Con la llegada de alimentos de todas las partes del mundo, el jengibre parece haber encontrado su sitio en nuestra dieta. Son muchas las personas que han pasado de usarlo como un ingrediente puntual en repostería a tomarlo en infusiones. Estamos ante la raíz de una planta con multitud de beneficios para el cuerpo y para la salud.  Hoy te contamos todo sobre el jengibre y, lo más importante, cómo tomarlo.

¿De dónde viene el jengibre?

El jengibre es también conocido como kion o quion. Es una planta que pertenece a la familia de los tubérculos y que, gracias a su aroma y efectos positivos, ha sido motivo de estudio durante siglos. Su regusto picante es lo que la convierte en un perfecto condimento en la cocina.

En la actualidad se encuentra en las regiones tropicales de todo el mundo, aunque aseguran que tiene su origen en los países árabes, China y la India. Siempre se la ha reconocido como una planta con propiedades medicinales, llegando a ser un buen anti inflamatorio natural que combate enfermedades digestivas, respiratorias y cardíacas.

Propiedades y beneficios de su consumo

El jengibre tiene un alto contenido en fibra y aminoácidos como la valina, la leucina (propiedades cicatrizantes) y la arginina, que estimula el sistema inmunológico. El gingerol es otro de sus famosos componentes. Este es el que aporta ese toque picante, muy parecido a la capsaicina (sustancia que poseen los chiles).
Podemos encontrar también antioxidantes (ácido ascórbico) y ácidos linoleico y alfa-linoleico. Estos últimos forman parte de los ácidos grasos esenciales Omega 3. Además, el calcio, el fósforo, el aluminio y las vitaminas B y C se encuentran presentes en el jengibre.

Entre sus beneficios encontramos que el jengibre es un vasodilatador y anticoagulante natural, capaz de reducir los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares y mejorar el riego sanguíneo; así como, favorece la disminución de los niveles de colesterol por la presencia de ácidos Omega 3. Suele ser conocido por aliviar los dolores articulares, reumáticos y artríticos, debido a sus cualidades analgésicas y anti inflamatorias.

Otra de sus grandes cualidades es la disminución de las náuseas y fatiga propia del embarazo, viajes y quimioterapia. Incluso, se relaciona positivamente con una mejora de los dolores menstruales en las mujeres.
Vinculándolo con el ámbito gastrointestinal, se confirma que es un buen antibacteriano que reduce los gases, diarrea y el riesgo a padecer úlceras y gastritis.

jengibre en polvo

¿Cómo tomarlo?

Existen diversas maneras de tomar jengibre: fresco, seco o en polvo. Lo más común es tomarlo en infusiones, incluso hay empresas que las comercializan para que no tengas que comprar el jengibre natural. En este caso, se necesita un litro de agua y un trozo de la raíz. Una vez que empieza a hervir el agua, se le añade el jengibre y lo dejamos reposar entre unos 3 y 4 minutos. Para que no tenga un sabor tan “malo”, puedes añadir un poco de miel, naranja, limón o manzanilla.

También podrás ver cómo hay cocineros que lo incorporan para aliñar ensaladas, sazonar carnes o tomar algún plato con un toque asiático. Hay quienes usan el zumo o el aceite esencial de jengibre puesto que tiene una mayor concentración de propiedades. Eso sí, no se deben superar las 9 gotas diarias y tienen que estar repartidas en tres tomas.