Con el boom de comer comida real y lo más natural posible surgen dudas que antes no teníamos. ¿Sabes lavar correctamente los vegetales? ¿Crees que con ponerlas bajo el grifo es suficiente? A pesar de que la normativa es bastante estricta sobre la seguridad de los alimentos, la Agencia de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), comenta que en el medio ambiente puede haber microorganismos patógenos y elementos químicos que en ocasiones contaminan las frutas y verduras.

Evita dolores gástricos con el lavado

Comer alimentos crudos y que no hemos lavado correctamente puede hacernos sufrir dolores de estómago, hinchazón, reacciones alérgicas en la piel o enfermedades como la listeriosis. Solemos pasar por alto este tipo de síntomas y tan solo se le da importancia cuando ocurren de forma masiva (a un grupo de personas) o cuando las consecuencias son más graves de lo habitual.

No debe ser una cuestión de escrúpulos, sino de seguridad. Pasar la lechuga bajo el grifo y cortarla no es suficiente, hay que sumergir todas las hojas que vayamos a comer para asegurarnos de que estamos eliminando cualquier resto de pesticida o bacteria.
Limpiar las frutas y verduras no implica que se pierdan propiedades o nutrientes. Esta pérdida tan solo puede deberse a una mala conservación, pero no por eliminar los supuestos químicos o microorganismos.

¿Te lavas las manos?

Puede resultar una obviedad, ¿pero has cometido alguna vez el error de limpiar los vegetales sin antes haberte lavado las manos? Es importante que para manipular cualquier alimento, aunque sea para tu propio consumo, tengas las manos bien limpias. Agua y jabón durante 20 segundos y listo.

Después de lavarnos las manos, es importante que también tengamos bien limpio el lugar de trabajo de los alimentos y los utensilios de cocina. Repetimos: sabemos que es obvio, pero a veces lo más simple es en lo que menos reparamos. ¿Sabías que antes de pelas cualquier alimento es mejor limpiar el pelador o cuchillo?

¿Con lavarlas con agua es suficiente? A pesar de que el agua del grifo no esteriliza los alimentos y no elimina por completo los microoganismos, no es una mala opción para reducir la presencia de pesticidas. Lo que está prohibido es que el jabón o el detergente entre en contacto directo con el alimento en cuestión. Lavarlos con agua y frotarlos con un cepillo suave o un trapo será la mejor manera de limpiar. Incluso, es mucho más recomendable que se seque con papel de cocina para evitar la contaminación.