Existe la fobia a comer grasa. Son muchos los mitos que existen sobre el consumo de grasas alimenticias en nuestra dieta. ¿Quién no ha escuchado eso de que tomar grasa engorda? Pensar que es un nutriente que afecta de forma negativa a nuestro cuerpo es un completo error. Evidentemente, siempre que nos refiramos a grasas saludables. Te sorprenderás al saber la variedad que existe y cómo nos benefician. Desde ya te adelantamos que son totalmente necesarias para funcionar de forma correcta.

De forma general, los expertos recomiendan que el 20-30% del total de las calorías diarias que ingerimos sean destinadas a las grasas.

Tipos de grasas alimenticias

La grasa es un nutriente vital, por lo que no podemos eliminarlo de nuestra dieta si queremos funcionar correctamente. Tanto los lípidos como los ácidos grasos son imprescindibles para nuestras células. Eso sí, existen varios tipos de grasas, así que es importante saber cuáles son saludables y cuáles debemos evitar.

A modo de resumen, podemos decir que hay dos grandes grupos: las saturadas y las insaturadas o aceites. Están presente en la mayoría de alimentos que consumimos de manera habitual, pero los efectos son diferentes dependiendo del tipo que sean.

Grasas saturadas

Las grasas saturadas son una clase de lípidos que podemos encontrar principalmente en los alimentos que proceden de animales como la carne o productos lácteos. También las podemos encontrar en el aceite de coco y de palma.
Con esto último habrás caído en la cuenta de que es el tipo de grasa del que la gente huye. Digamos que nuestro organismo, cuando la procesa, no tiene la capacidad de transformarla, sino que la acumula. Esto obstruye las arterias y puede provocar problemas en el sistema circulatorio.

No son pocos los productos que usan este tipo de grasas para potenciar el sabor y hacerlos más saciantes. El problema es que no es recomendable si quieres mantener una buena salud.

Puedes encontrarlas en: carnes grasas, aves cordero, helados, bollería industrial, manteca, aceite de coco y palma, productos lácteos.

Grasas insaturadas

En las grasas insaturadas nos encontramos varios tipos: monoinsaturadas y poliinsaturadas.

Monoinsaturadas

Su componente principal es el ácido oleico, es un tipo de grasa saludable para nuestro organismo y la encontraremos en el aceite de oliva. Es una grasa que nos ayuda a deshacernos de las grasas malas y nos controla los niveles de colesterol en la sangre. A diferencia de las saturadas, estas nos mejoran la salud de las arterias y proporcionan una adecuada circulación sanguínea.

La encontramos en el aceite de oliva y frutos secos.

Poliinsaturadas

Son también beneficiosas para el cuerpo, pero se oxidan con mayor facilidad que el resto de grasas. Esto provoca que se expulsen una serie de sustancias tóxicas que crean varias enfermedades. Pero no temamos, sus beneficios son mayores que los perjuicios que puedan aportar. Nos regulan el colesterol en sangre, ya que nos aporta mayormente colesterol “bueno”.

Es un buen sustituto de las grasas saturadas. Las puedes encontrar en los aceites vegetales de girasol, maíz y de soja o azafrán.

Grasa Omega 3

Es un tipo de grasa totalmente esencial para nuestro buen funcionamiento. Nos disminuye la probabilidad de que se formen trombos en la sangre.

Podemos encontrarla en varios alimentos como el salmón o frutos secos.