La primavera ya llegó con el buen tiempo, la extensión del horario de verano y los brotes de nuevas flores. Precisamente ese es uno de los mayores problemas para los alérgicos. Las personas que padecen fiebre del heno (alergia) podrían sufrir un peor momento en el futuro, ya que un nuevo estudio muestra que el cambio climático podría empeorar la temporada de alergias hasta en un 60%.

Un equipo de científicos de la Universidad de Worcester creó nuevos modelos estadísticos para pronosticar los cambios en la gravedad del polen a medida que cambia la temperatura del aire y las precipitaciones. Con base en evaluaciones a largo plazo que analizan los cambios de un año a otro en la concentración de polen, encontraron que el cambio climático tendría un impacto significativo.

¿Cómo afecta el cambio climático en la alergia primaveral?

El autor principal, Alexander Kurganskiy, dice que los cambios proyectados en el clima podrían aumentar la gravedad de la temporada de alergias hasta en un 60% con respecto a los niveles actuales.

Se espera que al poder pronosticar el riesgo y comprender los cambios potenciales, las personas con rinitis alérgica puedan prepararse para la temporada de polen para reducir la exposición. Aunque hasta el 40% de los europeos padecen alergias al polen, actualmente no existe una guía clara sobre la mejor manera de prepararse para las próximas temporadas de alergias.

La rinitis alérgica, también conocida como fiebre del heno, es una inflamación en la nariz causada por una reacción exagerada del sistema inmunológico a los alérgenos en el aire. Manejar los síntomas de la rinitis es un desafío y requiere una intervención oportuna, incluida una preparación para la gravedad de la próxima temporada de alergias.

Hasta este nuevo estudio, también se desconocía cómo puede cambiar la gravedad de la temporada de alergias conforme el clima continúa calentándose por culpa de las actividades humanas.

mujer con mascarilla para la alergia

Para abordar estas brechas, Kurganskiy y sus compañeros construyeron un modelo estadístico para simular y predecir la suma de las concentraciones de polen, también conocido como la figura de integral de polen estacional (SPIn).

Hicieron esto en cada uno de los 28 sitios durante toda la temporada de polen de gramíneas en Europa y determinaron que «no hay conexión» entre la gravedad del polen y los diferentes sitios. Esto sugiere que cada sitio debe considerarse individualmente al desarrollar un enfoque de evaluación a largo plazo para el tratamiento de la alergia.

Cada sitio se estudió año a año para observar las variaciones anuales en la SPIn de los pastos con base en la producción neta de carbono orgánico de los pastos en 34 estaciones de monitoreo de polen.

Como parte del estudio, utilizaron el modelo Joint UK Land Environmental Simulator (JULES) para simular la producción neta de carbono orgánico durante más de 407 temporadas de polen en estas estaciones entre 1996 y 2016. Este aspecto del estudio les permitió encontrar que pequeñas variaciones en el crecimiento de la hierba conducían a grandes variaciones en la cantidad de polen.

«Nuestros hallazgos tienen el potencial de ser utilizados en modelos de dispersión atmosférica para el noroeste de Europa o regiones más grandes en todo el mundo donde se encuentran disponibles suficientes datos robustos de polen«, dijo Kurganskiy.

Adelántate al pronóstico para controlar la fiebre del heno

Esta nueva investigación muestra que la severidad anual de cualquier estación determinada depende de las condiciones climáticas en el período previo a la temporada de polen. Saber esto permitirá a los pronosticadores del futuro hacer predicciones sobre los probables niveles de riesgo para las personas alérgicas de alto nivel, lo que les dará a las personas tiempo para prepararse.

Por ejemplo, el equipo de investigadores descubrió que cada región que monitoreaban tenía un nivel de gravedad diferente, lo que sugiere que podría ser posible planificar las vacaciones para evitar los peores efectos del polen en un año determinado.