Todos los veranos existe un challenge absurdo (reto para los no millenials) que pone a prueba nuestras capacidades. Este año, la sandía es la gran protagonista. Son muchas personas las que han aceptado el resto de intentar partir una sandía con los brazos, pero hasta a los más forzudos les ha costado. Aun así, no hemos venido a hablar de quién es más fuerte, sino de por qué es necesario que aproveches la temporada de este fruta para consumirla habitualmente.

Es fresquita, tiene una gran cantidad de agua, puedes hacer multitud de recetas… ¿A qué esperas para aumentar los beneficios en tu cuerpo?

Propiedades de la sandía

La sandía está compuesta principalmente de agua, casi un 90% para ser exactos. Por lo que es una fruta muy refrescante e hidratante. En una porción de sandía (no es una entera, sino unas dos rebanadas),  obtenemos solo 80 calorías y 21 gramos de carbohidratos.
Es cierto que tiene azúcar (aproximadamente 17 gramos), pero este azúcar (fructosa) se encuentra naturalmente en la fruta y no es una mala opción para el organismo. Nuestro cuerpo está preparado para procesar de mejor manera este tipo de azúcar, sin elevar los niveles de insulina en sangre (a diferencia de los hidratos de carbono complejos).

Además, también está cargada de vitaminas A, B6 y C, que fortalecen el sistema inmunológico, y potasio, que puede ayudar a prevenir los calambres musculares.

5 beneficios que encontrarás en su consumo

Espero que no haga falta convencerte demasiado de su ingesta habitual, sobre todo cuando es temporada alta, pero te contamos cuáles son los beneficios que puedes obtener en su consumo.

Mejora el rendimiento

La sandía es capaz de aumentar la capacidad de utilizar el oxígeno de manera eficiente (VO2 máx.) Puede ayudarte a mejorar el rendimiento gracias a su contenido en ácido nítrico, que puede mejorar el flujo sanguíneo y la absorción de oxígeno. Comer pequeños snacks o batidos de esta fruta regularmente puede ayudar a que entrenamiento intenso se sienta un poco más fácil.

Aumenta la recuperación

Cuando terminas un entrenamiento o una competición, los hidratos de carbono son importantes para reponer el glucógeno. 21 gramos de carbohidratos por porción de sandía es perfecta para eso. Ya sabemos que los hidratos son esenciales para la recuperación, pero a veces pueden hacer que tengas aún más sed, por lo que tomar una rebanada de sandía después de entrenamiento al sol es una excelente manera de rehidratar y reabastecer tus reservas.

Añade un poco de proteína, como yogur griego, y tendrás una opción de recuperación completa.

Alivie el dolor

El jugo de sandía es rico en el aminoácido L-citrulina. Un estudio, publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, descubrió que beber jugo de sandía después del entrenamiento ayudaba a reducir el dolor muscular posterior al ejercicio.

Lucha contra el daño celular

Esta fruta contiene licopeno antioxidante, que generalmente se asocia con los tomates. Sin embargo, un estudio, publicado en el International Journal of Food Science and Technology, encontró que la sandía en realidad contiene más antioxidante que un tomate. El licopeno protege contra la inflamación y el daño celular, que se sabe que conducen a un mayor riesgo de problemas de salud, como enfermedades cardíacas, algunos tipos de cáncer, diabetes y presión arterial alta.

Incrementa la hidratación

Comer sandía antes o después del entrenamiento puede ayudarte a rehidratarte, sobre todo si eres alguien que tiene dificultades para beber suficiente agua durante todo el día.