En muchas ocasiones nos marcamos objetivos que nos cuesta alcanzar. Ya sea a nivel deportivo como en cuestión de alimentación, existen muchos factores que pueden alterar el resultado. Si estás dispuesto a conseguir una alimentación saludable, pero tu ansiedad no te deja tranquilo, te contamos algunos trucos que te pueden interesar. Trabaja tu fuerza de voluntad y, ¡a por ello!

El primer paso para lograr el éxito es aprender a distinguir entre ansiedad y hambre. Para hacerlo, presta atención a ciertas señales. Lo primero que debes observar es si la necesidad de comer aparece de forma repentina o se ha ido creando de forma progresiva. Si ha aparecido de la nada, sin más, es probable que se trate de ansiedad. El hambre se percibe como una necesidad que va en aumento, no aparece de repente.

Por otro lado, presta atención a lo que te apetece ingerir. Si te surge la necesidad inmediata de comer algo en concreto, como chocolate o cualquier otro dulce, plantéate que tal vez debas tomar tu fuerza de voluntad de la mano. Cuando tenemos hambre, simplemente queremos saciarnos, pero no prima con urgencia un alimento por encima de otro.

Trucos para entrenar tu fuerza de voluntad en tu dieta

  • Aprende a distinguir entre ansiedad y hambre.
  • Recurre a infusiones cuando sientas que la ansiedad te ataca.
  • Práctica mindfullness. Cuando sientas la necesidad inmediata de picotear, párate y céntrate en tu respiración durante un par de minutos. Deja que la sensación se vaya pasando y sigue con tus tareas con normalidad.
  • Conversa con tu cuerpo. Aprende a localizar los momentos de ansiedad y a entender qué hay detrás de ellos. ¿Qué es lo que está intentando decirte tu ansiedad por la comida?
  • Entiende tus objetivos y ve a por ellos.

Entrenar la fuerza de voluntad entendiendo tus objetivos

Si has decidido llevar cierto plan de alimentación, es porque hay algo que quieres lograr. Cayendo en tentaciones, picoteando entre horas y recurriendo a opciones menos saludables, no haces otra cosa que perjudicarte a ti mismo. Nadie dijo que el camino hacia la meta fuera fácil, pero es necesario que agarres con fuerza tus cuatro poderes: disciplina, paciencia, fuerza de voluntad y perseverancia. Una vez comprendas que lo que haces lo haces por y para ti, y que es un trato contigo mismo, entenderás que el poder de cumplirlo reside únicamente en tu mente.