Practicar mindfulness puede volverte más egoísta

La práctica de mindfulness puede hacer que algunas personas sean más egoístas, según ha descubierto un nuevo estudio. Esta actividad de moda se ha convertido en una herramienta popular para ayudar a las personas a disfrutar más de su entorno en un intento de aliviar el estrés y reducir la ansiedad. Se ha demostrado que es eficaz, pero los científicos ahora han descubierto que tiene efectos secundarios previamente desconocidos según el tipo de persona que lo usa.

Para las personas independientes, el mindfulness conduce a un mayor egoísmo, encontraron los investigadores. Este tipo de personas, que son naturalmente interdependientes y ven los esfuerzos como un esfuerzo colectivo, la atención plena les promueve un comportamiento altruista.

El mindfulness crea un mayor egoísmo en personas independientes

Los académicos de la Universidad de Buffalo, en Estados Unidos, realizaron dos experimentos con más de 300 voluntarios cada uno. Los participantes fueron interrogados para determinar si eran más independientes o interdependientes y luego participaron en una actividad de mindfulness.

En el primer experimento, se les informó a los participantes sobre una organización benéfica que necesitaba voluntarios para enviar sobres para una organización benéfica. Esta tarea sutil mostró que las personas independientes, después de pasar por un período de mindfulness, tienen menos probabilidades de ayudar.

En el segundo experimento, se preguntó a los participantes si se registrarían para chatear online con posibles donantes para ayudar a recaudar dinero para una organización benéfica. Los resultados mostraron que la atención plena hizo que aquellos preparados para la independencia fueran un 33% menos propensos a ser voluntarios, pero condujo a un aumento del 40% en la probabilidad de ser voluntarios entre los que estaban preparados para la interdependencia.

mujer practicando mindfulness en la playa

«La atención plena puede hacerte egoísta«, dice el Dr. Michael Poulin, autor principal del estudio. “Es un hecho calificado, pero también es exacto. La investigación sugiere que el mindfulness funciona, pero este estudio muestra que es una herramienta, no una receta, que requiere más que un enfoque si los profesionales quieren evitar los posibles peligros«.

Los investigadores dicen que la culpa no es de la atención plena, sino de cómo se implementa.

Se desarrolló en el Este de Asia como una forma para que las personas presten más atención al momento y se detengan conscientemente y noten el mundo que les rodea. Esto ayuda con la salud mental, ya que permite que las personas sientan gratitud y disfrute por cosas que de otra manera darían por sentado.

Las personas en Asia Oriental nativa de mindfulness tienden a ser interdependientes como un subproducto de su cultura. Como resultado, el efecto secundario pro-altruismo de la atención plena significa que no solo beneficia a las personas, sino a la sociedad en general.

Sin embargo, su reciente adopción en las culturas occidentales, donde las personas son naturalmente más independientes, elimina el aspecto prosocial de la sociedad y conduce a un comportamiento más egoísta.

A pesar de estas diferencias individuales y culturales, también existe una variabilidad dentro de cada persona, y cualquier individuo en diferentes momentos puede pensar en sí mismo de cualquier manera, en singular o en plural”, dice el Dr. Poulin.

Los hallazgos aparecerán en un próximo número de la revista Psychological Science.