¿Por qué la leche quita el picante?

¿Por qué la leche quita el picante?

Sofía Pacheco

Hay a quienes les gusta mucho el picante, hay a quienes les gusta muy poco, también estamos los que si comemos algo picante igual terminamos en urgencia y luego están los que viven en modo experto y son unos enamorados del picante que parece que su estómago y todo lo que confluye el sistema digestivo es un cajón de acero armado. Hoy vamos a explicar cuál es el secreto y por qué la leche es el mejor remedio contra el picante.

Es cierto que hay muchas curiosidades en el mundo de la alimentación y una de ellas es esta, el hecho de que la leche ayuda a apaciguar el picante. Lo que poca gente sabe explicar es el por qué sucede esto, ¿qué hace que la leche calme el dolor del picante? Hoy vamos a salir de dudas en unos pocos párrafos.

La comida picante tiene dividida a la humanidad entre quienes la adoran y comerían picante todos los días y quienes lloramos por dentro cuando nuestros amigos deciden ir a un mexicano o hindú a comer. Pero hoy sabremos sobrellevar mejor esta situación gracias a que ya sabemos que la leche sí funciona para calmar el picante, pero no solo un vaso de leche, sino varios alimentos más (incluso aptos para veganos y vegetarianos).

Añadir lácteos a nuestra dieta es de vital importancia, no solo lácteos, sino cualquier producto que esté fermentado, ya que le estamos aportando a nuestro organismo multitud de colonias de bacterias beneficiosas que van a luchar por mejorar nuestra salud.

El picante no es un sabor

Sí, es cierto, el picante no es un sabor es una respuesta de nuestro organismo a un dolor producido por una picazón en boca, esófago, estómago y las consecuencias de éste que llegan hasta los intestinos.

Muchas veces leemos eso de «sabor picante», realmente lo que nos está diciendo es que nuestro cuerpo va a reaccionar porque es un sabor muy fuerte y vamos a sentir una quemazón y un dolor que no son agradables, ni positivos para el organismo.

El picante brilla por su ausencia en la dieta mediterránea, pero para eso está la globalización y seguramente que en cualquier supermercado cercano a nuestra ubicación podemos encontrar productos como chili, wasabi, curry natural, cayena, tabasco, etc. O incluso en un restaurante de comida tradicional mexicana, ahí sí que vamos a probar lo que es el picante…

Pero como decimos, el picante en exceso, o si nos sienta mal, aunque solo sea un poco, no es positivo para el organismo, puesto que puede perjudicar la mucosa del tracto gastrointestinal, puede causar náuseas, vómitos, taquicardia, aumento de temperatura, dolor abdominal, úlceras de estómago, hemorroides, diarreas, etc.  El abuso del picante a largo plazo, tiene unas consecuencias y no son nada agradables, como hemos visto.

Una mujer rellenando un vaso con leche fresca

¿Cómo actúa la leche sobre el picante?

Antes de explicar la parte de la leche, hay que explicar el bando del picante. Todos los alimentos picantes tienen un ingrediente que es lo que causa esa sensación de ardor y se llama capsaicina y a su vez, contiene hidrocarburo. La capsaicina es el ingrediente activo y tiene una función importante que es impedir que los seres vivos herbívoros se alimenten de ellos.

Cuando ingerimos un alimento picante, las moléculas de capsaicina entran en contacto con nuestra lengua (que es la primera barrera y donde se detectan los sabores). Esas moléculas picantes se alojan en el receptor de potencial transitorio y envían señales al cerebro para decirle «¡Ey!, Aquí algo no va del todo bien esto es dolor y quemazón no sabor».

El cerebro despliega sus armas para intentar combatir ese dolor y por eso sentimos esa sensación de ardor en la boca, nos lloran los ojos, nuestra temperatura sube, el corazón se acelera, etc. Y es aquí cuando cometemos el primer error: ponernos muy nervioso. Esto amplifica la respuesta del cerebro y empeora los síntomas, por lo que tenemos que mantener la calma lo máximo posible y controlar la respiración.

El segundo error que cometemos es beber agua o cualquier líquido que tenemos cerca. No. Tenemos que beber leche. ¿Por qué? Muy sencillo, y es que la leche entra en contacto con los hidrocarburos de la capsaicina y logra calmar esa sensación de ardor que se queda en nuestra boca y garganta.

La leche contiene una proteína llamada caseína que actúa a modo de imán y atrae a las moléculas picantes combatiendo los efectos adversos que se han desencadenado. Normalmente suele ser algo rápido, otras, en cambio, suele tardar varios segundos e incluso minutos. Depende de cada persona y tipo de picante, así como tipo de leche o alimento lácteo.

No sirve solo la leche, también la soja

Tal como lo estamos leyendo. Es cierto que beber leche es más rápido y efectivo que tomarnos un yogur o una pieza de queso. Pero si tenemos a mano un queso fresco, un batido de chocolate, nata, helado, mantequilla, o algún alimento derivado de la leche también nos serviría.

Eso sí, nos referimos en todo momento a leche de origen animal. La leche vegetal no sirve, salvo tomarla de soja que también ayuda a aliviar el picante de nuestra boca. En caso de ser veganos o vegetarianos, o directamente no tener leche ni bebida de soja, podemos comer zanahoria cruda, patas asadas o fritas, morder un limón, tomar kétchup, leche de coco, frutos secos, crema de cacahuetes, etc.

La clave está en contrarrestar el picante, esto en caso de no tener leche a mano, claro. Cualquier otra solución que no sea leche o muy cercana a este lácteo nos costará unos 15 minutos aproximadamente deshacernos de esa picazón infernal. Nunca beber agua, porque esto incrementa la picazón en nuestra boca.

Sinceramente, si no nos gusta el picante, no nos sienta bien, no conocemos ese tipo de comidas, o no tenemos leche cerca, recomendamos no comer picante bajo ningún concepto y preguntar siempre si pica o no. Si nos dicen un poquito, automáticamente exagerarlo en nuestra cabeza, eso nos ayudará tomar buenas decisiones y alejarnos de los picantes.

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