El jengibre es un alimento destacado en muchas recetas por sus beneficios. Durante muchos años, esta raíz ha sido un buen apoyo para la medicina tradicional china, pero sus propiedades aportan ventajas para la salud en general. Además, se puede introducir en la alimentación de diferentes formas: en infusión, rallado en el sofrito, en una sopa, en las famosas galletas o en un batido.

Descubre a continuación las diez razones para añadir jengibre a tu dieta.

Reduce el dolor

El jengibre contiene unas sustancias llamadas gingeroles que disminuyen la inflamación y desactivan los compuestos que provocan dolor en el cuerpo. Lógicamente, no es un alimento mágico, por lo que si tienes un dolor crónico, acude a un médico para que evalúe tu caso.

Mejora la piel irritada

En invierno, el viento y el aire frío puede hacer que tu piel se seque más de lo habitual. No bastará con echarte crema hidratante, la mejor hidratación es la que se realiza por dentro del organismo. Bebe agua y añade jengibre para que sus propiedades anti inflamatorias ayuden a calmar la piel roja e irritada.

Favorece el antienvejecimiento

Estarás harto de escuchar la palabra “antioxidante” y verla en millones de cremas y fármacos. Algunas investigaciones sugieren que los antioxidantes favorecen a proteger la piel de los radicales libres, los cuales aceleran la descomposición del colágeno y dañan la piel. Este alimento posee una buena cantidad de antioxidantes que pueden ayudar a mantener la producción de colágeno de la piel, promoviendo la elasticidad y la suavidad de la piel.

Disminuye el riesgo de padecer cáncer

No existe ningún alimento que nos proteja al 100% de padecer cáncer, pero sí hay propiedades del jengibre que pueden favorecer a una mejor protección frente a enfermedades graves. Como decíamos antes, tiene un alto contenido en antioxidantes.

Mejora el proceso de digestión de la comida

Una taza de té de jengibre podría ayudar a que el estómago se vacíe más “rápido”, evitando que la comida se quede ahí y se realice una digestión muy lenta. Además, es capaz de calmar los dolores de estómago, la hinchazón abdominal y los gases.

Reduce las náuseas

Por si no lo sabías, el jengibre se ha usado durante años como un remedio natural para las náuseas, respaldado por la ciencia. Así que si estás embarazada, has entrenado demasiado o viajas en barco, podría ayudarte significativamente.

Mejora el sistema inmunológico

Con la llegada del frío y los resfriados, seguro que en tu entorno hay personas que toman jengibre. Los gingeroles que combaten la inflamación también poseen propiedades antimicrobianas y antifúngicas que ayudan a combatir las infecciones y aumentan la inmunidad. Te recomiendo:

  • Agua caliente
  • Dos cucharadas de jengibre rallado
  • El jugo de un limón
  • Media cucharada de miel

Alivia los calambres menstruales

Parece que sirve para todo. Si estás menstruando y tienes dolores en los ovarios, una alternativa natural a los ibuprofenos es el jengibre. ¿El por qué? Creo que el efecto anti inflamatorio te lo debería de solucionar.

Previene las enfermedades cardiovasculares

Las propiedades beneficiosas de este alimento ayudan a prevenir la formación de coágulos, por lo que se evita en gran medida un ataque al corazón o un derrame cerebral. Antes de tomar jengibre como otra opción más natural, si estás ingiriendo pastillas anticoagulantes es necesario que le preguntes a tu médico.

Reduce el colesterol malo

El jengibre puede ayudar a disminuir los niveles de colesterol LDL (el conocido como “malo”), por lo que a su vez se reduce el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Un pequeño estudio afirmó esta propiedad, demostrando que los grupos de control que consumían tres gramos de jengibre (tres veces al día) experimentaron una disminución significativa en triglicéridos y colesterol, frente al grupo de placebo.