Durante todo el año nos encontramos con frutas y verduras cortadas, envasadas y listas para consumir. Si bien es cierto que son una perfecta idea para merendar en la calle sin tener que llevar nada desde casa o comprarnos un paquete de patatas, podríamos estar poniéndonos en peligro con un producto que es 100% saludable.

No queremos alarmarte, pero un estudio reciente ha determinado que existe una mayor probabilidad de contaminación por salmonella. Te contamos por qué ocurre esto y cómo puedes elegir las mejores frutas envasadas y cortadas en el supermercado.

Una alimentación más saludable, pero rápida

Según la revista American Journal of Preventive Medicine, los niños y los adolescentes han aumentado el consumo de fruta en hasta un 70% siempre y cuanto esté ya pelada y cortada. Tenemos a querer llevar una alimentación más equilibrada y saludable, pero elegimos opciones rápidas que pueden hacer peligrar nuestra salud.

En junio, unas 60 personas se contagiaron por salmonella en Estados Unidos. ¿Adivináis el desencadenante? Sí, la fruta cortada y envasada; concretamente ocurrió con el consumo de sandía, melón y mix de frutas variadas.

Pero no solo ocurre en Estados Unidos, en Europa también han aumentado los casos en hasta un 3% desde 2014; de hecho, en 2016 se llegaron a diagnosticar más de 90.000 casos.

¿Por qué ocurre la salmonella?

Es lógico que debemos limpiar correctamente las frutas antes de consumirlas para eliminar cualquier resto de desecho orgánico o químicos para matar plagas de insectos. Lo que no tenemos tan en cuenta es la temperatura a la que debemos mantener los alimentos frescos. Como ocurre en los huevos, romper la cadena de frío influye negativamente.

¿Qué fruta elegir en el supermercado?

  • Aunque demos por hecho que la persona que manipula la fruta tiene certificación para ello, nunca estaremos seguros al 100%. La salmonella puede transmitirse si la persona no ha tomado las medidas de higiene necesarias.
  • La fruta cortada debe estar al frío, en una temperatura media de unos 3º. Si la vemos expuesta en cualquier otra zona, te aseguras la creación de microorganismos y la proliferación de hongos. Las fresas y los melocotones son muy dadas a este tipo de problemas.
  • Es mejor siempre apostar por frutas cítricas, ya que el ácido proporciona una protección extra a las bacterias. En cambio, el plátano, la sandía, la manzana o el melón no tienen estas propiedades.
  • Vigila que el envase no cuente con cortes o golpes. Elige siempre el que tenga un mejor estado y corrobora que la fecha de envasado ha sido en el mismo día o con una fecha de caducidad no muy lejana.
  • No dejes fruta “para luego”. Lo que no nos tomemos al abrir el envase, debe ir directamente a la basura. Recuerda que los agentes externos entran en contacto con la fruta y puedes poner en peligro tu salud.