Todo lo que necesitas saber sobre la conservación de huevos en el frigorífico

  • Los huevos no se refrigeran en supermercados para prevenir daños en la cutícula.
  • La cutícula protege contra la salmonela; evitar cambios de temperatura es crucial.
  • Refrigerar los huevos prolonga su frescura y reduce riesgos de contaminación.
  • El huevo es un alimento nutritivo, rico en proteínas y vitaminas esenciales.

Huevos conservar en frigorífico o temperatura ambiente

Seguro que tú también te has preguntado por qué metes los huevos en la nevera al llegar a casa, si en el supermercado no están expuestos en la sección de productos fríos. ¿Deberíamos dejarlos a temperatura ambiente o hacemos bien conservándolos en frío hasta su consumo?

¿Por qué en los supermercados están fuera del frigorífico?

La respuesta a la pregunta anterior está vinculada a la cutícula del huevo y los cambios de temperatura. La cutícula es una fina capa que cubre al huevo justo por debajo de la cáscara, actuando como una barrera natural que protege el interior del huevo. Esta capa es muy frágil y puede romperse fácilmente con un simple cambio de temperatura.

Si la cutícula se rompe, corremos el riesgo de traspasar la salmonela de la cáscara al interior del huevo. Por ello, si en el supermercado los huevos se mantienen a temperatura fría, al ser sacados para llevarlos a casa y luego volver a ser refrigerados, estamos poniendo en riesgo la integridad de esta protección. Este proceso puede resultar en la condensación de humedad en la cáscara, lo que facilita la entrada de bacterias al interior del huevo.

Los cambios de temperatura pueden desplazar la cutícula, lo que explica por qué no se refrigeran los huevos antes de llegar a casa. Por cierto, un huevo tiene una fecha de caducidad de 28 días desde su puesta, no más.

¿Se deben lavar antes de consumirlos?

No son muchos los que realizan este paso antes de cocinar los huevos, pero es recomendable tener cuidado también en este aspecto. La presión del agua puede llegar a romper la cutícula, y solo deberíamos lavarlos justo antes de abrirlos. Lavarlos al llegar a casa y luego meterlos en el frigorífico no es una buena práctica.

¿Y no es mejor dejarlos a temperatura ambiente en casa?

Si ya están a temperatura ambiente, ¿para qué los metemos en el frío? Este simple hecho de cambiarlos a una temperatura inferior afecta de forma positiva en su calidad. El aire tarda más tiempo en entrar, lo que permite que el huevo se mantenga más concentrado cuando lo cocemos. Es decir, la clara se queda más densa y la yema centrada.

Esto no representa un problema si pensamos en batir los huevos, por lo que no sería preocupante si los dejamos fuera o dentro del frigorífico. La clave está en la conservación y la calidad que se quiere lograr al utilizar los huevos en la cocina.

Sin embargo, la mayoría de los expertos coinciden en que es mejor mantenerlos refrigerados a medida que pasan los días, ya que esto prolonga su frescura y previene cualquier riesgo de contaminación.

Huevos en la nevera o temperatura ambiente

En cuanto a la conservación de los huevos, es importante mencionar que hay países donde los huevos son refrigerados durante su distribución y venta, como en Estados Unidos. En esos casos, los huevos suelen ser lavados y, al perder su cutícula, deben estar siempre refrigerados. Mientras que en países como España, se mantienen a temperatura ambiente para evitar cambios bruscos que puedan dañar la cutícula.

El valor nutricional del huevo

El huevo es un alimento de alto valor nutritivo. Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), un huevo contiene un contenido energético moderado de 84 Kcal por unidad de tamaño medio. La proteína de los huevos es de excelente calidad, destacando por su alto valor biológico. La FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la utiliza como referencia debido a su equilibrada proporción de todos los aminoácidos esenciales.

En la clara del huevo, encontramos proteínas como la ovoalbúmina (que representa el 54% de las proteínas de la clara), conalbúmina, ovomucina y ovomucoide. Por su parte, en la yema están presentes proteínas de los gránulos como la lipovitelina, lipoproteínas LDL y fosfovitina, así como proteínas del plasma como la lipovitelinina y livetina.

En cuanto a las grasas, el huevo es rico en ácidos grasos monoinsaturados. Entre las vitaminas, se destacan la D y la A, además de varias del grupo B (B12, B2 o riboflavina, B3 o niacina y folatos). Entre los minerales, el huevo es una buena fuente de fósforo, yodo y selenio, y contiene pigmentos importantes como los carotenoides asociados a lipoproteínas y las xantofilas (zeaxantina y luteína), que poseen propiedades antioxidantes.

Huevos frescos

Consejos para conservar correctamente los huevos

Para asegurarte de que los huevos se mantengan en óptimas condiciones, aquí tienes algunos consejos prácticos:

  • Refrigeración inmediata: Una vez que llegues a casa con los huevos, es recomendable refrigerarlos de inmediato. En verano, la temperatura de la nevera debe ser como máximo de 4ºC.
  • No lavar los huevos: Nunca se deben lavar antes de guardarlos, ya que destruirías la membrana protectora y permitirías que la humedad se acumule. Es preferible lavarlos justo antes de su uso.
  • Evitar cambios de temperatura: Los huevos son sensibles al cambio de temperatura, así que evita sacarlos del frigorífico a la temperatura ambiente a menos que sea necesario.
  • Visibilidad y cuidado: Se recomienda mantenerlos en su envase original y no introducir otros contaminantes en la nevera. Además, comprueba regularmente la fecha de caducidad.

Es importante recordar que la conservación adecuada de los huevos es esencial no solo para preservar su frescura, sino también para prevenir problemas de salud.

Huevos en la nevera

Un huevo con yema naranja en una sartén
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