En ocasiones, la falta de tiempo para cocinar a diario nos hace comprar alimentos procesados. Ir al supermercado y ponerse a leer etiquetas cuando tienes prisa, no suele ser una opción. El packaging y la publicidad engañosa es lo que termina haciéndote decantar por un producto o por otro.

Te vamos a dar algunso consejos para que no caigas en la trampa de las empresas. No es que te mientan sobre los ingredientes que contiene su producto, sino que camuflan la realidad.

Los peligros del 0%

Normalmente, cuando la empresa quiere destacar su producto entre los de su misma gama, pone en grande la mayor bondad que ofrece. ¿Te suena eso de ver “0% materia grasa” o “0 azúcares“? Pues mucho cuidado porque no suele ser todo lo verdadero que prometen.
En el caso de cero azúcares, de la trampa solo se libran los más avispados. Hay cereales orientados a una vida light y fitness que aseguran que no contienen azúcar, aunque sí están repletos de polialcoholes y de otras sustancias con nombres desconocidos para el consumidor. Juegan también con poner en pequeño “añadidos”, para despistar pero no engañar. Además, el diseño suele ser llamativo por sus colores blancos, azules, verdes o rosas claro.

Siempre identificamos el cero como un número mágico para nuestra salud. Es por eso que nos dejamos guiar por este número sin tener en consideración otros ingredientes del producto. Por ejemplo, cuando vemos yogures con 0% materia grasa, ¿nos fijamos realmente en la cantidad de azúcar que aporta? No, nos quedamos con el dato fabuloso de materia grasa y nos olvidamos de que ese beneficio puede ser opacado por otro componente.

¿Leche en los dulces?

Si realmente estamos preocupados por que nuestro hijo se nutra correctamente, vamos a intentar evitar darle nutrientes esenciales buscándolo en productos procesados. Es decir, si queremos que tome una merienda con un buen aporte de calcio, intentemos darle un vaso de leche en vez de un bollo industrial. Aunque su packaging nos confirme que contiene un 20% de leche, ¿sabemos realmente qué tipo es? Normalmente es leche desnatada reconstituida, es decir: agua con leche en polvo. Ni aportará la cantidad diaria de calcio recomendable, ni será necesario ese extra de azúcar.

Al igual que pasa con los alimentos afrodiasíacos, para que nos saliera rentable consumir el calcio o la fibra que comentan algunos productos, tendríamos que tomar grandes cantidades y, finalmente, no obtendríamos ningún beneficio.

Artesanal y natural

Artesano, natural y procesado nunca puede ir de la misma mano. Simplemente por una razón: la conservación.

Cuando nosotros hacemos alguna receta de forma artesanal, nos damos cuenta de que en apenas un par de días deja de estar bueno. ¿Cómo es posible si la lasaña que compras en el supermercado tiene 1 año de caducidad? ¡Los químicos hacen magia! Todos los productos con una fecha de caducidad tardía es porque contienen conservantes que ayudan a este proceso.

¿Alguien ha ido a la panadería y se ha encontrado con que entre los ingredientes está el emulgente E471? ¿Y el conservante E282? No te dejes embaucar por palabras que camuflan la realidad.

Otro caso habitual es ver productos que destacan su contenido en aceite de oliva, ¡fíjate realmente para ver que predomina el de girasol! No te engañan porque aceite de oliva sí contiene, el problema es que hacen ver que es su principal componente.