Aunque con los invernaderos y las importaciones solemos tener alimentos durante todo el año, aún no tocando en esa temporada, con la llegada del otoño se inicia la campaña de hongos. Los champiñones son unos de los más consumidos en todo el mundo gracias a la versatilidad que ofrecen en la cocina y a los numerosos beneficios que aporta a la salud.

Te contamos a continuación las propiedades y las ventajas de su consumo habitual.

Propiedades de los champiñones

Las setas son alimentos que destacan nutricionalmente por su gran aporte proteico, que además contienen todos los aminoácidos esenciales. Además, son ricas en oligoelementos y minerales, teniendo una gran presencia de hierro, selenio, magnesio, yodo, calcio, zinc, potasio y fósforo. Asimismo, también aportan vitaminas A, B (1,2,3,5,9), C, D, E y fibra.

En concreto, los champiñones tienen muy pocas calorías (unas 30 calorías por cada 100 gramos), y siendo una de las setas que podemos encontrar durante todo el año, es un perfecto aliado en dietas para perder peso. Si por algo puede ser el tipo de seta más consumida en todo el mundo es debido a su función antioxidante, hepatoprotectora, antianémica, inmunoestimulante y diurética.

No hay duda de que destacan también por su alto contenido en agua (casi un 95%) y por su bajísimo contenido en grasas e hidratos de carbono.

¿Qué beneficios nos aportan?

Como habrás podido ver, sus aportes nutricionales son tan grandes, que es de las mejores setas comestibles que podemos encontrar. Son recomendados en alimentaciones equilibradas, saludables y variadas, además de en aquellas dietas diseñadas para pérdida de grasa. En este alimento podemos encontrar todos los grupos nutricionales que nuestro cuerpo necesita para funcionar correctamente.

Además, por su alto contenido en agua, es perfecto para mantener una correcta hidratación del organismo. Asimismo, favorecen la depuración del organismo, combaten la retención de líquidos y favorecen el tránsito intestinal.
Los champiñones son fáciles de asimilar por el organismo, ayudan a regular los niveles de azúcar en sangre, tienen un gran efecto saciante por su contenido en fibra, combaten la anemia, cuidan la salud del hígado, mejoran el funcionamiento del sistema nervioso y aportan beneficios para la vista.

Incluso, se recomienda su consumo en el periodo de crecimiento, embarazo y lactancia, ya que tienen un buen aporte de vitamina B9 (ácido fólico). Por si fuera poco, evitan el crecimiento de las células cancerígenas y las migrañas, combaten el envejecimiento y mejoran la apariencia de nuestro pelo, uñas y piel.