No es la primera vez que cometamos que el consumo de alcohol produce efectos no deseados en nuestro organismo. Pese a que la creencia popular nos ha hecho pensar que el vino y la cerveza son bebidas que podemos tomar habitualmente, la realidad es que evitarlas es la opción más saludable.

Un nuevo estudio publicado en el Daily Mail asegura que tomar grandes cantidades de alcohol (2 vasos de vino en mujeres y 3 en hombres), reduce en un 39’2% la calidad del sueño. Ya no importan tanto los beneficios cardiológicos que aseguraba poseer el vino, ya que nos aporta una baja calidad de descanso.

Tiene efectos negativos incluso en los jóvenes

Uno de los coautores del estudio y profesor en la Universidad de Tecnología de Tampere (Finlandia), Tero Myllymaki,  comentaba que “cuando una persona es joven y físicamente activa es fácil o hasta natural sentirse invencible. No obstante, los análisis han demostrado que a pesar de ser joven cualquier persona es susceptible a los efectos perjudiciales del alcohol, especialmente en la recuperación cuando se duerme“.

Asimismo, también quiso darle importancia a la relación que existe entre la calidad y la cantidad de sueño: “Sabemos que no es posible sumar horas al dormir, pero sí es posible hacerlo de forma más eficiente. Los cambios pueden ser pequeños, pero si son en la dirección correcta, pueden generar un impacto muy positivo“.

Se debe reducir el consumo

Los investigadores estudiaron a fondo también cómo afectan las pequeñas dosis de alcohol, para aquellos que intentan buscarle los tres pies al gato. El resultado que obtuvieron es que aunque sean pequeñas cantidades, las consecuencias en el organismo también son negativas.

Así que cuando una mujer toma una copa y el hombre dos, la calidad del sueño se sigue viendo afectada, reduciéndose en un 24%. Y como bien sabes, esa es la dosis que hasta ahora se ha recomendado abiertamente; siendo una cantidad moderada.
Aun así, las personas que toman vino aunque en menor cantidad, sigue afectando a su descanso en un 9’3%.

Para hacer este estudio, fueron 4.098 adultos los que participaron de forma voluntaria. Sus edades comprendían entre los 18 y 65 años, y todos se sometieron a dispositivos que medían la frecuencia cardíaca durante al menos 2 noches. Eso sí, tan solo se tomó alcohol en una de ellas.
Como conclusión, los expertos determinaron que tener un descanso pobre se puede relacionar con la ansiedad y la depresión. Así que no te tomes en broma esa copita de vino antes de dormir.