Nunca te comas estos vegetales sin cocinar

Nunca te comas estos vegetales sin cocinar

Sofía Pacheco

Muchas veces vamos a preparar el menú del día y nos planteamos si es necesario cocinar los vegetales como las setas o no, o si el calabacín puede comerse crudo, si las zanahorias se pueden cocinar o no. Vamos a resolver todas estas dudas en este artículo de forma rápida y sencilla.

La importancia de la dieta variada, incluye toda clase de verduras, vegetales, frutas, legumbres y hortalizas. Claro está, no hay que ir a ciegas, ni obligar a nuestro cuerpo a comer algo que no le gusta o no le sienta bien.

La Organización Mundial de la Salud recomienda comer, mínimo, 5 raciones diarias de verduras y frutas. Para ser más exactos, deben ser 3 raciones de frutas y dos de verduras.

Para lograrlo hay varios trucos, como agregar una pieza de fruta en cada comida o entre horas, en lugar de atacar a la bollería industrial, y con las verduras hacemos lo mismo, cada día introducimos dos verduras diferentes y hacemos pequeñas ensaladas con frutos secos, por ejemplo.

Además, según la OMS, se recomienda que al menos una de las raciones de verduras sea cocinadas y la otra cruda. Por eso nos hemos propuesto conocer más de cerca los vegetales que debemos cocinar sí o sí antes de comerlos.

Un plato con muchas verduras cocinadas y crudas

Beneficios de comer vegetales todos los días

Tomar vegetales y verduras a diario es fundamental, tanto en dietas tradicionales como en dietas veganas y vegetarianas. El listado de vegetales es enorme: setas y champiñones, calabacín, zanahoria, brócoli, espinacas, pimientos, lechuga, patatas, calabaza, espárragos, etc.

Hidratación perfecta para el calor

Se trata de un beneficio indiscutible que nos aporta el consumir vegetales a diario, y más en épocas calurosas como primavera y verano. Al tener un contenido tan alto en agua, facilita las digestiones, por eso es tan recomendable acompañar los fritos de una ensalada.

Fibra y vitaminas para todos los días

Introducir estos alimentos en nuestra dieta diaria nos aporta fibra natural, vitaminas del grupo A, B y C, minerales como potasio y fósforo, carotenos y antioxidantes, entre otros. Esto ayuda al organismo a funcionar de forma adecuada y regula el tránsito intestinal.

Una pizza pequeña con muchas verduras

Antioxidantes para el rejuvenecimiento celular

Luchar contra las arrugas y el paso del tiempo no se debe hacer desde fuera, sino desde dentro. Cambiar nuestra dieta y llenarla de frutas, verduras, vegetales y hortalizas, es la mejor decisión para vernos más jóvenes y con una piel suave y cuidada.

Previene de enfermedades cardiovasculares y el cáncer

Si llenamos nuestros platos de colores y sabores gracias a los vegetales y las frutas, estaremos mejorando nuestra salud y fortaleciendo nuestro organismo. Asimismo, estaremos reduciendo el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares o cerebrovasculares, diabetes, obesidad o el cáncer.

Vegetales que tienes que cocinar sí o sí

Hay muchas verduras y muchos vegetales que comemos a diario y son crudos como la lechuga o el pepino, pero hay otros que debemos cocinarlo, ya sea porque nuestro cuerpo no es capaz de digerirlo bien, como las setas y champiñones, o porque es imposible comerlos crudos como los garbanzos o las alubias.

Espárragos

Un puñado de espárrgos verdes cortados sobre una tabla de madera

Están los blanco y los verdes, ambos se pueden comer crudos, pero mejor comerlos cocinados, ya sea a la plancha, al vapor, solos, con especias, en revueltos, etc.

Los espárragos aportan fibra, calcio, fósforo, hierro, vitamina A, B1, B2, C, ácido fólico y ascórbico. Ayudan a prevenir el envejecimiento de la piel, regulan el tránsito intestinal, protegen el sistema inmune, agentes diuréticos beneficiosos para disminuir la hipertensión, la retención de líquidos, las enfermedades de vejiga y la diabetes.

Hongos (setas y champiñones)

Dos boles con fideos, verduras y setas

Este alimento en exceso es contraproducente para el organismo, así que solo se recomienda consumirlos de vez en cuando y pequeñas cantidades.

Los hongos aportan vitaminas del grupo B como niacina y tiamina, riboflavina y ácido fólico, minerales como el potasio, fósforo, calcio y selenio.

Se pueden comer en revueltos, en ensaladas, en empanadas, y demás, pero siempre hay que limpiarlos bien y cocinarlos unos segundos con aceite de oliva, especias al gusto y remover hasta que estén hechos.

Patatas

Un cuenco con gajos de patatas fritas

Las papas o patatas no se pueden comer crudas, pero sí fritas y asadas, en puré y como agregado en otras recetas. Las patatas aportan hidratación gracias a su alto contenido en agua, vitamina C, vitamina B1, B3 y B6, proteínas, ácido fólico y minerales como el magnesio y el hierro.

Tomar patata de forma ocasional ayuda a controlar el azúcar en sangre, protegen de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y algunos tipos de cáncer, y combate la oxidación.

Cebolla

Un cuenco de madera con varias cebollas sin pelar

La cebolla es un alimento conocido en el mundo entero por sus propiedades diuréticas, prebióticas y cardiosaludables. La cebolla hay que cocinarla siempre, aunque se puede comer cruda en ensaladas.

El 89% de una cebolla es agua, también tiene vitamina C y E, potasio, calcio, fósforo, oligoelementos, fibra, proteínas, pequeñas cantidades de azufre, bromo, cobalto, cobre, magnesio, silicio y zinc.

Consumir cebolla de forma frecuente reduce el colesterol, la hipertensión y la formación de trombos. También previene el estreñimiento y ayuda a las digestiones pesadas, es un potente antioxidante, antinflamatorio, anticancerígeno, antidiabética, etc.

Brócoli y coliflor

Una olla con agua y brócoli

Sí se pueden comer crudo, pero no es fácil de digerir. El problema que surge al cocinar el brócoli o la coliflor es que se pierde, casi en su totalidad, las propiedades anticancerígenas. Por lo demás se recomienda cocinarlos ya sea en sartén, a la plancha, fritos, gratinadas, al vapor o al horno, solos, con especias, salsas, en pizzas, lasañas, revueltos, o donde queramos.

Estas verduras aportan vitamina B, C, E y K, potasio, calcio y magnesio, y alto contenido en fibra. El brócoli y la coliflor reducen el colesterol, favorecen la salud ósea, reducen la inflamación, mejoran la digestión y la salud visual, entre otros beneficios.

Alubias, arroz, garbanzos, lentejas…

Un plato con verduras y garbanzos

Estas legumbre se pueden comer crudas, sí, siempre y cuando hayan estado en remojo durante un día, ya que se ponen blanditas. Se recomienda cocinarlas para facilitar la digestión y para ello, podemos ponerlas al vapor, germinado, en un wok, triturarlas para hacer masa de hamburguesas veganas o para dipear, etc.

Las legumbres y cereales aportan fibra, ácido fólico, magnesio, potasio, zinc, cobre, vitaminas B1, B3, B5 y B6. Ayudan a controlar el nivel de azúcar y colesterol en sangre, alimentan a las bacterias intestinales beneficiosas, reducen el riego de cáncer, etc.