Sabemos los efectos negativos que puede tener estar sentados en un escritorio todo el día, pero ¿qué sucede con los asientos de nuestro coche, en los que pasamos parte del tiempo sentados? Si vives lejos de tu trabajo, sabes que pasar varias horas extras a la semana conduciendo. Aunque nunca hayas pensado en esto, este hábito puede estar aumentando las posibilidades de muerte prematura. La buena noticia es que puedes cambiar el modo de transporte, siendo la bicicleta una buena opción.

¿Cómo influye el modo de transporte?

Según una investigación preliminar, presentada en el Congreso Europeo sobre Obesidad en Glasgow (Escocia), los desplazamientos activos, como ir en bicicleta o andando hasta el trabajo, pueden disminuir el riesgo de enfermedad cardíaca y muerte prematura en personas obesas y con un peso normal.

Los investigadores necesitaron la colaboración de más de 260.000 personas de Estados Unidos, a los que se les preguntó sobre sus desplazamientos en coche o desplazamientos activos, y los rastrearon durante cinco años. En esos años, más de 2.400 participantes murieron y casi 8.000 desarrollaron enfermedades cardiovasculares.

Lo curioso es que descubrieron una gran diferencia en las posibilidades de morir pronto cuando debatían cómo ir hasta el trabajo. Las personas obesas que viajaban en coche eran un 32% más propensas a morir antes que los compañeros de peso normal que iban en bicicleta o caminaban a pie hasta el trabajo. En cambio, las personas obesas que iban en bicicleta o caminaban tenían solo un riesgo del 4% mayor frente a las de peso normal, demostrando que sudar un poco puede aportarnos ciertos beneficios que alargan la vida.
Para las personas obesas, los desplazamientos en coche también duplicaron su riesgo de muerte por enfermedad cardíaca y aumentaron el riesgo de enfermedad cardíaca no mortal en un 59%.

Mantenernos activo reduce el riesgo de obesidad

Los beneficios fueron más significativos para las personas que tienen un mayor peso, pero las personas con peso saludable también disfrutaron de un aumento de salud gracias a esos desplazamientos activos. Los que tenían un peso normal y viajaban en coche tenían un 21% más de probabilidades de morir antes que por cualquier otra causa frente a los voluntarios activos de peso normal.

Los investigadores creen que introducir actividad física en forma de un transporte activo puede ayudar a reducir los riesgos asociados con la obesidad, como la presión arterial alta y la diabetes. Otras investigaciones han encontrado que cuanto más tiempo pases sentado, mayor será el riesgo que corres a morir de manera prematura.

Hay muchas personas que encuentran problemas de tiempo para ir a entrenar, por lo que realizar transportes activos hasta el trabajo, clase o el supermercado puede aportar beneficios significativos.