Existen algunos alimentos que son antiestrés, ¿lo sabías?

La comida antiestrés es un concepto poco conocido, pero lleno de beneficios. Comer no solo nos quita el hambre, sino que todo aquello que comemos tiene una repercusión positiva o negativa en nuestro organismo. Por ejemplo, si solo comemos comida rápida y procesada, las consecuencias serán negativas como el colesterol, el sobrepeso o la diabetes. Sin embargo, si comemos alimentos frescos y naturales, obtendremos beneficios como vitaminas y minerales esenciales.

Del mismo modo, también existen una serie de alimentos que nos ayudan a controlar el estrés, a la que se le conoce como comida antiestrés. Su funcionamiento es muy simple, pero mejor no obsesionarse, sino introducirlos de forma natural en nuestra dieta diaria.

No se trata de una alimentación milagrosa, simplemente de forma natural ayudamos a nuestro cuerpo a regular los niveles de estrés en momentos puntuales, o tomarlos como costumbre para beneficiar al organismo.

¿Qué se consigue con una alimentación antiestrés?

El estrés nos trastoca el ánimo, los horarios y la vida en general, por lo que uno de los beneficios principales es la obtención de energía saludable sin llegar a excitarnos como hace el azúcar, la cafeína, la teína y similares.

Un menú que incluye los alimentos de una comida antiestrés

Este tipo de alimentos ayudan a la producción de serotonina y dopamina, dos neurotransmisores claves para dejar de lado el estrés, el miedo y la preocupación y tener una sensación de bienestar generalizado.

Al bloquear esos estados nerviosos, el corazón no sufre y los vasos sanguíneos vuelven a su estado habitual, por lo que se reducen los accidentes cardíacos y cerebrovasculares.

Por otro lado, la vitamina C, grupo B y vitamina E ayudan al organismo a reforzar el sistema inmune. Los lácteos disponen de triptófano que ayuda a relajar el cuerpo e inducen el sueño, por eso es recomendable un vaso de leche caliente antes de dormir, o un té relajante con leche antes de acostarnos.

El aminoácido fenilalanina también es clave en una alimentación antiestrés, ya que aumenta la creación de endorfinas y logramos despejar nuestra mente y volver a sentirnos bien.

Consecuencias de tener un alto nivel de estrés

Recordemos que la alimentación antiestrés no es milagrosa, a unos nos funciona y a otros no. Además, no debemos basarnos solo en la comida, practicar ejercicio también es clave para reducir los niveles de nerviosismo y ansiedad.

Hacer cosas que nos gusten, como escuchar un podcast de humor, ver nuestra serie favorita, escuchar música a todo volumen, meditar, sentarnos en la orilla del mar, quedar con amigos, etc. son cosas que pueden ayudarnos a relajarnos y a liberar nuestra mente para sentirnos mejor y más vivos.

Si vemos que los episodios de estrés y ansiedad son muy duros y cada vez más seguidos, debemos pedir ayuda y acudir a un psicólogo, ya que las secuelas de ambos son terribles como ataques de pánico, miedo a relacionarnos con otras personas, depresión, trastornos cardiovasculares, trastornos psicosomáticos, insomnio, problemas digestivos, dolores de cabeza, etc.

Una chica con estrés sentada en una silla

Principales alimentos antiestrés

También se le conoce como dieta antiestrés, pero preferimos dirigirnos directamente a los principales alimentos que nos ayudan a regular los niveles de estrés en el cuerpo.

Aguacate

¿A quién no le gusta el aguacate? No son baratos, pero están llenos de beneficios y nos van a ayudar muchos en momentos de estrés puntuales. Esta fruta contiene un alto porcentaje de fibra, proteínas vegetales, minerales esenciales como potasio, magnesio y zinc, vitamina C, E, K, y el grupo B, riboflavina, niacina, ácido fólico, ácido pantoténico, ácidos grasos saludables, luteína, beta-caroteno, etc.

Esta fruta ayuda a reducir los niveles de cortisol, que es la hormona que más influye en los procesos de estrés, esto unido a que protege al corazón y relaja el sistema nervioso, lo convierten en la fruta perfecta.

Frutos secos, semillas y cereales

Un puñado de frutos secos cada día ayudan a la creación de serotonina, también conocida como la hormona de la felicidad. Convienen no excederse en la cantidad, ya que los efectos adversos pueden ser molestos como las diarreas.

Para obtener los beneficios de los frutos secos, mejor no pasarse de unos 40 gramos diarios, y si son frutos secos variados y sin sal, mejor, así cuidamos nuestro corazón. Los frutos secos aportan vitaminas del grupo B y E, así como minerales esenciales como el potasio, zinc, magnesio, calcio y fósforo.

Las semillas y cereales también contribuyen a reducir el estrés, y eso es gracias a que aportan azúcares lentos que nutren el cerebro y las células del sistema nervioso, así como vitaminas del grupo B, vitamina C y vitamina E que ayudan a equilibrar el estado de ánimo, entre otras cosas.

Una copa de vino tinto

Vino tinto

Si ya nos gusta el vino tinto podemos pasar al siguiente alimento, pero si no, sería conveniente darle una oportunidad a esta bebida (siempre con moderación). Una copa de vino tinto al día ayuda a prevenir la depresión, la ansiedad y el estrés. En este grupo también se incluye el vino blanco y la cerveza, pero el vino tinto se lleva la medalla de oro.

Entre otros beneficios del vino tinto encontramos el efecto anti envejecimiento, combate el cansancio, limpia el paladar, ayuda a tratar las infecciones de las encías, potencia nuestro cerebro, previene el colesterol, disminuye el riesgo de padecer cáncer, ayuda a perder peso, previene la artrosis, etc.

Pescado graso

Como el salmón, por ejemplo, es un alimento básico si queremos reducir el estrés en nuestro día a día. Esto se debe al alto contenido en omega 3 que es un componente esencial para el cerebro y que ayuda a generar serotonina. También ayuda a reducir el colesterol, disminuir la presión arterial, baja el riesgo de trombosis, etc.

Además, el consumo regular de salmón, y otros pescados azules y grasos como el atún, la caballa, las sardinas, anchoa, arenque, etc., reduce los niveles de cortisol y adrenalina. Así que, gracias a esta comida antiestrés nos sentiremos más plenos y relajados a lo largo de todo el día.

Chocolate negro

Cuanto más puro sea el cacao más saludable y si es sin azúcar añadida, mejor. Lo importante aquí es que el cacao contiene feniletilamina y alcaloides y hacen que nos mantengamos alerta, pero en el buen sentido. Además, el consumo de chocolate se asocia a buenos recuerdos y momentos divertidos.

A su vez, el consumo de este alimento antiestrés, nos aporta magnesio y es una fuente importante de triptófano, al igual que los lácteos, un aminoácido que hace que nos sintamos bien.

Dos vasos de zumos de frutas cítricas naturales

Frutas cítricas y vegetales de hojas verdes

Los cítricos como el kiwi, la piña, las naranjas, mandarinas, limones, arándanos, pomelos, y demás, son ricos en antioxidantes y vitamina C. Aparte de ayudar al sistema inmunológico y a reducir la presión arterial, reducen los niveles de cortisol, una hormona directamente relacionada con el estrés, por eso se les considera comida antiestrés.

Tanto a trozos, como en zumos naturales (nada de zumos procesados) y acompañados de semillas de chía, por ejemplo, o de frutos secos, zanahorias, espinacas, boniatos, pimientos, tomates, etc. Conseguimos una bomba de proteínas, minerales esenciales y vitaminas.

Los vegetales de hojas verdes están cargados de magnesio, potasio, hierro, calcio, zinc, ácido fólico, vitaminas A, B, C, E, K, fibra, etc. Todo esto contribuye a eliminar la sensación de fatiga y cansancio que produce el estrés y la ansiedad.

Infusiones

En momentos de estrés, el mejor aliado, aparte de toda esta comida antiestrés que hemos nombrado, son las infusiones. Aquí lo importante es que la infusión sea de calidad, y las mejores son de regaliz, por sus propiedades beneficiosas para el sistema nervioso y las vitaminas que previenen los estados de depresión, té de limón con canela, té de melisa, té de manzanilla, té valeriana, y todos los tés que tengan efecto relajante.

Lo que hay que intentar evitar en todo momento es tomar tés energizantes y cargados de teína que nos darán energía y aumentarán nuestro estado de nerviosismo y ansiedad, llegando a poner en riesgo nuestra salud.