En plena temporada de frío empezamos a buscar rápidas soluciones y protección frente a los resfriados y bajada de defensas. Nos dan miedo las bajas temperaturas, la lluvia, el estrés, el sedentarismo, el cambio de hora y, por si fuera poco, la mala alimentación. Intentando corregir este último factor, vamos a investigar si es posible que ciertos alimentos nos ayuden a aumentar las defensas. Lo que es evidente es que si nuestra dieta es insuficiente o poco adecuada, existirá un déficit de las defensas.

La solución es evidente: llevar una alimentación sana y equilibrada, repleta de alimentos ricos en micronutrientes (vitaminas y minerales). En ese caso, la dieta mediterránea es la mejor opción, ya que también reduce el consumo de grasa, azúcar y alimentos ultraprocesados. Asimismo, llevar un estilo de vida saludable es fundamental para mantener fuerte el sistema inmunológico. Así que se recomienda realizar ejercicio físico, no fumar, mantener un peso adecuado, evitar el estrés y dormir entre 7 y 10 horas por la noche.

¿Existen alimentos concretos que eleven nuestras defensas?

Decíamos antes la importancia que tiene consumir alimentos saludables, como las frutas y las verduras. Introduciéndolas en nuestro día a día obtendremos una mejor calidad de vida por su alto contenido en vitaminas y minerales, que nos fortalecen frente a las infecciones y nos protegen de los radicales libres.

Los alimentos con alto contenido en selenio, cobre, manganeso, zinc, vitaminas C y E, probióticos y omega 3 son los más recomendados para aumentar las defensas.

  • Selenio. Nuez, trigo, arroz integral, yema de huevo, semillas de girasol, pollo.
  • Zinc. Ostras, camarón, carne de vaca, pollo y de pescado, hígado, germen de trigo, granos integrales, frutos secos, moluscos.
  • Vitamina A. Alimentos rojos como el tomate, pimiento, grosellas, fresas, remolacha, cerezas.
  • Vitamina C. Papaya, guayaba, naranja, pomelo, mandarina, piña, limón, fresas.
  • Vitamina E. Semillas de girasol, avellanas, cacahuetes, almendras.
  • Probióticos. Yogur natural y leche fermentada (kéfir).
  • Omega 3. Sardina, salmón, atún y linaza.

En el caso de la miel, durante años se ha usado como remedio natural para aliviar la tos y la irritación de garganta. Y muchos estudios recientes le otorgan la capacidad bactericida y antiséptica.
El ajo es otro alimento con propiedades antibiótica naturales, que además tiene propiedades antibacterianas y antivirales. Aseguran que incrementa las defensas del organismo y mejora la nuestra respuesta a virus y bacterias. Con la cebolla pasa algo parecido, ya que muchas personas la usan como remedio natural para las infecciones respiratorias (faringitis, laringitis e infecciones pulmonares).

Por último, también es necesario destacar la importancia de una adecuada ingesta de agua para ayudar a disolver la mucosidad y mantener hidratada la mucosa respiratoria.