Somos muchos los que hacemos una búsqueda rápida en Google cuando queremos conocer los beneficios de algo. El agua con limón es una bebida que tiene numerosos defensores por la cantidad de beneficios que aporta a la salud. Algunos son muy conocidos, como mejorar el sistema inmunológico y la digestión, pérdida de peso o prevención de cálculos renales. No obstante, no existen demasiados artículos científicos que confirmen todas estas ventajas, y la mayoría deberían repetirse con el paso de los años.

Por ejemplo, una investigación avala la afirmación de que los limones pueden prevenir los cálculos renales, pero en realidad se basa en lo que los investigadores llaman «terapia de limonada«. Es decir, este tratamiento consiste en beber concentrado de jugo de limón y dos litros de agua al día sin azúcar añadida (para evitar el exceso de calorías), con la finalidad de disminuir la formación de cálculos renales gracias a la cantidad de citrato de los limones. Pero claro, esto no es realmente una limonada.

¿Es cierto que un chorrito de jugo de limón en agua puede ayudarte a combatir los resfriados?

Es cierto que este hecho podría aumentar tu ingesta de vitamina C (lo que puede mejorar la inmunidad), pero es una cantidad muy insignificante. Tendrías que tomar mucho jugo de limón, y eso puede ser desagradable para la mayoría de personas.
Es interesante que conozcas que la mayoría de los nutrientes del limón están en su piel, y lo normal es que sea algo que desechamos.

En el caso de los deportistas, el agua con limón se consume para promover la hidratación. Sobre todo en aquellas personas que dicen que no les gusta el agua. Al añadir un poco de jugo de limón se les hace más fácil la ingesta de líquido. Ya sabes que la hidratación es fundamental y que, para tener un rendimiento óptimo, tienes que beber suficiente agua dentro y fuera de tus entrenamientos.

¿Es beneficiosa para perder peso?

Estoy segura de que tú también has escuchado el consejo de que para perder peso, el agua con limón puede servir de ayuda. Muchas veces confundimos el hambre con la sed, por lo que mantenerte hidratado reducirá las posibilidades de comer de más e introducir calorías extras. Además, desterrar los refrescos o bebidas azucaradas por un vasito de agua con limón hará que reduzcas la ingesta de calorías. Así que, evidentemente, puede favorecer a la pérdida de peso.

Bajo esa premisa, hay personas que se pasan a la «dieta de la limonada». Fue Stanley Burroughs quien en la década de 1940 la creó, pero en 2006 Beyoncé la puso de moda cuando reconoció que había perdido peso gracias a ella. ¿Es cierto? No tenemos dudas, pero no porque el limón sea mágico, es porque en esa «dieta» solo bebes esa mezcla de pimienta de cayena, jugo de limón, jarabe de arce y agua. Tan solo consumes 650 calorías al día, así que imagina el peligro.

¿Te imaginas ser deportista e ingerir solamente 650 calorías? Es un absoluto peligro para la salud, tanto para deportistas como para personas menos activas. No está mal que tomes esta bebida para hidratarte, pero no como único método de alimentación.