Una vez que creamos una rutina de alimentación, es normal acudir al supermercado como borregos y comprar siempre los mismos alimentos. Nos aburre pasear por los pasillos sin saber lo que comprar, y perder el tiempo no es una posibilidad. Las espinacas, el brócoli y las patatas pueden convertirse en opciones monótonas, sobre todo si las cocinamos siempre de la misma manera.

Tu dieta debe ser equilibrada y variada, por lo que es interesante que introduzcas nuevos alimentos. Hoy te propongo que apuestes por la jícama.

¿Qué es la jícama?

La jícama tiene su origen en América Central y también es conocida como nabo mexicano. En Latinoamérica es muy común ver su venta en mercados ambulantes con jugo de limón para tener un snack refrescante. Al ser un tubérculo, es interesante introducirlo en la dieta por su aporte nutricional y por el gusto especial que le dará a las recetas.

¿Cuáles son los beneficios nutricionales?

Visualmente sabemos que la jícama no está entre los vegetales más bonitos del mundo, ni tampoco tiene el mismo aporte de nutrientes que la col rizada, pero sí tiene muchos aspectos por los que destaca.

Lo primero que resalta es que es una excelente fuente de vitamina C. Sabemos que esta vitamina es un poderoso antioxidante que sirve para limitar el estrés oxidativo, fortalecer el sistema inmunológico y promover la producción de colágeno. Hay un estudio que sugiere que tener una mayor ingesta de vitamina C podría ayudar a evitar que los números de la presión arterial se descontrolasen. De hecho, los investigadores encontraron que los deportistas con las concentraciones más bajas de vitamina C en la sangre tenían un peor rendimiento y mostraban signos más altos de estrés oxidativo. En cambio, los atletas con más vitamina C en sus sistemas tenían valores más altos de VO2 máx.

Otra característica a destacar es la gran cantidad de fibra que aporta. En una porción encontramos hasta 6 gramos. Sin duda, es bastante interesante su consumo, ya que la fibra es una sustancia que nuestro cuerpo ni produce ni absorbe, pero necesita para el buen funcionamiento intestinal. Según un reciente análisis de los estudios realizados en los últimos 40 años, las personas que consumen altas cantidades de fibra (superando los 30 gr diarios), tienen un riesgo del 15 – 30% menos de sufrir ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo 2 y cáncer colorrectal, en comparación con las personas que comen mucha menos fibra.

La jícama es un alimento rico en carbohidratos y, según otra investigación, los carbohidratos con alto contenido en fibra pueden ayudarte a bajar de peso. La fibra te hace sentir más lleno, por lo que puedes controlar el apetito y mantener tu peso a largo plazo. Además, este alimento tiene un tipo especial de fibra llamada inulina, que actúa como un prebiótico.

Por último, te gustará saber que el 85% de su contenido es agua y que apenas aporta calorías.

¿A qué sabe la jícama?

El aspecto no es muy apetecible con esa piel marrón dura, pero su interior es blanco, jugoso y crujiente. Es algo similar a una manzana y a una castaña de agua. Su sabor parece subjetivo, puesto que hay diversas opiniones, aunque todas concluyen en lo mismo: ¿por qué no lo he tomado antes?

¿Cómo debes comerla?

No voy a mentir, en España es complicado encontrar jícama en un supermercado normal. Te recomiendo que busques en mercados de comida latina o en asiáticos. Su apariencia debe ser seca y firme, la piel sin arrugar y sin estar machacada. La jícama puede durar hasta 2 semanas en tu frigorífico, y es mejor que retires la piel dura y fibrosa con un cuchillo antes de comerla.