¿Qué son las frutas rosáceas?

¿Qué son las frutas rosáceas?

Sofía Pacheco

En la actualidad existen decenas de frutas diferentes, y no nos engañemos, siempre comemos las mismas, como manzana, naranja, plátano, uva, fresas, melocotón, piña, melón, etc. Pues bien, algunas de estas frutas que hemos nombrado, y que son las más comunes en nuestros hogares, son frutas rosáceas. Vamos a conocer sus peligros y qué las hace ser tan peligrosos.

Las frutas rosáceas son un tipo de frutas muy conocidas entre todos nosotros y que ocultan algo que muy poca gente sabe. Se trata de la proteína LTP, una proteína presente en decenas de alimentos de origen vegetal y puede crear alergia de forma directa o cruzada en diversos alimentos.

Es una de las alergias más comunes en Europa, y sobre todo en nuestro país. Además, en algunos casos es grave, llegando incluso a que el paciente, principalmente niños, sufra anafilaxia. Se trata de una reacción grave que comienza muy rápido y se extiende por todo nuestro cuerpo con síntomas que pueden ser mortales.

¿Qué son?

Las frutas rosáceas, son un conjunto de alimentos entre los que se encuentran frutas, verduras y frutos secos que cuentan con la proteína LTP y que pertenecen al conjunto de las rosaceae. Suele ser habitual en adultos, aunque también suele darse en niños, en sus primeras etapas de viday en la adolescencia.

Dentro de este grupo de frutas hay incluidas multitud de las que comemos a diario y que seguramente ahora mismo las tenemos en la despensa, frutero o nevera. La proteína LTP que causa la reacción alérgica se encuentra principalmente en la piel del fruto. Además, quienes desarrollan esta alergia, también se ven afectados por otras como las gramíneas.

En definitiva, las frutas rosáceas, son un grupo de frutas muy consumidas en la actualidad que provocan una reacción alérgica y desmedida de nuestro sistema inmune, afectando directamente a nuestro organismo.

Frutas más comunes

Tipos

Llegados a este punto, es importante conocer el listado de frutas rosáceas que provocan más alergias alimenticias en España por culpa de la proteína LTP que hemos comentado anteriormente y que en el próximo apartado ampliaremos la información.

  • Melocotón, la que más alergia provoca.
  • Manzana.
  • Peras.
  • Moras.
  • Fresas.
  • Níspero.
  • Paraguayo.
  • Cerezas.
  • Albaricoque.
  • Ciruelas.
  • Nectarinas.
  • Uvas.
  • Naranja.
  • Limón.
  • Plátano.
  • Kiwi.
  • Granada

Como ya hemos dicho antes, las rosáceas, no solo son frutas, también hay frutos secos, legumbres y hortalizas con la misma proteína transportadora de lípidos.

Así que es bastante probable que, si alguna de las frutas rosáceas nos provoca reacción, también clo hagan estas legumbres, hortalizas y frutos secos por alergia cruzada o directa: nueces, avellanas, pipas de girasol, almendras, castañas, cacahuetes, lentejas, soja, judías blancas, tomate, lechuga, coliflor, brócoli, repollo, col, zanahoria, perejil, ajo, nabo, espárragos, apio, mijo, espelta, maíz, avena, arroz, centeno y cebada.

Como también es común la reacción directa entre polen y fruta, es decir, que quien sufra, por mínima que sea, una reacción con estas frutas, también podría hacerlo con el polen de gramíneas, artemisia, ambrosia, olivo, platanero y parietaria.

¿Por qué dan alergia?

La alergia LTP, también conocida como proteína transportadora de lípidos, favorece las reacciones adversas de nuestro sistema inmune provocando los síntomas visibles de las alergias.

Este conjunto de alimentos da alergia porque en la piel que recubre el fruto se encuentra la proteína LTP que está programada para proteger a la fruta del frío, calor y otros agentes externos. Por eso, las pieles dan más alergias que el fruto en sí.

Además, para más inri, esta alergia, puede afectar de repente, sin motivo aparente. Todo se debe a factores genéticos y factores ambientales, aparte de nuestros hábitos alimenticios. Una persona puede convertirse en alérgico por varias vías de sensibilización, ya sea tras la ingesta, tras el contacto con el alimento o tras respirar el polen, este último es común en reacción cruzada.

Frutas rosáceas más comunes

Síntomas de alergia

La sintomatología de esta alergia a frutas y verduras suele tener diferentes niveles, desde algo muy leve, a síntomas muy graves que pongan en riesgo la vida del paciente. Puede que en cada persona se represente de una forma, y también puede darse el caso de que la misma persona no siempre experimente la misma reacción comiendo la misma fruta.

  • Picor en boca, lengua, labios o la garganta.
  • Enrojecimiento de los labios y todo el alrededor de la boca.
  • Urticaria en el cuerpo.
  • Reacciones gastrointestinales.
  • Vómitos y náuseas.
  • Mareos e incluso pérdida de la conciencia.
  • Asma y dificultad para respirar.
  • Conjuntivitis.
  • Inflamación de labios, lengua y garganta.
  • Anafilaxia.
  • Problemas digestivos e incluso cardiovasculares.
  • Dolor abdominal.
  • Picores.

Si notamos alguno de estos síntomas, es mejor pedir una prueba de alergia para salir de dudas y no poner en riesgo nuestra vida, ya que, tal y como hemos explicado, las alergias a las frutas rosáceas pueden salir en cualquier momento y puede provocar alergias a otros alimentos.

Consejos y recomendaciones

Vamos a dar una serie de consejos y recomendaciones para saber actuar si somos alérgicos a las frutas y verduras de la familia de las rosaceae. Son cosas básicas, pero que muchas veces pasamos por alto, confiando en el sistema y creyendo que no puede haber contaminación cruzada, por ejemplo.

  • Leer las etiquetas de todos los productos para ver si contienen trazas. En caso de aparecer el aviso, no comprarlo, para no exponernos innecesariamente.
  • Avisar siempre de las alergias, antes de pedir algo en un establecimiento.
  • Que nuestros amigos y familiares estén informados de las alergias.
  • Consultar la información de cada plato en los restaurantes.
  • Mucho cuidado con los buffets libres.
  • Elegir siempre platos simples y evitar mezclar ingredientes.
  • No comer si no estamos seguros.
  • Si nuestro grado de alergia es grave, intentar llevar siempre nuestra propia comida.
  • Evitar o limitar los productos industriales.
  • Los zumos siguen produciendo alergia, así que mejor eliminarlos de la dieta por precaución.
  • No realizar deporte si sospechamos que hemos ingerido algún alérgeno, aunque nuestra reacción a ellos sea leve o mínima.
  • Cuidado con los yogures de frutas y cereales.
  • Evitar la ingesta de frutas, aunque estén peladas, ya que el riesgo existe, aunque en menor porcentaje.
  • Evitar los «una vez más no pasa nada», ya que estamos atacando a nuestro propio cuerpo.
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