Probióticos

¿Cuántas veces te ha dicho tu madre que bebas un zumo de naranja para mejorar tus defensas? ¿Y un actimel para el estómago? En efecto, hay alimentos que contribuyen a mejorar nuestras defensas y son los conocidos como "Probióticos". En esta sección encontrarás una recopilación de este tipo de alimentos que tienen una función fundamental, protegerte de bacterias y virus y sobre todo ayudarte a recuperar el cuerpo de la forma más rápida posible tras una enfermedad. No solo mejorará tu salud, también podrás volver al entrenamiento diario y es cuando uno está convaleciente lo mejor es dejar al cuerpo descansar. Recuerda además que el deporte también contribuye a mejorar tus defensas.
kimchi coreano

¿Por qué deberías introducir el kimchi en tu alimentación?

  • 26 de julio, 2018 • 11:00
  • Carol Álvarez

La alimentación asiática es conocida por ser bastante saludable y basarse en vegetales, cereales y pescados. Seguro que has oído hablar sobre el kimchi coreano, pero aún te falta conocer todo sobre los beneficios de este probiótico. Los coreanos pueden llegar a tomar unos 20 kilos de kimchi en un año, alimento que además ha sido declarado Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad por la Unesco.

Te contamos qué es, cómo se hace y por qué deberías empezar a introducirlo en tu alimentación.

¿Qué es el kimchi coreano?

Concretamente, la palabra kimchi significa «vegetales salados«. Estamos ante un preparado probiótico con base de col y que pasa por un proceso de fermentación junto a otros vegetales y especias. Es muy habitual ver cómo los coreanos acompañan sus comidas con este alimento de un sabor un poco extraño. Aunque dicen que cuanto más lo tomas, más te acaba gustando.

Aseguran que entre sus propiedades beneficiosas está prevenir la obesidad, disminuir la hipertensión, reforzar el sistema inmunitario y mejorar la calidad de la flora intestinal.

¿Cuál es su origen?

El kimchi surge hace varios siglos atrás en Corea como un tipo de alimentación de supervivencia. La fermentación era el mejor método para conservar las verduras durante el invierno, ya que en esta estación era imposible recolectarla. De hecho, es la forma ideal para asegurarnos que mantenían las propiedades en su totalidad.

Beneficios del consumo de kimchi

Sobre todo, el kimchi suele estar relacionado con beneficios en nuestro sistema digestivo, aunque no es el único.

Previene la aparición de la úlcera gástrica

Sus propiedades antiinflamatorias, antioxidante y la bacteria Leuconostoc mesenteroides (propia del kimchi), ayuda a crear una sustancia necesaria para parar el aumento excesivo de la helicobacter pylori en el cuerpo. Si esto ocurre, podemos sufrir malestar estomacal, úlcera gástrica o, incluso, cáncer de estómago.

La fermentación de la col cuida de las propiedades de todos los ingredientes y ayuda a una digestión mucho más fácil.

Mejora el intestino y su función

Como decíamos antes, ayuda a una mejor digestión y previene el extreñimiento. Como la mayoría de los probióticos, mejora notablemente la flora intestinal y aporta bacterias beneficiosas para el organismo.

Disminuye los niveles de colesterol

Acelera el metabolismo

Durante años se ha usado para ayudar a acelerar el metabolismo y favorecer la pérdida de grasa. Es un alimento bajo en calorías y que potencia el consumo de grasa para usarla como combustible. Además, si para crear el kimchi usas la pimienta o el ají, aseguran que ocurre una aceleración del metabolismo.

Refuerza el sistema inmunológico

Un estudio de la Universidad de Ulsan (Korea) asegura que la ingesta de kimchi provoca que las células autoinmunes estén activas. Además aumenta el número de anticuerpos, necesarios para neutralizar virus, bacterias o parásitos.

kombucha

¿Qué es la kombucha y por qué está tan de moda?

  • 17 de julio, 2018 • 11:00
  • Carol Álvarez

En los últimos meses hemos visto inundada las redes sociales de influencers que recomiendan la kombucha como bebida para mejorar nuestro organismo. ¿Te has planteado saber qué es y si realmente existen beneficios como para introducirla en nuestra alimentación. ¡Te lo contamos todo!

¿Qué es la kombucha y cuál es su origen?

Según apuntan varias investigaciones, la kombucha tiene su origen en China. Era muy valorada por la capacidad que tenía para equilibrar el chi (energía vital) y mejorar la digestión. Más tarde se exportó a otros países como Rusia, Japón y la India, pero no fue hasta el sigo XX cuando se introdujo en Europa.

La kombucha en una bebida fermentada probiótica y su obtención es muy similar al kéfir. Se basa en té endulzado que fermenta mediante una colonia de microorganismos, bacterias y levaduras. Es decir, al té se le añade azúcar para alimentar a los microorganismos para que la kombucha fermente.
Tiene un sabor levemente ácido que puede llegar a parecerse al del vinagre; aunque todo dependerá del tipo que dejemos que fermente y del té que uses.

Muchos dicen que es «el hongo de la inmortalidad«, a pesar de que realmente no es un hongo, sino una mezcla de levaduras y bacterias. Al principio de la fermentación se usan varios tipos de levaduras y bacterias, pero después de unos días solo sobreviven las que forman una especie de cuerpo gelatinoso.

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¿Cuáles son sus propiedades y beneficios?

Los probióticos naturales son conocidos por tener microorganismos beneficiosos para nuestro aparato digestivo, sobre todo si los consumimos regularmente. Entre sus beneficios podemos encontrar la mejora de la flora intestinal y el fortalecimiento del sistema inmunitario.

Si bien es cierto, la kombucha es conocida por mejorar notablemente el aparato digestivo. Ten en cuenta que aportamos directamente bacterias y levaduras, además de ácidos y enzimas que producen estos microorganismos para favorecer la digestión de la comida.

Como es una bebida creada a partir del té, tiene cierto nivel de teína y nos aporta energía y vitalidad. Asimismo, otra de sus ventajas es que no es una bebida fermentada láctea, por lo que lo podemos considerar un resfresco probiótico que no afecta a personas intolerantes a la lactosa.

Por supuesto, no hay que abusar de la kombucha por muchos beneficios que pueda aportar. No se recomienda tomar más de 300ml diarios y es mejor introducirla poco a poco para saber si nuestro organismo la tolera bien.

kéfir de agua

¿Kéfir de agua o de leche?

  • 12 de julio, 2018 • 14:00
  • Carol Álvarez

Hace tiempo te contamos todos los beneficios que aporta este probiótico de forma general, pero cada vez es más común ver a personas que no saben decidirse entre el kéfir de agua o de leche. Ambas bebidas aún siguen siendo muy desconocidas para la mayoría de la población, a pesar del interesante valor nutricional que poseen.

Hoy te enseñamos a diferenciar entre ambos tipos de kéfir, por si has probado uno y no te termina de convencer su sabor.

¿Qué es el kéfir de leche?

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Es el tipo de kéfir más conocido. El kéfir de leche es una bebida con grumos y con un sabor un poco agrio, que tiene unas propiedades perfectas para mejorar nuestro sistema inmunológico, reforzar los procesos digestivos y reducir la alergia y la intolerancia a la lactosa.

El kéfir de leche se obtiene mediante la fermentación de la leche por cultivos de kéfir. Su fermentación es bastante rápida (24-48 horas), y la bebida debemos conservarla en frío no más de un mes.

En concreto, el de leche de vaca nos aporta (por cada 100gr):

  • 70 kcal
  • 3’7 gr de grasas (de los cuales 2’5 saturadas)
  • 4’3 gr de hidratos de carbono (de los cuales 3’7 son azúcares)
  • 3’4 gr de proteínas

No es una bebida demasiado calórica y aportan muchísimos nutrientes, el problema está en confundir esta bebida con el agua. Con el kéfir de leche podemos llegar a alimentarnos, así que debes tener cuidado con no sobrepasar tus ingestas de nutrientes o subirás de peso sin darte cuenta. Además, todo lo que tu cuerpo tarda en digerir grandes cantidades, contrarresta sus beneficios probióticos.

¿Y el kéfir de agua?

Si has probado el de leche y no te gusta el sabor, no creas que el de agua es insípido. También es una bebida agria y con un color oscuro debido a la  fermentación de la fruta o de azúcar de caña.
Según dicen los expertos, sus efectos son mejores que los del kéfir de leche, llegando a mejorar los resfriados o la anemia.

En este caso, su fermentación también es rápida (si las condiciones así lo permiten), pero tiene una duración mucho menor (entre 3 y 5 días).

En cuanto al contenido nutricional por cada 100 gr:

  • 8 kcal
  • 0 gr de grasa
  • 2 gr de hidratos de carbono (de los cuales 2 son azúcares)
  • 0 gr de proteínas

Su digestión es muchísimo más rápida que el de leche, por lo que se aprecia mejor el poder probiótico.

Entonces, ¿cuál es mejor?

Partiendo de que ambos nos aportan beneficios en la salud, es cierto que el kéfir de agua puede salir ganando. Si se compara con otro probiótico lácteo (yogures o kéfir), nos damos cuenta de que no contiene lácteos ni lactosa. Y además es libre en azúcar y edulcorantes, por lo que es la mejor opción frente a algún refresco.

Si no tienes problemas con los lácteos, puedes incluir el de leche como un alimento líquido, pero no como una bebida.

¿Qué es el kéfir? Historia, beneficios y precauciones

  • 28 de febrero, 2018 • 10:00
  • Carol Álvarez
  • 2

El kéfir es un producto lácteo muy parecido al yogurt, pero que contiene muchísimos más probióticos saludables para tu organismo. Dependiendo del consumo que tengas, puede ser de leche o de agua. En ambos casos no presenta problemas para personas con intolerancia a la lactosa; y si eres vegano, el kéfir de agua será tu mejor apuesta.

Historia del kéfir

Para llegar a su origen, debemos retroceder muchos siglos atrás, cuando a los pastores de las montañas del Cáucaso almacenaban la leche en recipientes de cuero donde fermentaba generando un yogurt agrio gaseoso.
Inicialmente, se elaboraba fermentando leche de camello; luego se pasó a la leche de yegua, y posteriormente a la leche de cabra y vaca.

Los mulsumanes de la zona del Cáucaso creían que el kéfir o, como ellos lo llamaban: “Los granos del Profeta Mahoma”, perdían todos sus beneficios si lo utilizaban personas de otras religiones. Incluso, algunos escritos cuentan que se condenaba a muerte a quien revelase el secreto de la bebida a otras extranjeros, ya que estaba considerado un regalo directo de Alá.

Durante el siglo XX, el profesor Menkiv dedicó su vida al estudio del kéfir. Aseguraba que, en las zonas donde se ha consumido este alimento desde siempre, eran inexistentes las enfermedades como el cáncer, la tuberculosis o los desarreglos intestinales.

Beneficios que nos aporta

Al ser un probiótico natural, el kéfir ayuda principalmente a los problemas digestivos. Los microorganismos vivos que contiene se alojan en nuestro intestino, reforzando las paredes y ayudando a mantener un equilibrio de las bacterias intestinales. Y, aunque la fuente de probióticos más conocida es el yogur, el kéfir contiene aún más probióticos: casi 30 microorganismos diferentes.

Es también un gran aliado para combatir y retrasar la osteoporosis. Esta enfermedad se caracteriza por dañar el tejido óseo, pero si elaboramos kéfir con una leche rica en grasa; obtendremos una fuente excelente de calcio y vitamina K2. Asimismo, varios estudios afirman que es capaz de aumentar la absorción de calcio en los huesos y aumentar la densidad ósea.

Por si fuera poco, es capaz de protegerte frente a algunas infecciones bacterianas y reducir la posibilidad de sufrir ataques de alergia o asma. Esto es debido a que cuando tenemos un episodio de alergia, nuestro cuerpo produce respuestas inflamatorias ante cuerpos externos. Así, el kéfir es capaz de parar esas respuestas.

Por último, destacar que inhibe el crecimiento de células cancerígenas. Sus probióticos pueden reducir el crecimiento y formación de compuestos cancerígenos y así inhibir el crecimiento de tumores.

¿Debemos tener precauciones?

No olvidemos que el kéfir es sano en un consumo moderado, como todos los alimentos. No debemos abusar pensando que sus propiedades mágicas tendrán mayor efecto en nuestro organismo. Es recomendable que la ingesta sea supervisada por un nutricionista o experto en alimentación, cuyos consejos nos orientaran mejor.

Lógicamente, no podemos tomar kéfir si notamos algún olor desagradable y siempre debemos comprar el que nos aporte una garantía de calidad. Es importante también que no lo congeles para que no pierda gran parte de los microorganismos beneficiosos.

Además, si estás embarazada o estás lactando es aconsejable que no lo tomes, a modo de precaución.

Diferencia entre probióticos y prebióticos

  • 22 de enero, 2018 • 19:00
  • Juan Merlos

Generalmente, hay una tendencia a confundir probióticos y prebióticos. Aunque estén relacionados en el mismo ámbito, no son lo mismo. En este articulo explicaremos que son estos términos, como funcionan, y como obtenerlos de los distintos alimentos.