La obesidad es una de las enfermedades más mortales mundialmente, de hecho 2’8 millones de personas fallecen por un sobrepeso excesivo. La ciencia nos dice que un superávit calórico provoca un aumento de peso, frente a los que mantienen sus calorías estables o en déficit. Es por eso que los expertos recomiendan que exista una menor ingesta de calorías de las que quemamos, es decir, dietas hipocalóricas. ¿Pero qué ocurre si mantenemos las calorías ingeridas diarias y aumentamos el gasto calórico?

Un estudio, publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, quiso saber si estamos en el camino incorrecto para bajar de peso. Las personas que quieren adelgazar y se someten a una privación calórica, suele aumentar el valor de recomensa de los alimentos; y a largo plazo estaríamos ante un problema.

Ser activo provoca cambios metabólicos

En la investigación llamó la atención que la pérdida de peso era más efectiva cuando el balance energético se mantenía en un alto nivel de energético. Cuando somos activos, se producen cambios metabólicos que luchan más directamente con el aumento de peso a largo plazo frente a la restricción dietética.

El objetivo del estudio fue determinar la mejor manera de combinar la ingesta calórica habitual con el gasto de energía para asegurarnos una pérdida de peso segura.

¿Cuáles fueron los participantes del estudio?

Para sacar una conclusión lo más exacta posible, los investigadores decidieron crear dos grupos diferentes en el que se estudiara su ingesta total de energía y las calorías necesarias. En el grupo 1 se hizo un seguimiento de la grasa corporal durante 3 años, frente al segundo grupo que fueron 2 años.

Los participantes del grupo 1 fueron 162 adolescentes de Oregon (82 mujeres y 80 hombres). Era imprescindible que tuvieran un IMC superior a 25 , que no estuvieran embarazadas, que no tomasen medicamentes psicoactivos y que no tuvieran otro tipo de problemas médicos importantes.
En cambio, en el grupo 2 participaron 91 chicas con edades entre 18 y 20 años. . En este caso, además de todos los requisitos anteriores, tampoco podrían ser diabéticas.

¿Cuáles fueron los resultados del estudio?

Después de realizarles seguimientos exhaustivos de manera habitual, los científicos se sorprendieron al conocer el resultado del estudio. Hasta ahora, nadie se había preocupado por comprobar si la restricción de calorías asegura un cambio en la grasa corporal durante varios años.

De hecho, ser poco activo aumentó la grasa corporal en ambas muestras. Se sorprendieron también al conocer que  ningún estudio ha probado si el nivel de actividad física predice un aumento de la grasa corporal, teniendo en cuenta su consumo y gasto de energía. Los resultados del estudio, en general, muestran que ser poco activo predice un aumento de futuro mucho mayor que si ingiriésemos más calorías

Los datos son corroboran la tesis de que la regulación del peso corporal es más efectiva cuando el equilibrio energético se mantiene en altos niveles de consumo de energía y gasto de energía; por lo que las dietas restrictivas de calorías, especialmente cuando se combinan con ejercicio, pueden no ser óptimas para la pérdida de peso.

Ser activo también puede reducir el aumento de grasa corporal porque el ejercicio físico reduce la respuesta de recompensa alimentaria del cerebro. Además, el ejercicio disminuye la preferencia por alimentos grasos en comparación con los que hacían dieta hipocalórica sin deporte.
Aunque en el estudio no se examina concretamente la actividad física que realizan los participantes, los científicos aseguran que ejercitarnos regularmente nos permite controlar eficazmente el peso e, incluso, se puede prevenir el aumento de tejido adiposo aun excediéndonos en la comida.