Después de un entrenamiento sudoroso e intenso, es posible que desees recompensarte con una noche por tu ciudad o una copa (o dos) de vino en el sofá. Mientras la mitad de vosotros está pensando «¡me lo merezco !», la otra mitad se siente culpable por beber después del entrenamiento, incluso si no está exactamente seguro de por qué es una mala decisión.

Evidentemente, este último grupo está en la decisión correcta: los expertos coinciden en que tomar unos cuantos tragos después un entrenamiento generalmente no es un hábito saludable, ya que puede retrasar la recuperación y empeorar las lesiones. Pero también tenemos buenas noticias: hay varias pautas que puedes seguir para beber de manera más responsable.

A continuación, analizaremos el efecto que el alcohol tiene en el cuerpo después del ejercicio. Siempre debes rehidrarte con agua y re abastecerte con alimentos después de un entrenamiento antes de considerar beber alcohol.

¿Cómo afecta el alcohol en tu recuperación después del entrenamiento?

Lo primero que provoca es un riesgo de deshidratación. La mayor preocupación que debes tener cuando bebes alcohol después del ejercicio es la deshidratación. Al igual que la cafeína, el alcohol es un diurético, lo que implica que alienta al cuerpo a liberar más líquidos. Lógicamente, esto no es ideal cuando intentas recuperar líquidos después de un entrenamiento.

Cuando hacemos ejercicio, especialmente a intensidades más altas o en climas cálidos, perdemos una gran cantidad de líquido por la sudoración, tenemos pérdidas de electrolitos y también podemos reducir el volumen de sangre a medida que el cuerpo intenta enfriarse. Es importante restaurar estos niveles de líquidos después del entrenamiento, pero beber esta sustancia puede retrasar el proceso.
Además, cuando el cuerpo está deshidratado, el alcohol también puede afectar a la función cerebral más profundamente, contribuyendo a comportamientos inseguros. Tu hidratación es aún más preocupante si no ingieres una comida o un refrigerio después del entrenamiento. Esto causaría deshidratación severa y agotamiento de electrolitos, lo que puede conducir a condiciones médicas graves e, incluso, la muerte.

Por otra parte, también podría empeorar las lesiones. El ejercicio provoca cambios metabólicos en la sangre, que permanecen equilibrados durante el ejercicio, pero desequilibrados durante la recuperación. Estos cambios pueden dificultar las capacidades curativas naturales del cuerpo, como la capacidad de coagulación de la sangre. Beber alcohol después del entrenamiento puede hacer que volver a la normalidad sea un proceso más lento, por lo que cualquier lesión sostenida o empeorada durante el ejercicio, incluido un simple moratón, probablemente sanará más lentamente.

Además, es posible que tengas más dificultades para desarrollar músculo. El alcohol también puede retrasar el proceso de reparación de tu cuerpo después de un entrenamiento. Esto es especialmente cierto en los ejercicios que provocan mucho daño muscular y dolor, como un entrenamiento de resistencia con muchos movimientos excéntricos, correr cuesta abajo o los sprints.
Un pequeño estudio, publicado en la revista PLOS One, observó a tres grupos de participantes que realizaron un entrenamiento con pesas de alta intensidad y ejercicio aeróbico (tipo HIIT). Al finalizar, un grupo tomó un batido de proteínas, otro bebió el batido de proteínas y alcohol, y el tercer grupo ingirió carbohidratos y alcohol.
Evidentmente, la recuperación muscular se vio afectada negativamente en el grupo que consumió carbohidratos y alcohol, lo que sugiere que la falta de nutrientes para el desarrollo muscular, como las proteínas mezcladas con alcohol, lleva a un retraso en la recuperación muscular.

Por supuesto, puede aportar mucho estrés al cuerpo. Esta sustancia disminuye la actividad cortical (partes del cerebro responsables del movimiento, el habla y la toma de decisiones), según un artículo de la International Review of Neurobiology. No estamos ante una buena noticia cuando tu cuerpo todavía está un poco fuera de lugar después de una sesión de entrenamiento. El sistema nervioso ya está usando una energía considerable para lidiar con el estrés que el cuerpo acaba de soportar en el gimnasio. Al beber después del entrenamiento, en realidad estás haciendo que sea más difícil para el cuerpo encontrar el equilibrio a nivel celular.

Haz la happy hour de la manera correcta

Si decides tomar alcohol después del entrenamiento, hay algunas cosas que puedes hacer para disminuir los efectos negativos, según la Asociación Nacional de Atletismo Colegiado.

  • Hidrátate primero. Antes de beber alcohol, asegúrate de beber suficiente agua para compensar la cantidad de líquido que perdiste a través del sudor. Esto requiere un poco de planificación por adelantado. Los expertos recomiendan beber antes del entrenamiento, cada 15-20 minutos del ejercicios y al terminar de entrenar para recuperar los líquidos perdidos. Además, trate de beber siempre más agua que alcohol.
  • Toma una comida nutritiva después del entrenamiento. Una comida o snack que contenga hidratos de carbono y proteínas poco después de tu entrenamiento ayudará a reponer la energía almacenada en los músculos. Los snacks mientras bebes alcohol también ayudarán a disminuir su absorción, aunque no sirve cualquier tipo de comida calórica con mucha grasa o hidratos simples.
  • Bebe en lugar de tragar. Cuando se trata de beber, es mejor hacerlo con calma. Tomar un trago de alcohol (un chupito o beber rápido) inundará tu sistema con azúcar y propiedades intoxicantes que alteran la mente. Así que tranquilízate y saborea tus tragos.
  • No bebas en exceso. Como cualquier otra cosa, es mejor mantener el consumo de alcohol (especialmente cuando es posterior al entrenamiento) a niveles moderados. Un consumo excesivo de alcohol, especialmente en los deportistas, perjudica las acciones neuromusculares y puede reducir la fuerza y ​​el rendimiento.