No fumes y serás más feliz, así lo dice un nuevo estudio

El tabaco es una droga legal altamente adictiva, como el alcohol. Un producto popularizado desde hace décadas y al que pocas veces se le han puesto límites. Fumar empezó siendo un símbolo de éxito entre hombres y mujeres entre los años 50 y 70, y poco a poco iban relacionando el tabaco con ciertos cánceres y problemas de salud.

Después, afortunadamente, la sociedad empezó a concienciarse y dejaban el tabaco de lado, aunque aún había (y hay) muchos fumadores a sabiendas de lo perjudicial que es para el fumador y para quienes le rodean.

Llevamos años escuchando, leyendo y viendo lo difícil que es dejar de fumar, pero pocas veces nos han dicho los beneficios de dejarlo. Se sabe que dejar de fumar no elimina las posibilidades de sufrir cáncer de pulmón, pero un nuevo estudio sugiere que quienes dejen de fumar serán más felices.

A menudo vemos estudios científicos sobre el tabaquismo y el que traemos hoy es bastante claro y conciso con la información. Para empezar, revisaron 63 estudios anteriores donde se analizaban los cambios psicológicos de abandonar el tabaco y de quienes reincidieron.

Un cigarro encendido echando humo

El nuevo estudio publicado en Cochrane Library, concluye que los fumadores, aparte de tener peor salud física, también tienen peor salud mental y psicológica derribada de la ansiedad y el estrés. Los fumadores son menos felices en general que quienes han decidido dejar de lado el tabaco.

La investigación comenta que se necesitan unas 6 semanas para que el exfumador empiece a notar cambios psicológicos. Entre las consecuencias positivas del abandono del tabaquismo están la reducción del estrés y la ansiedad, así como mejorías en la actitud de pacientes con depresión.

Esto último se debe a que decir adiós al tabaco tiene un efecto similar a los antidepresivos, pero sin llegar a sufrir los efectos secundarios de este tipo de medicación como, por ejemplo, fatiga, aumento de peso, trastornos del sueño, mareos, sudoración, estreñimiento, acidez estomacal, etc.

A todo eso se suma la reducción, o no, de las probabilidades de sufrir cáncer de pulmón y dejar de introducir sustancias altamente tóxicas en el organismo como la nicotina, benceno, arsénico, plomo, amoniaco, monóxido de carbono, uranio, etc. según la American Cáncer Society.