Siempre se ha hablado de los beneficios de practicar ejercicio diario. En todas las conclusiones se hablaba de la liberación de estrés, mejora de la salud cardiovascular, aumento de los reflejos, mejor estado de ánimo, etc. pero pocas veces se hablaba del cerebro.

En esta nueva investigación, se relaciona la actividad física con la salud de nuestro cerebro. Según la revista Journal of Alzheimer’s Disease existe una estrecha relación ya que al practicar ejercicio se aumenta la oxigenación del cerebro y el riego sanguíneo en esa zona.

El estudio se llevó a cabo durante un año y los pacientes eran hombre y mujeres de entre 55 y 80 años que habían sido diagnosticados, previamente, con DLC, es decir, deterioro cognitivo leve. Esto supone cambios en el comportamiento, en la memoria, en la toma de decisiones, en el razonamiento, en las habilidades, etc.

Se sabe que una quinta parte de los adultos mayores de 65 años tienen un nivel de deterioro cognitivo leve que en algunos casos acelera rápidamente, en otros tarda varios años en llegar a Alzheimer y en otros se queda en demencia.

Una pareja de abuelos paseando por el monte

En anteriores investigaciones, los científicos han sacado conclusiones claras. Demostraron que un cerebro con bajo flujo sanguíneo y vasos sanguíneos más rígidos, desemboca en un deterioro cognitivo leve o en demencia.

Durante la investigación, este grupo de 70 personas realizó ejercicio aeróbico moderado o un programa de estiramientos durante un periodo de 12 meses. En la primera opción el programa consistía en realizar ejercicio moderado entre 3 y 5 veces a la semana durante 30 o 40 minutos.

Tanto en una opción como en otra, los médicos supervisaron a cada paciente durante las primeras semanas, después dejaron esa responsabilidad en manos de cada participante, es decir, ellos mismos se registraban sus sesiones de ejercicio y usaban un monitor de frecuencia cardíaca.

Tras un año, llegaron los resultados. Aquellos que siguieron el programa de ejercicios aeróbicos mostraban menos rigidez en los vasos sanguíneos, mayor oxigenación y flujo de sangre en el cerebro. Por el contrario, los participantes del programa de estiramientos no tuvieron la misma suerte, ya que no mostraron mejorías.

Lo que concluye el estudio es que no ha habido mejoría relevante en la memoria u otro aspecto de las funciones cognitivas, pero sí en la salud del cerebro gracias al ejercicio. Los investigadores comentan que puede deberse al corto periodo de tiempo de la investigación, pero si hubiera alguna mejoría, sería causa del aumento de riego sanguíneo y oxigenación del cerebro.