Cocinar pasta puede parecer una de las tareas más simples en la cocina. Pero el sabor puede mejorar si añades algunos pasos fáciles de preparación y aprendes la mejor manera de guardarla. Cocinar pasta con anticipación y recalentarla también puede ser una excelente manera de preparar comidas.

Así debes hervirla

Junto con el arroz, el pan, el queso y los dulces, suele ser uno de los primeros alimentos que se reducen de tu dieta cuando te embarcas en un proceso de pérdida de peso. Pero resulta que los carbohidratos pueden ser buenos para ti si eliges el tipo correcto y lo preparas bien. Además, aprender las mejores formas de almacenar pasta cocida puede ayudarte a planificar comidas más saludables para la semana.

Aunque la pasta clásica (que generalmente está hecha de harinas refinadas) puede ser parte de una dieta saludable si se come con moderación, la de trigo integral es realmente donde residen los beneficios para la salud. Esto se debe a que la integral es rica en fibra, proteínas, magnesio y zinc.

Comienza vertiendo agua en una olla grande. Aunque muchos envases de pasta sugieren que cocines tu pasta en unos 5 litros de agua, es posible que puedas salirte con la tuya con algo menos. La Academia Barilla, por su parte, dice que un litro de agua por cada 100 gramos de pasta es ideal.

A continuación, querrás echar una buena cantidad de sal. Poniendo al menos dos cucharadas de sal en la olla de agua, haciendo una especie de mezcla de agua de mar, ayudará a darle un poco de sabor a tu pasta mientras está hirviendo. De esta manera, no tendrás que salar tanto después.

Lleva el agua a ebullición completa. Añade la pasta al agua y verás que la ebullición disminuirá a medida que la pasta enfría el agua inicialmente. Sin embargo, el agua volverá a hervir por completo y querrás ir removiendo ocasionalmente para evitar que se pegue.

El tiempo de hervir depende del tamaño y del tipo de pasta. La fresca, por ejemplo, tomará mucho menos tiempo para hervir, y es un poco más complicado. La seca puede tomar entre 7 y 10 minutos de ebullición antes de que esté lista.

Una vez que comienza a ablandarse, puedes sacar un trozo con una cuchara, esperar a que se enfríe y luego probar para ver si está lista. Querrás que sea suave, pero no demasiado blanda, y un poco masticable cuando la muerdas. Esto es lo que significa cocinar la pasta al dente, el término italiano que literalmente significa «para el diente».

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Escurrir, tirar, servir

Antes de drenarla, saca una taza de agua de tu olla y colócala a un lado. Sorprendentemente, esta agua con almidón puede ser una pequeña gran adición a tus recetas de pasta, ya que mezclarla con salsas o con la pasta en una sartén puede agregar sabor.

Luego, escúrrela en un colador, para después volver a vertirla nuevamente en su olla o en una sartén limpia, dependiendo del plato que estés haciendo. Si te gustan los platos simples como acompañamiento de carne o verduras, simplemente agregue un poco de aceite de oliva, sal, pimienta y ajo en la olla y revuelve. Sirve en un plato y espolvorea con queso parmesano.

Si quieres probar un plato más específico, como cacio e pepe («queso y pimienta»), puedes intentar ponerla en una sartén. En ella, derretirás la mantequilla con pimienta triturada durante aproximadamente un minuto. Añade la mitad de tu taza de agua de pasta guardada y cocina a fuego lento, luego añade la pasta y la mantequilla. Revuelve a fuego lento.

Una vez que todo esté mezclado, retira la sartén del fuego y agrega el queso Pecorino, moviendo la todo hasta que se derrita. Sirve la pasta caliente. Esta es una excelente manera de cocinar con anticipación y recalentarla más tarde.

¿Cómo guardar la pasta cocida?

Lo más habitual es hacer un gran plato, olvídate de cómo de abundante puede ser y tendrás una gran cantidad de sobras. En lugar de tirarlo esa noche, ¿por qué no guardarlo para las próximas noches? Cocinar con anticipación y recalentarla más tarde puede ayudarte a ahorrar tiempo en un horario ocupado. Almacenarla cocida también puede ayudar a ahorrar dinero al no desperdiciar las sobras.

La mejor manera de almacenarla es en recipientes herméticos en el frigorífico. Asegúrate de comer la pasta dentro de dos a cinco días. Al preparar las sobras, caliéntalas completamente en el microondas o en la sartén antes de comerlas.

Otro consejo útil puede ser almacenarla, con la salsa por separado. Si has preparado una salsa de carne roja, por ejemplo, guárdala en un recipiente separado en lugar de mezclarla. No obstante, también puede ser bueno añadir un poco de aceite de oliva antes de guardarla, para ayudar a evitar que se forme un bloque compacto.

La mejor manera de almacenarla durante un largo período de tiempo es guardarla en bolsas con cierre hermético y congelarla. Almacenar la cocida en el congelador mantendrá tu pasta buena durante varias semanas e incluso por algunos meses. De esta manera, cuando estés en casa después de un largo día de trabajo, simplemente puede descongelar y recalentar.