Más del 90% de las mujeres tienen celulitis o piel de naranja en su cuerpo. Las zonas afectadas suelen ser los muslos, los glúteos y las caderas; dando igual si tienes sobrepeso o estás en tu peso ideal. Lógicamente, tener sobrepeso u obesidad incrementa el nivel de celulitis, pero podemos encontrar casos de personas deportistas o modelos que tienen pequeños hoyuelos en su piel.

La piel está compuesta por tres capas de grasa, pero la celulitis se desarrolla en la capa más superficial: la hipodermis. La piel de naranja se produce debido a una alteración de la circulación que provoca un aumento de las células adiposas. Esto genera un crecimiento del tejido graso y el engrosamiento de las paredes laterales, formando la celulitis.

¿Por qué la sufren las mujeres?

Como decíamos antes, un 90% de las chicas tienen celulitis. A diferencia de los hombres, las mujeres son capaces de acumular mayor cantidad de grasa. La grasa femenina se organiza en cámaras verticales, mientras que los hombres la distribuyen en pequeñas dosis y diagonales; esto hace que no puedan acumular tanta grasa y evitan la formación de celulitis. De ahí que muy pocos hombres la sufran.

Hay etapas de la vida de una mujer que son más propensas a desarrollarla, por ejemplo en la pubertad, el embarazo y la premenopausia. Cierto es que también existe una predisposición racial, siendo las mujeres asiáticas las que apenas la padecen.

Tipos de celulitis

Conocer el tipo de celulitis que sufrimos nos puede ayudar a hacerle frente con mayores garantías de éxito. En este sentido, la celulitis puede ser generalizada o estar localizada:

  • Celulitis generalizada. Solo afecta a mujeres obesas que tienen una alimentación desequilibrada. En la adolescencia se empiezan a asomar los primeros síntomas de celulitis, problema que irá incrementando con la edad hasta que llegar a producir cambios estéticos como la aparición de hoyuelos en el abdomen, las caderas, los glúteos y los muslos. Este tipo de celulitis suele salir entre los 16 y los 20 años.

  • Celulitis localizada. Es de las más complicadas, porque no sólo presenta un problema de estética, sino que también provoca dolores internos. En muchos casos, las pacientes tienen sensación de pesadez denominada como el “síndrome de las piernas cansadas”.
    En casos graves, podemos llegar a apreciar un edema importante, incluso puede hacer que tengamos para desplazarse. La celulitis se puede desarrollar en la parte baja de la espalda, el abdomen, los gemelos, las nalgas, e incluso en los brazos.

¿Cuál puede ser la causa de su aparición?

La celulitis puede tener su aparición por múltiples causas como el abuso de tabaco, el consumo de alcohol y café, una mala alimentación, el sobrepeso o la falta de ejercicio. Lo que no se puede afirmar es que haya algún factor hereditario que favorezca su presencia.

Algunos de los factores que ayudan a su aparición son:

  • Usar prendas demasiado ajustadas. Estas dificultan el retorno venoso y no permiten una buena circulación.
  • La vida sedentaria. No realizar ningún deporte empeora la situación. El entrenamiento activa la circulación sanguínea y el metabolismo de las células grasas.
  • Tener una mala alimentación. Seguir una dieta excesiva en calorías nos hará aumentar de peso e incrementará la aparición de células grasas. El abuso de sodio también es otro problema, ya que produce una retención de líquidos.
  • El estrés. Acumular tensión dificulta la circulación y los desechos no pueden eliminarse.
  • El consumo de alcohol y tabaco. El alcohol impide una eficiente eliminación del material de desecho y el tabaco dificulta la correcta circulación sanguínea.
  • Las hormonas. La presencia de celulitis está relacionada con los altos niveles de estrógenos, lo que da lugar a una retención de líquidos. La adolescencia, embarazo, menopausia, síndrome premenstrual o el uso de píldoras anticonceptivas son algunas situaciones donde las hormonas presentan algún desorden.

El deporte, tu aliado

 

Lo más atractivo puede ser usar cremas con efecto frío o con base de café para eliminar su aparición, pero amiga… estarás tirando el dinero y tu tiempo. ¿Quieres eliminarla o reducirla en mayor grado? La alimentación y el deporte serán tus únicas armas. Los milagros no existen y si vas a seguir llevando una vida sedentaria, olvídate de notar resultados.

Realiza cualquier tipo de deporte que te haga mantener tu metabolismo activo. Por ejemplo, sal a caminar todos los días, corre, monta en bicicleta o nada. ¡No es necesario que estés apuntada al gimnasio! Si lo estás, las elípticas, las clases de spinning o las bandas de resistencia serán de gran ayuda.

Por supuesto, no te olvides del ejercicio estrella: las sentadillas. Puedes añadir también los jumping jacks o las zancadas. Debes notar que quemas tus piernas y glúteos en cada entrenamiento, pero date tiempo. El entrenamiento debe ser continuado para que nuestros músculos se mantengan activos y agoten los depósitos de grasa.