Existen dos tipos de personas: los que compran por equivocación una botella de agua con gas y se llevan una decepción al beberla, y los que acuden a un bar y la piden para cuidar su salud. Desde que somos más conscientes del contenido de la mayoría de refrescos, hay una tendencia a escoger otras opciones cuando salimos a tomar algo. Ya no es solamente la ingesta de alcohol, sino la cantidad de azúcar añadido y la mezcla de gas que la acompaña. Una bebida que mucha gente está empezando a pedir es el agua con gas. ¿Es saludable? ¿Equivale a pedirse una tónica?

El agua con gas depende de los gustos personales

Este tipo de agua no es perjudicial para la salud, tan solo dependerá de si te gusta el gas y su ligero sabor más amargo. El ácido carbónico disuelto es el encargado de aportar burbujas y minerales, como el magnesio, sodio, potasio y calcio. Aunque en Europa es algo muy consumido, en España está empezando a arrancar ahora.

Muchos nutricionistas y expertos en la salud recomiendan el agua con gas porque no aporta calorías, mantiene una sensación de saciedad y puede mejorar el factor social. Aunque parezca una tontería, no es lo mismo beber agua normal que agua con gas cuando estás acompañado. Seguramente, la otra persona esté tomando algún refresco o cerveza, por lo que puede crear una situación menos «aburrida» para ti.
No obstante, es posible que te guste tomarla porque aumenta el pH del estómago y reduce la liberación de bilis en el intestino, así como contribuye a controlar la presión arterial, disminuir los niveles elevados de colesterol HDL y facilitar la eliminación de sodio por la orina.

Aun así, hay ciertas personas que deberían limitar su consumo, como las que sufran hernia de hiato, reflujo gastroesofágico o distensión abdominal.

¡Cuidado con el azúcar añadido!

Hay quienes confunden el agua con gas con refrescos que se le parecen (como la tónica). Ni todas las aguas con gas son iguales, ni estos refrescos aportan los beneficios del agua. Existen aguas minerales gasificadas de manera natural con ácido carbónico que procede del mismo manantial, y aguas minerales gasificadas a las que se les ha añadido a posteriori el ácido carbónico.

Cuando vayas a comprar agua con gas en el supermercado, es importante que prestes atención al etiquetado nutricional. Algunas añaden aromas, azúcares, edulcorantes, extractos, quinina, etc. Lo ideal es evitar aguas gasificadas a las que se les añaden azúcares simples y/o edulcorantes. También tienes que tener en cuenta si quieres un aporte extra de algún mineral en concreto, como sodio.

En cuanto a la tónica, nos encontramos con el inconveniente de la gran cantidad de químicos y edulcorantes que presentan. Es lo contrario a natural, por lo que deberías limitar su consumo, aunque tomes la versión zero.

¿Es cierto que estropean los dientes?

Hay un amplio debate sobre si el agua con gas estropea los dientes, pero nadie tiene estas cuestiones con el resto de bebidas. El agua con gas tiene ácido carbónico que podría afectar al esmalte de los dientes, pero tendrías que beber muchísima cantidad para que se note una erosión intensa. Lo cierto es que aún queda mucho por investigar, pero hasta ahora se ha descubierto que daña casi lo mismo que es agua sin gas: nada. Además, siempre será una opción mucho menos perjudicial que un refresco con azúcar añadido.

Si realmente estás preocupado por tu esmalte, deberías prestar atención a los cítricos. Aunque aportan numerosos micronutrientes (vitaminas y minerales), si los consumimos en exceso podemos abusar de un contacto continuo en los dientes, que puede erosionar y hacer sensible el esmaltado.

En resumen: no debes tener miedo a beber agua con gas. Es una de las opciones más saludables para tomar de vez en cuando.