Comer anacardos es mejor de lo que creíamos

Los beneficios de los anacardos se multiplican con cada bocado. Se pueden comer tostados, y también los hay tostados y salados. Hay que reducir el consumo de sal a toda costa, igual que el del azúcar. Es por esto por lo que los frutos secos los podemos elegir tostados, pero sin sal, y estaremos acertando de pleno.

Los anacardos son muy sabrosos y se usan mucho en distintas recetas, no solo como picoteo o en ensaladas, también podemos usarlos para hacer cremas y mantequillas de anacardos, curry de anacardos, hummus, arroces, carnes, crema de cacao y anacardos, pesto, parmesano vegano, leche de anacardos, etc. A lo largo de este texto entenderemos por qué los anacardos se usan tanto, aparte del sabor que ofrecen. Tan buenos son los anacardos que podemos darle algunos a nuestro perro, pero sin que estén salados (antes de darle algo que no sea su comida habitual, lo mejor es consultar con un veterinario).

Propiedades de los anacardos

Como casi cualquier fruto seco, sus propiedades se multiplican a pesar de su escaso tamaño en comparación con frutas, verduras y otros alimentos. Los anacardos tienen un alto aporte calórico y eso se suma a las vitaminas del grupo B y E, los aceites esenciales, las grasas saludables, buena fuente de proteínas vegetales, ricos en minerales como fósforo, potasio, magnesio, cobre y selenio, también tienen ácido fólico.

Unas 30 semillas de este fruto seco aportan 172 calorías, unos 14 gramos de grasas, 1 gramo de fibra, 4,6 gramos de proteínas vegetales y roza los 10 gramos de hidratos de carbono. Asimismo, los valiosos minerales que hemos dictado anteriormente, como el cobre y el magnesio, ayudan en la formación de glóbulos rojos, en el mantenimiento de los vasos sanguíneos, los huesos, sistema nervioso, la piel y el pelo, etc.

Además, el hierro es un mineral esencial para nuestro organismo porque transporta el oxígeno a las células y el zinc y el selenio, por ejemplo, ayudan a defender el organismo y eliminan los virus, bacterias y células precancerígenas.

Una bandeja de horno llena de anacardos tostados

Principales beneficios de los anacardos

Este fruto seco se considera uno de los más completos y saludables que podemos comer a diario y eso es gracias a sus principales beneficios, que no son pocos:

Controla el colesterol

Pocos alimentos controlan el colesterol mejor que los anacardos. Nada de Danacol y galletas azucaradas que prometen bajar el colesterol. La mejor opción es fruta, verduras y frutos secos, sobre todo los anacardos.

Es bueno para reducir el colesterol por que las proporciones de ácidos grasos saturados, monoinsaturados y poliinsaturados se acercan mucho a los del aceite de oliva. Esto unido a la fibra y las propiedades antioxidantes, protegen el corazón frente a accidentes cardiovasculares.

Además, este fruto seco, cuenta con fitoesteroles, tocoferoles y escualeno que ayudan a reducir enfermedades del corazón. Tanto es así que, los fitoesteroles, es el compuesto químico añadido que traen muchas bebidas, galletas y otros alimentos que prometen regular el colesterol.

Sistema musculoesquelético sano

Otros de los grandes beneficios de los anacardos es que se le considera gran aliado para el sistema musculoesquelético de las personas, grandes y pequeños. Esto es gracias al magnesio, un mineral que se encuentra de forma natural y en gran cantidad en los anacardos. A su vez, el magnesio forma parte de nuestros huesos y al trabajar de forma conjunta con el calcio, contribuye a la buena salud del sistema nervioso y de los músculos.

Un alimento esencial para mantener unos huesos, dientes y músculos bien fuertes y sanos en todas las etapas de la vida, desde el embrión hasta los abuelitos. Además, dada su versatilidad, podemos consumirlos a cualquier hora del día.

Un bol de color rojo lleno de anacardos

Controla el estrés y la ansiedad

El anacardo, dentro de su composición nutricional tiene triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina. Ese aminoácido es necesario para crear un equilibrio con otros neurotransmisores que ayudan a regular el apetito, la temperatura corporal, la concentración, el sueño, etc.

Además, ese compuesto también ayuda a controlar el estrés, los estados nerviosos y la ansiedad para que el reloj biológico no sufra trastornos y los ciclos de descanso nocturno sigan sucediéndose con normalidad.

Previene enfermedades oculares

Al igual que otros frutos secos, entre los beneficios de los anacardos encontramos antioxidantes y vitamina E, pues bien, esa vitamina es vital para nuestros ojos y la salud visual en todos sus aspectos.

Al comer anacardos, podemos prevenir y retrasar enfermedades oculares relacionadas con la edad, como las cataratas. Asimismo, protege al cristalino para que siga enfocando adecuadamente y que su transparencia siga siendo óptima, y eso es gracias a las vitaminas B2, C y E que se encuentra en los anacardos.

Perfecto para embarazadas

El alto contenido en hierro convierte a este fruto seco en un alimento esencial para quienes sufren anemia o quieren reforzar su ingesta diaria de hierro. En esto último entran las embarazadas, ya que, durante el embarazo, las mujeres tienden a sufrir falta de hierro. Los anacardos son ricos em ácido fólico y vitaminas del grupo B como, por ejemplo, B1, B2, B6, B9, también vitaminas A, C, E y D, todas estas vitaminas son claves para el normal desarrollo del embrión en los primeros meses de gestación y durante todo el embarazo.

Antes de tomar anacardos, si estamos embarazadas, lo mejor es consultar con un especialista y que él nos indique si podemos o no tomar este fruto seco, así como las cantidades y si puede ser con sal o sin sal. Durante el embarazo toda prevención es poca.

Fruta de la que se extrae el anacardo

Fruto del anacardo

¿Cómo se pueden usar los anacardos?

Dado su alto aporte energético, están considerados un alimento óptimo para los deportistas de élite, así que no es extraño verlos comer anacardos o introducir este fruto en sus batidos de proteínas, por ejemplo.

Hay multitud de formas de comerlos, desde el más común que es directamente desde la bolsa, hasta salsas, cremas, pasteles, ensaladas e incluso en panes. Bien es cierto que en la cocina vegana están muy extendidos, pero, aun así, todos podemos comerlos de mil formas distintas.

Lo más normal es usar los anacardos para hacer la salsa de curry y dulces tradicionales. A su vez, también se pueden usar para decoración, como acompañante en zumos naturales de frutas y/o verduras.

De la misma forma que hay crema de cacahuete o crema de avellanas, también se puede hacer crema de anacardos y se le puede agregar chocolate puro. También podemos probar a crear leche de anacardo. Ésta se vende en los supermercados, pero al no ser tan aceptada por la población, es difícil encontrarla.

Peligros de este fruto seco

Los anacardos son unos frutos secos riquísimos y muy saludables, tal y como hemos podido ver, pero hay una letra pequeña y bastante importante que de no saberla puede causar la muerte.

Se recomienda, como máximo, unos 20 anacardos al día, ya sean tostados o tostados con sal. En el caso de ser crudos (pero crudos de verdad), mejor no consumirlos, ya que son altamente tóxicos. Los que se encuentran en Mercadona y otros supermercados no son crudos de verdad simplemente son «al natural» porque no están fritos ni llevan sal, ya que el proceso de recolección es irradiando calor a la cascara para que suelte el fruto, por lo que el anacardo sale algo tostado.

Esta planta es tóxica debido a su resina que contiene urushiol y con solo rozarnos puede provocar dermatitis severa e incluso la muerte si ingerimos parte del fruto crudo. Las únicas personas que están en contacto con los anacardos crudos son los recolectores y aun así ellos los ven fuera de la cascara, por lo que el fruto no está crudo al 100%.

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