Ahora que la mayoría ya ha vuelto a su rutina, comienzan los remordimientos de conciencia. Estamos en septiembre y muchos no han cumplido su objetivo (de primeros de año) de ponerse en forma, empiezan las prisas y los deseos de bajar el peso que sea un estado en verano. En un intento desesperado de querer hacerlo pronto, se cometen muchísimos errores.

Si eres de los que no ha abandonado el gimnasio durante el verano, te mando ánimos para aguantar a todos los principiantes que acaban de pagar sus cuotas y que abandonaran antes de noviembre por realizar algunos de estos fallos que te comentamos a continuación.

¿Existe un día perfecto?

Está bien que organicemos nuestro día a día y establezcamos qué días iremos al gimnasio, pero realmente no existe un día perfecto ni una hora mejor que otra. Adapta el deporte a tu jornada laboral y familiar. Es más, no necesitas acudir a un centro deportivo, puedes ir al parque, a la piscina o a dar una vuelta con la bicicleta. Créate el hábito de hacer actividad física.

Haces lo mismo de siempre

Te lo decimos muchas veces, tienes que cambiar la rutina a las cuatro/seis semanas. Tu cuerpo se acostumbra a los estímulos del ejercicio, por lo que es conveniente ir variando los movimientos para seguir mejorando el control del sistema nervioso con los músculos. Además, te asegurarás evitar la monotonía y no te aburrirás.
Ten en cuenta que es contraproducente cambiar de rutina constantemente (cada semana, por ejemplo).

Retomar en el punto donde lo dejaste

Te fuiste de vacaciones teniendo un estilo de vida saludable, alimentándote correctamente, durmiendo las horas necesarias y entrenando a una buena intensidad. A no ser que hayas seguido manteniendote, es imposible que retomes la actividad el mismo punto donde paraste.
Dedicado cierto tiempo hasta que vuelvas a recuperar la misma intensidad y los mismos pesos. Y tan sólo han sido un par de semanas, no necesitarás mucho tiempo de adaptación; en cambio, y has desconectado durante 2 meses… ¡Prepárate!

Te introduces en la suplementación

Es un gran error comprar suplementación por el simple hecho de pensar que mejoraremos en nuestro entrenamiento. Tomar suplementos solo es necesario si sufrimos algún déficit en nuestra alimentación. Sería conveniente que acudiésemos a un nutricionista para que valorarse si necesitamos un aporte extra o no.

Estás contento por tener agujetas

Por más que entrenes en mucha cantidad, no siempre es mejor. Las agujetas surgen por un sobreentrenamiento o porque nuestros músculos no están preparados al estímulo al que lo estamos sometiendo. No tengas miedo por sufrir agujetas, pero si nunca las tienes, es señal de que estás progresando gradualmente.

Solo haces entrenamiento cardiovascular

Como en verano has aumentado de kilos, te surgirán las prisas por hacer que desaparezcan y te entrará la obsesión por realizar ejercicios de cardio en mayor cantidad. Desde ya te decimos que el ejercicio aeróbico no es la única respuesta, ni la más efectiva, para rebajar la grasa corporal. Debe combinar entrenamientos de fuerza y cardio desde el primer día.

Copias del entrenamiento de un compañero

Está bien guiarse por la rutina de entrenamiento de algún compañero que tenga la capacidad física similar a la nuestra. Lo que no es recomendable es copiar el entrenamiento de cualquiera que lleve muchísimo tiempo de gimnasio y que le dedique bastantes horas a la semana.
Aún así, cada persona es totalmente diferente, debes tener en cuenta su composición corporal, tus hormonas, la edad, el sexo, la experiencia en el ejercicio físico, si has tenido lesiones previas, etc.

No entrenas lo suficiente

También está la opción de que vayas al gimnasio para pasear y con el tiempo te quejes de no notar resultados. No es necesario pasar muchas horas dentro del centro deportivo, tan solo tienes que tener claro qué vas a hacer y darlo todo en unos 30-45 minutos.

No calientas

El calentamiento no solamente se debe hacer cuando vas a salir a correr en la calle. Dentro de un gimnasio, incluso cuando acudes a una clase colectiva, es necesario que calientes previamente. Lo más normal es que el monitor haga unos ejercicios para calentar todo tu cuerpo, pero nunca está de más que un ratito antes se subas en la cinta de correr o en una bicicleta.
Incluso también puedes usar el foam roller para activar la circulación y calentar tus músculos.