La salvia es una planta perenne que encontramos en arbustos y que tiene su origen en la zona mediterránea. Es conocida también como la salvia común, salvia de jardín o Salvia officinalis; y su nombre proviene del latín (“salvi”) que significa “salvar”.
Durante años se ha usado en medicinas populares europeas, aunque también se ha conseguido introducir en la cocina y cosmética para aprovechar todos los beneficios que brinda. Pertenece a la familia de la menta y podemos encontrarla en hojas secas o aceite.

Propiedades de la salvia

Esta planta es muy rica en aceite esencial, por lo que se entiende sus propiedades aromáticas. Posee principios activos que le han otorgado un estatus en la medicina tradicional. Por ejemplo:

  • Aceite esencial. Contiene hasta un 2,5% junto al borneol, cineol, tuyona y el alcanfor, además de otros hidrocarburos terpénicos.
  • Sustancias amargas, como la pricosalvina.
  • Ácidos. Fosfórico, oxálico, nítrico, fenólicos (rosmarínico, cafeico y clorogénico). Estos últimos tienen efectos antisépticos.
  • Contiene flavonoides, glicósidos de luteolol, apigenol, y otros alcoholes.
  • Saponinas, una sustancia que nos protege de los agentes externos.
  • Taninos, con su correspondiente efecto astringente.

¿Qué beneficios aporta?

Es rica en micronutrientes

En la salvia encontramos una buena dosis de micronutrientes (vitaminas y minerales). Destaca principalmente por su contenido en vitamina K, ya que en tan solo una cucharadita nos aporta una 10% de la ingesta diaria recomendada. Asimismo, también posee cantidades pequeñas de magnesio, zinc, cobre y vitaminas A y E. En concreto, en una cucharadita de salvia podemos encontrarnos con:

  • Proteína: 0’1 gramos.
  • Carbohidratos: 0’4 gramos.
  • Grasas: 0’1 gramos.
  • Vitamina K: 10% de la ingesta diaria recomendada.
  • Hierro: 1’1%.
  • Vitamina B6: 1’1%.
  • Calcio: 1%.
  • Manganeso: 1%.

Contiene antioxidantes

Los antioxidantes son moléculas capaces de frenar la acción de los radicales libres encargados del envejecimiento celular. La salvia está cargada de más de 160 polifenoles, que son compuestos químicos vegetales que funcionan como antioxidantes. Además, también posee ácido clorogénico, ácido cafeico, ácido rosmarínico y ácido elágico, que son antioxidantes vinculados a una reducción de posibilidad de sufrir cáncer y una mejoría en las funciones cognitivas.

Reduce los niveles de azúcar en sangre

De manera popular se asocia con una disminución de la cantidad de glucosa en sangre. Hubo un estudio que realizó un análisis en ratones con diabetes tipo I y sugirió que el extracto de salvia puede disminuir los niveles de azúcar en la sangre. Asimismo, también acaba con el exceso de ácidos grasos libres en la circulación sanguínea y mejora la sensibilidad a la insulina.

Reduce los niveles del colesterol malo (c-LDL)

Algunas investigaciones demuestran que la salvia disminuye el colesterol LDL que se encuentra en las arterias. Incluso, algunos científicos sugieren que consumir té de salvia dos veces al día reduce el colesterol LDL y beneficia los niveles de colesterol HDL en sólo dos semanas.

Disminuye los síntomas de la menopausia

La menopausia es la etapa en la que la menstruación desaparece y se reduce la producción de estrógeno (hormona sexual femenina). Esta disminución natural es la causante de síntomas como sofocos, sudoración excesiva, irritabilidad y sequedad vaginal.
La salvia posee algunos compuestos cuyas propiedades son parecidas a la del estrógeno.

¿Cómo usar la salvia?

La salvia es usada actualmente en distintos ámbitos, pero sobre todo se engloba en la cocina, la cosmética y la aromaterapia.

En la cocina se presenta como un ingrediente original que ofrece una gran versatilidad. Suele usarse de manera fresca, aunque también hay cocineros que usan las hojas secas. No debemos excedernos con la cantidad que aportamos a un plato, ya que tiene un sabor peculiar, intenso y muy perfumado. En Italia es típico que se utilice en platos de pasta y guisos. En España, por ejemplo, se incorpora en sopas o purés, además de aromatizar aceites o mantecas.

En cuanto a su aceite esencial, muchas personas lo usan en baños aromáticos o para aplicarlo sobre dolores reumáticos, musculares, neurálgicos, migrañas, infecciones respiratorias, y sobre dermatitis o sudoraciones excesivas.
También hay quien se da el lujo de hacerse masajes con su aceite o elaborar jabones y champús.