¿Qué es el maltitol?

¿Qué es el maltitol?

Sofía Pacheco

El maltitol es una sustancia artificial que sustituye al azúcar blanco y que se usa muchísimo en refrescos y repostería ultraprocesada. En la industria se utiliza para elaborar alimentos bajos en azúcares y aptos para diabéticos, pero no es del todo correcto, ya que sigue siendo un edulcorante poco saludable, aunque según la Unión Europea sí lo sea.

En la actualidad hay multitud de edulcorantes, unos son mejores que otros. El maltitol se encuentra a medio camino entre los saludables y los prohibidos como el aspartamo, sucralosa, sacarina, glucosa, fructosa, sacarosa, xilitol, sacarina, maltodextrina, jarabe de glucosa, gacesulfame, sorbitol, etc.

Las mejores opciones son la Stevia y el eritritol. Aunque la mejor opción siempre será endulzar de forma natural usando miel auténtica, sirope de arce, frutas, crema de frutos secos, etc. Hay infinidad de opciones antes de recurrir a los edulcorantes.

Mucho cuidado con la gran mentira del sector alimenticio en cuanto a alimentos «cero azúcar», «bajos en calorías», «bajo en azúcar» y similares, ya que siguen conteniendo azúcares, pero en cantidades menores y no se trata de potentes endulzantes, sino de edulcorantes como el maltitol.

¿Qué es?

Este edulcorante, llamado maltitol, se considera uno de los principales sustitutos del azúcar blanco en la industria alimentaria. Pertenece a los azúcares alcoholes, polialcoholes o polioles como el xilitol y el sorbitol. Es semejante a otros edulcorantes por su poder endulzante y se metaboliza lentamente por lo que suele ser apto para diabéticos. Además, tiene un bajo aporte calórico, a diferencia del azúcar normal.

En la Unión Europea se le conoce como E-965 y es un carbohidrato hecho de glucosa y también de sorbitol que a su vez se produce a partir de maltosa que deriva del almidón de alimentos naturales como el trigo, el maíz o la tapioca.

En el siguiente apartado entenderemos cómo se logra este edulcorante que sustituye al azúcar blanco refinado que tanto mal hace a nuestra salud. Más adelante veremos los pros y los contras de tomar maltitol y si es saludable o mejor cambiar al eritritol y a la Stevia u otras alternativas.

Cómo se hace

Este edulcorante se consigue mediante la hidrogenación de la maltosa que es obtenido del almidón de alimentos naturales como el trigo o el maíz. Forma parte del grupo de los polioles, y esto le aporta dos buenas características, y es que el maltitol ni se ennegrece ni tampoco se carameliza. Por eso es tan común en la industria alimentaria actual y parece que va a ser una constante, ya que es barato, «saludable» y muy útil.

Tiene un alto poder de dulzor, entre el 70 y el 90% del endulzante del azúcar blanco. Normalmente se usa en productos horneados ultraprocesados como chicles, fruta enlatada, chocolatinas sin azúcar, recubrimientos de chocolate, helados, bollos, etc. y otros alimentos «dietéticos».

Lo bueno del maltitiol es que no solo aporta dulzor, sino también cuerpo, consistencia y textura cremosa. Por eso se usa en helados industriales, gominolas y en otros procesados. Seguramente en nuestra despensa tengamos algún alimento con este edulcorante en su composición.

Una receta con azúcar

Pros y contras

Legamos a la parte importante, y es que ya sabemos qué es este edulcorante, de donde procede y dónde se usa, pero hasta ahora no hemos dicho al 100% si es bueno o malo, solo que no es tan perfecto como nos lo quieren pintar en la industria alimentaria.

Dentro de los pros, sabemos de la mano de la ciencia, que este edulcorante no es cancerígeno a diferencia de otros como el aspartamo, sucralosa, xilitol, sacarina, maltodextrina, jarabe de glucosa, gacesulfame, sorbitol, etc. Pero tampoco es seguro al 100%, ya que sí puede influir en el sobrepeso y en otras enfermedades como el colesterol y otros parámetros del organismo. Lo mejor es consultarlo con un especialista que conozca nuestro estado de salud y así salud de dudas lo nates posible.

Otro pro es que reduce el riesgo de desarrollar caries al consumir alimentos azucarados, también reduce las probabilidades de sufrir hígado graso y es apto para diabéticos porque su respuesta glucémica es inferior.

Por otro lado, los contras de este edulcorante tan famoso en la industria alimentaria son el efecto laxante si lo consumimos con cierta frecuencia o realizamos grandes comidas de forma puntual. Con su consumo, puede provocar distención abdominal, gases, flatulencias, heces blancas, etc. en algunas personas. Esto se debe a que la ingesta del maltitol no se adapta a la flora intestinal.

Quienes tengan colon irritable, el maltitol no es el edulcorante más recomendable, ni tampoco lo es para quienes sufren de inflamación e hinchazón abdominal con frecuencia. Antes de consumir este tipo de edulcorantes, lo más recomendable es consultar con un especialista.

Si al tomar frutas o dulces, nuestra barriga se inflama, podría ser una respuesta de rechazo de nuestro organismo hacia algún tipo de alimento o de azúcar como la fructosa. A través de una serie de pruebas, los médicos comprobarán qué sucede en nuestro organismo y después nos indicarán las pautas a seguir para evitar que vuelva a suceder esa molesta inflamación abdominal, esos gases y las heces blandas.

¿Es saludable?

Como vemos, a nivel industrial, es un edulcorante poco nocivo, pero mejor no fiarse demasiado y reducir muchísimo su consumo. Hay que endulzar de forma natural y reeducar nuestro paladar para no necesitar tanto el azúcar en nuestro día a día, solo así esquivaremos enfermedades como la diabetes, hígado grases, enfermedades del corazón, envejecimiento prematuro, etc.

Existe la posibilidad de endulzar los alimentos de forma natural usando frutas, miel natural, crema de frutos secos, sirope de arce, vainilla, canela, azúcar de coco, Stevia, eritritol, raíz de remolacha, etc. Hay infinidad de alternativas, antes de lanzarnos a los edulcorantes como el maltitol.

Saludable nunca será, pero sí que es de las opciones más seguras de la actualidad. Lo que sí tenemos que hacer es reducir su consumo, tal y como hemos explicado, haciendo uso de las alternativas que hemos comentado en el párrafo anterior.

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