Posiblemente serpas que el calor puede afectar a tu rendimiento deportivo, además de a tu vida general. La deshidratación y el aumento de la temperatura corporal son factores que pueden hacer que cueste más mantener un ritmo determinado, reducir la velocidad para controlar la frecuencia cardíaca, no alcanzar la distancia habitual, etc. Aun así, una reciente investigación asegura que la simple sensación de calor también puede afectar en tu rendimiento, aunque la temperatura del cuerpo no aumente.

En el estudio, publicado en Physiology & Behavior, los participantes eran ciclistas que hicieron dos pruebas hasta el tiempo de agotamiento. En ambos casos tuvieron que pedalear dentro de un espacio a 20ºC y 44% de humedad, llegando al 70% de su VO2 máximo en el mayor tiempo posible. Esa intensidad suele corresponder a un esfuerzo percibido entre algo duro y muy intenso. Además, todos los ciclistas llevaban una camiseta especial con un bolsillo en la parte superior de la espalda. En uno de los grupos, el bolsillo contenía una almohadilla eléctrica con unos 38ºC.

¿Cómo afecta el calor al rendimiento?

Cuando los ciclistas montaban en bicicleta sin la almohadilla térmica, aguantaron un poco más de 38 minutos a la intensidad que les dijeron los científicos. En cambio, les fue mucho peor cuando se ejercitaban con la almohadilla térmica, ya que solo aguantaban algo menos de 35 minutos, con una disminución del 9%.
Es decir, tuvieron un rendimiento significativamente peor con la almohadilla térmica, a pesar de que no les influyeron algunos factores clave, como la temperatura corporal y la frecuencia cardíaca. Así que, mientras los ciclistas aseguraban que tenían una mayor sensación de calor cuando entrenaban con la almohadilla, esa percepción no se reflejaba en el interior de sus cuerpo.

Cabe destacar que su rendimiento se redujo en casi un 10%. Es decir, para un corredor que hace 5 kilómetros en 25 minutos, una reducción del 9% en el rendimiento implicaría correr esa distancia en 27:15.

¿Cómo es posible sentir más calor, pero no estar más caliente físicamente?

Parece que el factor clave es la percepción del esfuerzo en lugar de que la sensación de calor se vuelva desagradable. Los ciclistas dijeron que su esfuerzo fue peor cuando usaron la almohadilla térmica, a pesar de que entrenaron a la misma intensidad en ambas pruebas. A esa sensación que experimentaron se le llama tensión térmica subjetiva. Comenta el autor del estudio que los deportistas «alcanzaron más rápidamente el nivel máximo de esfuerzo del que estaban dispuestos a ejercer«.

Así que las almohadillas térmicas distrajeron a los ciclistas y les hicieron vivir una experiencia más difícil hasta conseguir el objetivo al ritmo prescrito.

¿Cómo puede equipararse este estudio a entrenar en verano? Lo primero que debes hacer es adoptar medidas que hagan reducir tu sensación subjetiva de calor. Sal a primera hora de la mañana, llega ropa fresca, salpica agua sobre tu piel, usa protección y lleva una gorra.
También deberías intentar no obsesionarte con el calor y la sensación térmica que sientes. Trabaja la psicología de la resistencia para evitar que esos pensamientos perjudiquen tu rendimiento.