Pese a que ahora es bastante común encontrar en el supermercado semillas de todo tipo, hace escasos años pensaríamos que nos estaban vendiendo alpiste para pájaros. Los beneficios de los alimentos naturales, orgánicos y ecológicos son innumerables, es por eso que está de moda hablar de los superalimentos.

Si bien es cierto que ningún alimento es mágico, podemos considerar “superalimentos” a aquellos que nos aportan beneficios en la salud de forma natural. Esto no quiere decir que podamos abusar ni pensar que nos hará adelgazar por arte de magia, todo en exceso es negativo (hasta lo saludable).

Las semillas de chía son un alimento repleto de nutrientes, aunque debemos tener especial cuidado con su consumo. Te contamos los pros y “contras” para que las ingieras de una forma inteligente.

Beneficios de las semillas de chía

Como curiosidad os interesará conocer que chía es una palabra con origen Maya y que significa “fuerza”. Su consumo viene de las primeras civilizaciones gracias a los beneficios que aportan en pequeñas dosis diarias. Puedes añadirlas en los dulces, en lácteos, smoothies, ensaladas, arroces… Al no tener un sabor característico, no verás alterado el de tus recetas.

Las semillas de chía son pequeñas “bombas” de vitaminas, minerales y ácidos grasos (Omega 3), sin gluten y con antioxidantes. Son una gran fuente de fibra (el doble que la avena), tienen cinco veces más calcio que la leche, triplican la cantidad de hierro que las espinacas, tienen más potasio que el plátano y contienen el doble de proteínas vegetales que cualquier verdura.

Ayudan a controlar los antojos y aportan hidratación

La fibra que aportan nos ayuda a sentirnos saciados por más tiempo. Es recomendable moler la semilla e hidratarla para aprovechar al máximo todos sus beneficios. Son capaces de retener hasta 10-12 veces su peso en agua, ayudando a nuestro cuerpo a mantenerse perfectamente hidratado una vez ingeridas.

Son una gran fuerte de energía y ayudan a ganar masa muscular

La cantidad de vitaminas, minerales y nutrientes que aporta, nos ayuda a mantenernos activos y con la vitalidad necesaria para el entrenamiento o jornada diaria.
Además, al poseer una gran cantidad de fibra y proteína, ayudan notablemente a que nuestros músculos se recuperen.

Son depurativas y ayudan a bajar de peso

Las semillas de chía son perfectas para luchar contra la retención de líquidos y toxinas de nuestro organismo. Asimismo, regulan la flora intestinal y previenen la oxidación celular.
Al tener un alto contenido en fibra, nos mantiene saciados y nos hará tener menos ansiedad por la comida. No es un alimento mágico, por lo que tomar en exceso no ayudará a perder peso antes.

Consejos a tener en cuenta en su consumo

Como te decíamos, abusar de su ingesta puede ser perjudicial. Su alto contenido en fibra puede provocar (en exceso) problemas intestinales, hinchazón y distensión abdominal. Incluso puede hacer que nuestro organismo no sea capaz de absorber correctamente micronutrientes (vitaminas y minerales) necesarios para funcionar a la perfección.

Ten cuidado con tener la mano floja y echar semillas de más en tu receta. 100 gramos de chía aportan unas 500 calorías, así que sin darte cuenta puedes estar aumentando tu ingesta calórica y no saber por qué no bajas de peso.
La cantidad de chía recomendada al día es de 25 gramos (unas dos cucharadas soperas), aunque si no estás acostumbrado, empieza a incluirla en su alimentación de manera progresiva.