¿El yogur griego es tan saludable como parece?

Siempre se dice que el yogur griego es la mejor opción, por encima del yogur normal, e incluso por delante de los yogures de proteínas e incluso esos que se anuncian con bifidus. A lo largo de este texto vamos a conocer todos los detalles sobre el yogur griego, desde su valor nutricional, hasta los beneficios para nuestra salud, cómo tomarlo y qué cantidad máxima por día.

Los yogures griegos son famosos por su textura suave, bajo nivel calórico y bajo en azúcar, en comparación con los yogures normales, los proteicos y los de sabores. El yogur griego es la mejor opción que podemos elegir, antes de cualquiera y en última posición se encuentran los yogures de sabores.

Nos referimos al griego sin azúcar claro. En los siguientes apartados aprenderemos a combinarlo adecuadamente para que nos sepa siempre rico y aumentemos si valor nutricional.

Valores nutricionales

Antes de elegir un alimento, es importante conocer qué aporta al organismo. Tampoco hay que obsesionarse y focalizarnos en un solo alimento o una sola vitamina o mineral. Lo más recomendable es tener una alimentación saludable, variada y equilibrada donde comamos diferentes alimentos durante todos los días.

De media, un yogur griego estándar tiene unas 60 calorías por cada 100 gramos de producto, 3,8 gramos de carbohidratos, menos de 1 gramo de fibra, 11 gramos de proteínas, 3,25 gramos de azúcar y el 86% es agua. Apenas tiene colesterol, solo 5 mg, por eso hay que saber combinarlo bien, y no cuenta con grasas malas, por lo que es apto para dietas de adelgazamiento.

Entre otro de sus valores nutricionales, encontramos las vitaminas y los minerales. Por cada 100 gramos de este alimento, tenemos vitamina A, B12, B9 y D, aparte de minerales tan esenciales como calcio, potasio, magnesio, fósforo, sodio y selenio.

Beneficios

Entre los beneficios de consumir este alimento se encuentran los que vamos a destacar a continuación, pero no nos confiemos, ya que los yogures griegos también tienen contraindicaciones, muy pocas, pero tienen.

Apto para intolerantes a la lactosa

Es curioso y es algo que poca gente se cree, pero es la verdad. El yogur griego es bajo en lactosa, por lo que es apto para intolerantes a la lactosa. Cuenta con un 15 o 20% menos de lactosa que un yogur convencional, por eso no suele afectar de forma tan negativa y ayuda a mejorar las digestiones, tal y como veremos en el siguiente apartado.

Esto sucede porque los cultivos vivos de este tupo de yogures se encargan de convertir la lactosa en ácido láctico, que es más tolerable con la digestión y al organismo le cuesta menos absorberlo. Aun así, si nuestro nivel de intolerancia es muy alto, no se aconseja consumir este yogur, ya que las consecuencias podrían ser muy graves como un shock anafiláctico.

Solo un médico que conozca nuestro caso y el producto en cuestión, podría decidir y recomendar su consumo. Nosotros por precaución no lo recomendamos si el nivel de intolerancia es alto.

Postre de yogur griego

Mejora la digestión

En base a lo anterior, si tomamos un yogur griego después de una comida, ayudaremos a que la digestión sea un proceso más liviano. Además, su contenido en probióticos y bacterias saludables, ayuda a remover los residuos del organismo, a absorber los nutrientes y a limpiar el organismo.

También favorece las buenas digestiones por su bajo contenido en grases e hidratos de carbono, a diferencia del resto de yogures. Un alimento alto en grasas, hidratos y azúcares, complica la digestión y luego llegan los problemas como gases, distención abdominal, náuseas, diarreas, dolor de estómago, malestar, etc.

Rico en calcio

Este tipo de yogures son muy rico en calcio, lo cual favorece la buena salud de nuestros huesos. Este aspecto no varía demasiado del resto de yogures, pero al contar con tantos probióticos, favorece la absorción de vitaminas y minerales en los intestinos.

Al tomar calcio durante toda nuestra vida, favorecemos el desarrollo del sistema musculoesquelético y de cara a la edad adulta, sobre todo en mujeres con menopausia, reducimos las probabilidades de sufrir osteoporosis. El calcio es bueno también para los dientes, ya que les aporta estructura y rigidez. Sin calcio, los dientes no estarían fijos y su estructura no sería saludable.

Además, el calcio no solo sirve para los huesos, sino que tiene otras funciones importantes como regular el sistema nervioso, y muy poca gente sabe este dato.

Cantidad y cómo comerlo

Los expertos recomiendan un yogur griego al día y 2 como máximo para un adulto medio. En caso de ser un niño, habría que seguir las indicaciones de nuestro pediatra o algún experto en alimentación infantil. Sea como fuere, lo mejor es que sea sin azúcar, sobre todo en edades tempranas donde todavía están desarrollando sus gustos y deben conocer los alimentos tal y como son.

Podemos tomar uno por mañana dado lo saciante que es y acompañarlo de algún cereal como avena para completar ese ciclo saciante y evitar el hambre varias horas. También podemos comerlo con chocolate y crear natillas saludables y caseras. Por ejemplo, en un bol, echamos un yogur y una cucharada de cacao puro en polvo, lo mezclamos con un tenedor y ya tenemos un postre de chocolate.

El yogur griego también sirve para helados y batidos de frutas, chocolate o solos y decorarlos por fuera con frutos secos. Este yogur, gracias a su textura cremosa, nos ayudará a crear bizcochos esponjosos y muy sabrosos. También podemos crear la famosa salsa de yogur para ensaladas y otras comidas.

Contraindicaciones

Las contraindicaciones del yogur griego son similares que para otros lácteos y es que estos efectos adversos aparecerán si abusamos de los lácteos o si nuestro cuerpo comienza a desarrollar cierta intolerancia hacia estos alimentos.

Podemos sufrir distención abdominal si tomamos muchos derivados de los lácteos, aparte de malestar digestivo, así como diarreas en el peor de los casos, flatulencias y gases y nauseas o incluso vómitos.

Asimismo, el consumo de lácteos como el yogur griego puede empeorar nuestro acné, o incrementarlo si somos propensos a tener granitos. Otra contraindicación es el aumento de peso, y es que un abuso de estos alimentos puede crear exceso de calorías.

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