Antes de cambiar mi estilo de vida, yo le echaba azúcar a todo, incluso a las fresas frescas. Evidentemente, necesitaba adaptar a mi paladar cualquier alimento que no fuera dulce, por lo que no soportaba el sabor del café o el té sin dulzor. Lo normal es que en cualquier cafetería te sirvan una de estas dos bebidas y te pregunten «¿azúcar o sacarina?», como si estuviéramos obligados a no disfrutar de sus sabores originales.
No te juzgo, es posible que nunca hayas reparado en este hábito, pero ya es hora de hacerlo. La ciencia tiene muy claro qué ocurre cuando añades azúcar a tu té, ¿quieres saberlo?

¿Por qué deberías dejar de añadir azúcar al té?

Un estudio realizado por el University College de Londres y la Universidad de Leeds ha demostrado que nunca más deberías ingerir una taza de té con azúcar cada día. Durante un mes, los investigadores analizaron y observaron los hábitos de consumo de esta bebida en 64 personas que normalmente la endulzaban con azúcar. Para ello, se dividieron a los participantes en dos grupos: los que todavía le echaban esta sustancia y los que dejaron de hacerlo de manera progresiva.

Cuatro semanas después, los investigadores descubrieron que los que reducían o dejaban de ingerir azúcar seguían disfrutando de esta bebida, ya que se acostumbraron gradualmente a su sabor. De hecho, fue el 42% de los participantes los que consiguieron este objetivo. Conocer este dato es realmente esperanzador para todos aquellos que por una enfermedad o por una mejora de la salud quieren reducir el consumo de azúcar.

El té es una bebida que tiene propiedades beneficiosas para el organismo, por lo que echarle azúcar hará que se eliminen los efectos positivos. Además, esto hace que incrementes las calorías consumidas, y si estás en una dieta de adelgazamiento es totalmente contraproducente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo inferior al 5% de la ingesta calórica diaria, lo que equivale a unos 25 gramos. Los españoles abusamos demasiado de su consumo, concretamente ingerimos un total de 111’2 gramos diarios, según el estudio ENRICA (Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular).

«La ingesta excesiva de azúcar es un problema de salud pública y la mayor parte de este se consume a través de bebidas y refrescos«, comentan los autores del estudio. «Reducir el consumo de azúcar de las bebidas puede servir para disminuir el total diario«. Si esto ocurre con el té, imagina la cantidad que consumimos en refrescos o bebidas energéticas.