¿La miel que compramos es de verdad o es artificial?

Todos creemos saber qué es la miel, cómo se produce, para qué se puede usar, etc. pero hay algunas dudas que revolotean por nuestras cabezas. Por ejemplo, ¿sabríamos diferenciar miel 100% natural de las artificiales y procesadas?, ¿Es lo mismo la miel de abejas que la elaborada artificialmente? Vamos a resolver todas estas dudas a continuación.

La miel nos la han vendido durante siglos y nos han convencido de sus múltiples beneficios para la salud. Sabemos la importancia de tener una dieta variada y equilibrada, pero lo cierto es que la miel no es necesaria, solo si nos guata y nos apetece a modo de edulcorante para el yogur, las tortitas o algunas frutas.

Con el tema de la miel, a día de hoy hay muchas dudas, sobre todo para identificar la miel real y autentica de la miel adulterada. Desde ya decimos que hasta que no abramos el bote no sabremos muy bien cual es cual, hay algunos trucos básicos que diremos a continuación.

¿Qué es la miel?

En pocas palabras, la miel es un tipo de producto que elaboran las abejas a partir del néctar de las flores y las secreciones de partes vivas de la planta. Las abejas lo almacenan en una especie de estómago con el que cuentan que es específico para la creación de la miel.

La miel es un alimento que se ha admirado desde la edad de piedra y a día de hoy se usa en multitud de platos, incluso para endulzar algunos alimentos. La miel natural es una sustancia viscosa y muy dulce que no consta de ningún añadido ni tampoco ha sido sometida a temperaturas superiores a los 40 grados. Si la miel que estamos comprando ha sido sometida a algún proceso se le conoce como miel pasteurizada o miel artificial, donde se reduce drásticamente la calidad y no es nada recomendable para nuestra salud.

El color y el sabor de la miel depende bastante del origen geográfico y también de la época del año en el que se esté recolectando. Hay mieles color oro, rojo, blancas e incluso negras, y en función de eso será de sabor dulce, amargas e incluso con sabor a licor.

Un tarro con miel natural

¿De dónde viene? ¿Cómo se produce?

Como hemos visto son las abejas quienes producen la miel y lejos del rumor de «es vómito de abeja», cabe decir que el proceso no es así. Las abejas recolectan el néctar de las flores, lo ingieren, lo almacenan en su segundo estómago (buche melario) y ahí hay una serie de reacciones donde cambia el pH de la piel del insecto y se funde con unas enzimas especiales.

Cuando el buche está lleno, regresan a la colmena y traspasan ese contenido a otras abejas. Son las abejas obreras quienes se encargan de masticar y eliminar la humedad a ese contenido. Vuelve a pasar de abeja en abeja hasta que ese néctar dulzón se convierte en miel. Esa miel primitiva se almacena en celdas de un panal.

Se necesitan unas 8 abejas para conseguir una simple cucharadita de miel. Y para más inri, no todas las especies de abejas del mundo hacen ese manjar dorado, sino que solo el 5% de las especies, más concretamente la del género Apis.

Debido a todo este proceso, los veganos consideran que la miel es de origen animal y por eso no está permitido comer miel natural en las dietas veganas o vegetarianas estrictas. La cosa cambia si se trata de miel artificial, aun así, es un alimento totalmente prescindible en nuestra dieta.

Si es cierto que tiene muchos nutrientes, pero no ninguno especial, ni ninguno que no se pueda conseguir mediante una dieta saludable y variada rica en verduras, frutas, hortalizas, cereales, semillas, frutos secos, huevos, lácteos, carnes magras, pescado azul, etc.

Diferencias entre miel natural y artificial

La miel falsa o adulterada, ha sido combinada con otros tipos de mieles y después se falsea el origen del producto. Lo más común, en realidad, es agregar azúcar, jarabe de glucosa, melaza, colorantes, espesantes, etc. que es bastante más barato y fácil que lograr grandes cantidades de miel autentica para rentabilizar la empresa.

Otra diferencia clave es que la miel natural jamás se vence, es decir, que nunca se estropea ni caduca. Esto es gracias a sus propiedades antibacterianas. Sin embargo, si es falsa, tendrá fecha de caducidad y realmente sí se pondrá mala y agria.

Como es obvio, el sabor y el olor de la miel natural es más intenso y es bastante probable que muchos de nosotros nunca jamás hayamos olido y saboreado miel 100% natural. Otra diferencia clave es el poder bacteriostático, y es que las mieles procesadas y pasteurizadas pierden el poder antibacteriano natural.

Las mieles artificiales son mucho menos nutritivas que las naturales. Y no solo tienen menos nutrientes, sino que son mucho más insalubres debido a la ingente cantidad de azúcares. Es por esto por lo que en muchas dietas de adelgazamiento no está permitida la miel, puesto que casi el 80% de las que se venden en supermercados no son miel natural.

Miel artificial de supermercado

Así puedes reconocer la miel 100% natural

La miel natural es muy espesa y pegajosa, tanto, que, si metemos el dedo y recogemos un poco, esa cantidad permanecerá inmóvil en nuestra yema. Sin embargo, si es miel adulterada o artificial, esta se derramará casi como si fuera líquido.

Es por esto por lo que muchas marcas usan botes no traslucidos, tarros oscuros, botes de plástico, etiquetados grandes, nombres pomposos con especificaciones llamativas, etc. y todo para evitar que el consumidor agarre el bote o tarro y lo mueva un poco. Ese simple gesto nos hará ver que nos quieren colar una miel de pésima calidad.

Otro truco, si echamos una cucharada de la miel que hemos comprado dentro de un vaso de agua y esta se hunde y burbujea, es miel de buena calidad. De lo contrario, nos debemos sentir engañados. También podemos intentar caramelizar la miel, y es que si es autentica, esta no hará burbujas al hervir.

El precio también es clave. Si el aspecto del bote y el precio son de baja calidad, es bastante probable que en su interior ni haya miel natural, sino que esté adulterada. Si el bote es de cristal, permite ver el interior, el producto es espeso, el etiquetado es simple y tiene un precio elevado por encima de la media del resto del lineal del supermercado, hay altas probabilidades de que sea de buena calidad y natural.

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