Puede sonar muy radical eso de que comer un plátano en invierno puede hacerte enfermar, pero hasta ahora no te habías planteado el efecto que puede tener el consumo de frutas fuera de temporada en tu salud. Si hay frutas de invierno, primavera, verano y otoño, será por algo. La naturaleza es sabia y nosotros deberíamos consumir alimentos de temporada. El problema es que el ser humano piensa que está por encima de cualquier ley natural y jugamos a ser Dioses. Con frutas de temporada nos referimos a aquellas que naturalmente aparecen. ¿Si hay naranjas en el supermercado durante todo el año quiere decir que es fruta de temporada? Evidentemente, no.

Como decía antes, el ser humano ha creado mecanismos y técnicas de agricultura para tener disponibles todas las frutas y verduras en cualquier época. Una de las causas más llamativas por las que debemos adaptarnos a consumir fruta de temporada es por su sabor y precio; además de también colaborar en el mantenimiento del medio ambiente. 

Pero, ¿y cómo impacta en la salud?

Ya sabemos que deberíamos consumir frutas del momento por una cuestión de sabor y precio, ¿pero qué efectos tiene en la salud comer una cereza en otra época del año? Sin ir más lejos, una investigación de la Universidad Rovira i Virgili (Tarragona) sugiere que comer fruta fuera de temporada podría ser malo para la salud. Demostraron en ratas que comer cerezas puede alterar el reloj molecular del tejido adiposo si no se hace en la estación natural. Es decir, comer un mismo tipo de fruta en diferentes épocas del año puede tener efectos diferentes en la salud.

El funcionamiento del organismo es diferente si se come en la época del año que corresponde o fuera de temporada. En ese estudio, se mostró que los mamíferos tenemos un mecanismo llamado reloj molecular que nos permite adaptar el metabolismo de nuestras células en función de la estación del año en la cual nos encontramos. Cuando tomamos cerezas, podemos alterar el reloj molecular del tejido adiposo en función de si las estamos comiendo cuando corresponde o fuera de temporada.
Estas variaciones en los relojes moleculares pueden vincularse directamente con un aumento en el riesgo de sufrir algunos de los trastornos metabólicos relacionados con la obesidad y sobrepeso, si coinciden a la vez con una dieta poco saludable y con alto contenido en azúcares y grasas.

Por lo tanto, deberíamos considerar la estacionalidad de la fruta, ya que puede influir en la homeostasis energética y la obesidad.