Durante un largo periodo de tiempo, se ha transmitido la creencia popular de que el consumo de huevos, y en especial de la yema de huevo, estaba relacionado con problemas de salud. Esta creencia estaba respaldada por profesionales de la salud. Actualmente, ha habido numerosos estudios científicos respaldando el consumo de huevos y en especial de la yema.

A continuación, expondremos la importancia del consumo de la yema de huevo para una dieta saludable.

Huevos

El huevo es un alimento rico en proteínas y grasas. Son ricos en vitaminas (especialmente en b12, b1, b3, acido fólico, A, D y E) y minerales esenciales.

El huevo se compone de tres partes:

  • Cáscara. Representa el 10,5% del peso del huevo.
  • Yema. Es el 31% del peso del huevo.
  • Clara. Es la parte más abundante del huevo, representando el 58,5% del peso del huevo.

Importancia de la yema

La clara del huevo contiene la mayor parte de proteína del huevo, sin embargo, la yema, aporta las grasas y colesterol, así como la mayor parte de vitaminas y minerales.

La yema del huevo aporta vitaminas liposolubles, como la A, D, E, y K, vitaminas B6, B12, ácido fólico, ácido pantoténico y tiamina, junto a ciertos ácidos grasos esenciales. Esta parte también es rica en minerales, como el calcio, hierro y fósforo en proporciones considerables, las cuales nos ayudaran a cubrir las necesidades de micronutrientes en la dieta.

Las grasas contenidas en la yema del huevo varían entre 4-4,5 gramos por unidad, de las cuales 1,5 gramos son grasas saturadas y el resto insaturadas, en las cuales predominan las monoinsaturadas, que son beneficiosas para el organismo.

Contiene colina, aconsejada en mujeres embarazadas. Esta es encargada de facilitar el desarrollo del sistema nervioso central del embrión y del feto. A su vez, la presencia de colina, transformada en acetilcolina, ayudara al desarrollo de la memoria.

Otro aspecto que destacar es el contenido en lecitina, la cual reduce la absorción intestinal de colesterol en el organismo.

Controversia con el colesterol

Aunque la yema de huevo tiene colesterol, no afecta en gran medida al colesterol sanguíneo en personas sanas, ya que no es el principal responsable del aumento.

Se ha comprobado que lo que si incide negativamente sobre el colesterol sanguíneo es la relación entre en consumo de grasas saturadas sobre las insaturadas y no el colesterol de la dieta, como erróneamente se creía.

En definitiva, si se sigue una dieta sana y equilibrada, con un consumo suficiente de grasas insaturadas y un control de las grasas saturadas, no habrá problemas sobre el colesterol.