Ahora mismo puedes estar en dos puntos de inflexión con la actividad física: vas a retomarla con el inicio de tus vacaciones o piensas abandonarla hasta septiembre. Si eres de los que se incluye en la primera opción, ¡enhorabuena! No hay nada mejor que aprovechar el tiempo libre y de descanso para cuidarnos más. Sin embargo, si tienes pensado dejar el gimnasio hasta que regreses de las vacaciones, debes saber que a la vuelta no puedes retomar tu entrenamiento con la misma intensidad.

Te contamos cómo debes volver a entrenar después de un tiempo sin ejercitarte, para evitar así la desmotivación y la frustración.

No lo des todo el primer día

Sé que tienes ganas de retomar tu actividad, pero si has estado sin entrenar durante semanas o meses, volver de golpe puede acabar en una lesión. Por supuesto, me refiero a personas que están totalmente desconectadas de la actividad física; no te incluyas si has decidido descansar durante una semana.

Partes de una base bastante floja, por lo que necesitas coger el ritmo poco a poco y a largo plazo. Quién tuvo, retuvo, está claro, pero es una malísima idea correr una carrera de 10 km si llevas tiempo sin trotar siquiera.

Si tuviste un cuerpo envidiable o una capacidad física de un espartano, no te preocupes porque la volverás a conseguir. Evidentemente, dependerá mucho del tiempo que lleves sin entrenar y del punto en el que abandonaste el ejercicio. Imaginemos que realizabas sprints de 100 metros en un tiempo de infarto, será muy difícil que partas de la misma capacidad de resistencia y potencia de cuando entrenabas asiduamente. Aun así, volverás al mismo nivel, siempre que le dediques tiempo.

Comienza preocupándote por tu flexibilidad

Cuando nos pasamos tiempo sin entrenar, nuestro cuerpo se vuelve más rígido que una alcayata. Así que es importante que le dediquemos tiempo a la flexibilidad y elasticidad para mejorar la movilidad y “despertar” a los músculos. Me vale con que quieras estirar unos 20 minutos al día, aunque sería genial que te apuntases a alguna lase de yoga, pilates o Body Balance.

También es importante que empieces a plantearte introducir rutinas de cardio que ronden los 30 minutos. Empieza con la intensidad que necesites: andando rápido, trotando, en la elíptica, bicicleta, remo… Y, por supuesto, tienes que incorporar entrenamientos de fuerza para activar tus músculos. Este tipo de entrenamiento te ayudará a recuperar una postura adecuada y fortalecerán tu core.
Sería perfecto que introdujeras rutinas de entrenamiento funcional y HIIT.

Que no te importe el “qué dirán”

Todos hemos pasado por rachas mejores y peores, pero nadie nació siendo un crack en el deporte. Olvídate de que lo puedan opinar tus compañeros o monitores de gimnasio, porque seguramente no te juzgarán. Una retirada (de tu vida sedentaria) a tiempo, es siempre una victoria.

Recuerda que mantenerse activo no es solo un método para vernos mejor físicamente, sino que nos sirve de aval para tener una buena salud cuando seamos mayores. ¿Verdad que tú tampoco quieres que te ayuden a levantarte de la cama?