¿Bebes agua de la noche anterior? Mejor no lo hagas

¿Bebes agua de la noche anterior? Mejor no lo hagas

Carol Álvarez

Dejar un vaso de agua en la mesita de noche es una práctica bastante común. Si nos despertamos con sed en medio de la noche o la mañana, estaremos agradecidos de disponer agua fácilmente. ¿Pero es seguro tomar agua del vaso de la mesita de noche?

No se obligan las fechas de vencimiento en el agua embotellada, por lo que no tiene por qué estropearse. Pero si debemos o no beber agua rancia que ha estado sentada en la mesita de noche o encimera toda la noche, o durante horas en un coche caliente, hay debate.

Para averiguar qué puede suceder si dejamos un vaso de agua afuera durante la noche y lo bebemos, analizaremos los posibles peligros.

Riesgos

Beber agua del vaso que hay en la mesita de noche no tiene por qué ser un peligro para la salud. Sin embargo, es posible que no hayamos tenido en cuenta los múltiples factores que afectan a la calidad del agua potable.

Agua contaminada

Sin una tapa, los contaminantes pueden entrar en el vaso de agua. Un vaso abierto es susceptible a la contaminación por polvo, gérmenes e insectos. Esto también incluye cualquier otra cosa que flote o vuele en el aire.

El cuerpo digiere insectos o antrópodos como cualquier otro alimento, por lo que es posible que esto no perjudique a la salud tanto como nos de asco. No obstante, la ciencia muestra que se pueden encontrar sustancias químicas tóxicas en el polvo doméstico y, con el tiempo, tomar grandes cantidades se asocia con problemas de salud.

Sabor amargo

Si alguna vez hemos bebido un vaso de agua que dejamos fuera durante la noche, es posible que hayamos notado la sutil diferencia en el sabor. Cuando dejas un vaso de agua afuera durante la noche, los gases en el aire, incluido el dióxido de carbono, se disuelven en el agua. Cuando el dióxido de carbono se disuelve en agua, se convierte en ácido carbónico. A su vez, el ácido forma carbonatos y bicarbonato, que reducen el pH y le dan un sabor ácido o amargo.

A pesar de que el agua no contiene grasas, proteínas o azúcares, al estar en un vaso se producen reacciones químicas. Y cuanto más tiempo pase, peor será su sabor. Aún no existen estudios que evidencien al cien por cien por qué el agua se vuelve rancia, pero hay teorías que la relacionan con la cantidad de horas que quede expuesta en un vaso. Diego Sevillano Borkowski, especialista, defiende que aunque no existan microbios en un vaso, no implica que no ocurran reacciones químicas.

Bacterias

La boca alberga alrededor de 700 especies de microbios, según los expertos. Y eso es un montón de bacterias. Beber de un vaso dará como resultado un retrolavado, cuando los líquidos se mezclan con las bacterias en la boca antes de regresar al recipiente. Es por eso que los expertos dicen que debemos evitar beber de un vaso de agua que se dejó afuera durante la noche si alguien más lo usó antes.

Nuestras bocas contienen numerosas especies de bacterias que pueden contaminar las botellas de agua o los vasos de los que bebemos. Aunque es poco probable que nuestras propias bacterias causen efectos nocivos si reutilizamos una botella de agua o un vaso después de dejarlo afuera durante la noche, estos gérmenes podrían ser dañinos para otras personas y viceversa.

beber agua mesita de noche

¿Entonces no podemos beber agua del vaso?

Para nada, el agua no deja de ser potable en ningún momento. El problema es que al no estar en un recipiente sellado (botella), el agua se expone a bacterias del entorno.

El agua del grifo tiene cierto porcentaje de cloro para evitar que los microbios la colonicen. Una vez que sale de la tubería el cloro se evapora y se queda expuesta a cualquier microorganismo que quiera multiplicarse. El polvo o los insectos pueden «infectar» el vaso de agua que inocentemente dejamos en la mesita para cuando tengamos sed. Cuantas más horas lo dejemos expuesto, mayor riesgo habrá.

Además, también tenemos que tener en cuenta la temperatura. Aunque el agua no contenga azúcares o macronutrientes, la temperatura también influye en el sabor del agua. No hay que tener miedo, si filtramos el agua y la hervimos, podremos volver a consumirla como nueva. Aunque la opción más rápida es optar por botellas de agua cerradas.

A partir de ahora, ¿querrás beber agua del vaso de tu mesita o ya lo miras con otros ojos?

¡Sé el primero en comentar!