Hasta hace escasos meses nos gustaba plantearnos eso de «¿qué te llevarías a una isla desierta?», pero después de vivir la experiencia del confinamiento todos hemos cambiado de ideas. Aunque antes pensábamos en un mechero y una televisión, sabemos que la mayoría nos volvemos locos por la levadura y la harina.

En muchas partes del mundo siguen confinados para protegerse del contagio por coronavirus, y en otras se presiente un nuevo brote que nos obligue a permanecer en casa. ¡Pero esta vez ya no nos pilla de sorpresa! Los novatos eligieron el papel higiénico como algo de vital importancia, ¿estaban equivocados?

A continuación te contamos qué alimentos comprar para almacenarlos en casa a largo plazo.

Los alimentos saludables que debes comprar para almacenar en casa

Verduras y frutas congeladas

Seamos realistas. Comprar verduras y frutas frescas para guardar en el frigorífico o la despensa no es una buena idea. La mejor opción es comprar sus versiones congeladas para tan solo tener que descongelar y hacer una receta saludable. Algunos ejemplos comunes pueden ser los guisantes, las habas, las judías, el brócoli, la coliflor, las espinacas o el pisto.

En algunos supermercados también se venden cebollas, maíz, pimientos y zanahorias cortadas y congeladas para almacenar mejor. Al igual pasa con las frutas. Las más comunes son las fresas, mangos y frutos rojos, aunque puedes congelas las frescas para usar en batidos o helados.

Si te sirve de idea, también es válido cocinar una receta, meterla en un recipiente y congelar para el futuro. ¡No hay excusas para no comer saludable!

La guía paso a paso para congelar las sobras (y cuánto durarán)

brocoli congelado para almacenar alimentos en casa

Frutos secos

Los frutos secos naturales son una buena opción para almacenar en casa sin que caduquen pronto. Asegúrate de su fecha de caducidad y protégelos de las altas temperaturas o lugares húmedos. Algunos ejemplos son las almendras, los anacardos, las nueces, las avellanas, los pistachos, los cacahuetes o los granos de maíz para hacer palomitas.

Mantequillas o cremas de frutos secos

En relación a lo anterior, las mantequillas o cremas de frutos secos ya forman parte de nuestro día a día. Tienen una fecha de consumo tardía y son ideales para desayunos y meriendas. Asegúrate de que tan solo tienen el 100% de ingredientes naturales u opta por hacerlas caseras.

Conservas y sopas

En las épocas de estudiante, si has vivido fuera de casa de tus padres recordarás la presencia de latas de conservas y sopas. Tener algunas latas de preparados de legumbres, albóndigas, pisto de verduras o sopas y caldos caseros, te sacarán de muchos apuros. Evita comprar aquellas sopas instantáneas, ya que el contenido nutricional no es el más adecuado en una alimentación saludable.

Encurtidos

Mmmm, ¿a quién no le gustan las aceitunas? Seguro que eres de los que disfruta de un buen picoteo cuando te reúnes con la familia. Una gran idea es tener en casa siempre aceitunas, altramuces o cualquier mix de encurtidos. También quedan espectaculares en las ensaladas y aliños más frescos.

Pan o galletas almacenadas en una bolsa hermética

A no ser que hayas aprendido a hacer pan en el primer confinamiento de marzo, lo más seguro es que prefieras comprarlo para almacenar en casa. El pan no es fácil de cocinar, pero puede durarte varios meses en el congelador.

Con las galletas, tartas y bizcochos pasa exactamente lo mismo. En este caso, lo ideal es mirar la fecha de caducidad por si pudieran consumirse a largo plazo (sin abrir); si no también podríamos congelarlos. Así que no te preocupes por hacer muchas galletas y tener que comértelas en una tarde, ahora sabes que las puedes congelar para futuras meriendas.

4 maneras de descongelar el pan congelado

Proteína en polvo

Puede parecerte extraño comprar proteína en polvo si no eres un gran amante del deporte o no estás relacionado con el mundo fitness. La proteína en este formato puede ayudarnos a alcanzar los niveles más óptimos para nuestro organismo, siempre que no dispongamos de alimentos. ¡No es un sustituto de comida! Pensemos en que estos alimentos son ideales para almacenar, pero prioricemos en comida real.

batido de proteína en polvo

Carnes y pescados

Ambos tipos de proteína tienen la ventaja de que se pueden congelar para consumir meses más tarde. Algunos ejemplos pueden ser las pechugas de pavo y pollo, filetes de salmón, pulpo, pez espada o conejo.
Por supuesto, encontramos pescados en lata, como el atún, la caballa, el bonito, las sardinas o los mejillones, que son recomendables consumir en su versión natural o en aceite de oliva.

Leche o bebidas vegetales

Los bricks de leche han sido uno de los grandes donados en las campañas al Banco de Alimentos. por eso mismo, son perfectos para guardar en casa sin riesgo a que caduque antes de un año. Al igual sucede con las bebidas vegetales (soja, arroz, almendra, avena, etc). Busca siempre opciones saludables, sin azúcares añadidos y disfruta de diferentes recetas. Las puedes usar en cafés, batidos, cremas, guisos, repostería…

Aceites

Junto con los frutos secos, los aceites son una gran fuente de grasas saludables. No deberían faltar en tu despensa el aceite de oliva virgen extra y el de coco. Ambos poseen numerosas propiedades saludables para el organismo, y se pueden usar en numerosas recetas.

Si hablamos de aliños, tampoco debería faltar el vinagre de vino, sal rosada y especias.

Legumbres y cereales

Las legumbres son básicas en la dieta mediterránea. Hazte con paquetes de garbanzos, lentejas o chícharos para degustar guisos, ensaladas o hummus. Tampoco deberían faltarte cereales integrales como el arroz, la quinoa, la soja texturizada o la avena.

Incluso, puedes almacenar algunos paquetes de cuscús o pasta de legumbres.

legumbres en un bol

Harina y levadura

Por supuesto, no te puede volver a ocurrir lo mismo que en el primer confinamiento. ¿Ibas al supermercado y ya no quedaba harina? ¿Y tampoco legumbre? Aprovecha para almacenar en casa y tener disponible estos alimentos que te permitan hacer pan y repostería saludable en casa.

Prueba diferentes harinas, como la de avena, arroz o garbanzo, y almacénala en el congelador para evitar que aparezcan bichitos por el calor y humedad.