Llevar durante dos décadas de un estilo de vida sedentario se relaciona con el doble de riesgo de muerte prematura en comparación con aquellos que realizan actividad física, según los resultados del estudio HUNT presentado en el Congreso ESC 2019 junto con el Congreso Mundial de Cardiología.

El autor del estudio, el Dr. Trine Moholdt de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, Trondheim, Noruega, comentó: «nuestros hallazgos implican que para obtener los máximos beneficios para la salud de la actividad física, en términos de protección contra la muerte prematura por todas las causas y cardiovascular, se debe estar físicamente activo, incluso si no has sido activo anteriormente«.

¿Es tan grave ser sedentario?

El objetivo de esta investigación fue analizar cómo los cambios en la actividad física durante 22 años se relacionaron con la muerte por enfermedades cardiovasculares. La mayoría de los estudios que investigan la relación entre la actividad física y la longevidad han cuestionado a los participantes sobre su nivel de actividad física solo una vez, y luego los siguieron durante varios años. Pero la actividad física es un comportamiento que cambia en muchas personas, por lo que es importante investigar cómo dichos cambios con el tiempo se relacionan con el riesgo de muerte.

En este estudio participaron todos los residentes de Noruega de 20 años o más en 1984–1986, 1995–1997 y 2006–2008. En las diferentes franjas temporales, se les preguntó sobre su frecuencia y duración de la actividad física en el tiempo libre. El estudio actual utilizó los datos de la primera y tercera encuesta.
Casi un total de 23,150 hombres y mujeres fueron incluidos en el análisis. La actividad física se clasificó como inactiva, moderada (menos de dos horas a la semana) y alta (dos o más horas por semana). Dependiendo de sus niveles de actividad, los participantes se dividieron en diferentes grupos.

Los datos de actividad física se vincularon con muertes hasta finales de 2013 utilizando el Registro de Causa de Muerte de Noruega. El riesgo de muerte en cada grupo de actividad física se comparó con el grupo de referencia (aquellos que informaron un alto nivel de ejercicio durante ambas encuestas). Los análisis se ajustaron con datos como el índice de masa corporal, la edad, el sexo, el tabaquismo, el nivel educativo y la presión arterial.

En comparación con el grupo de referencia, las personas que estuvieron inactivas tanto en 1984–1986 como en 2006–2008 generaron el doble de posibilidades de morir por cualquier causa y un 2’7% más de fallecer por una enfermedad cardiovascular. Aquellos que realizaron actividad moderada tenían un 60% y 90% de riesgo de muerte por todas las causas y muerte cardiovascular, respectivamente, en comparación con el grupo de referencia.

¿Cuánta actividad debemos realizar para estar fuera de peligro?

El autor del estudio señaló que existen recomendaciones claras sobre la cantidad de ejercicio que los adultos deben hacer para optimizar su salud; en concreto se refiere a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que son 150 minutos a la semana de intensidad moderada o 75 minutos a la semana de actividad física aeróbica de intensidad vigorosa.

Aunque también quiso destacar que: «un punto importante a destacar aquí es que los niveles de actividad física, incluso por debajo de los niveles recomendados, darán beneficios para la salud. La aptitud física es más importante que la cantidad de ejercicio. Los médicos deben individualizar sus consejos y ayudar a las personas a realizar cantidades (aunque sean pequeñas) de actividad que mejorarán su estado físico; esto incluye todos los tipos de actividades que nos hacen respirar fuertemente«.

«Haz actividades que le gusten y obtén más movimiento en tu vida cotidiana«, continuó. «Por ejemplo, ve andando a las tiendas en lugar de ir en coche, bájate del metro una parada antes y usa las escaleras en lugar del ascensor. Recomiendo a todos quedarse sin aliento al menos un par de veces por semana«.

En cuanto a las personas que cambiaron de grupo en la duración del estudio, las que pasaron de inactivas a altamente activas tenían un riesgo de mortalidad que estaba entre aquellas que estaban continuamente activas o continuamente sedentarias. En cambios, aquellos que pasaron de ser altamente activos a inactivos tuvieron un riesgo similar de morir como aquellos que estuvieron inactivos en ambas encuestas.

El doctor Moholdt asegura que su estudio indica que se puede compensar un estilo de vida previamente inactivo y cuanto antes nos activemos, antes veremos resultados positivos. «Mi consejo es establecer buenos hábitos de ejercicio lo más temprano posible en la vida. Los beneficios para la salud se extienden más allá de la protección contra la muerte prematura a los efectos en los órganos del cuerpo y en la función cognitiva. La actividad física nos ayuda a vivir más y mejores vidas«.