A todos nos encanta comer fuera de casa, y más aún si se trata de nuestro restaurante favorito. Cuando somos adolescentes, nuestro paladar se desvive por la comida rápida, pero conforme crecemos apostamos por platos más elaborados y de mayor calidad. Incluso, la mayoría pensamos que comer “comida real” en un restaurante es una opción mejor para las calorías que ir a una hamburguesería. Por desgracia, a los científicos parece que les gusta amargarnos la existencia y han realizado un estudio que confirma algo que no te gustará leer: tu restaurante favorito sirve platos más calóricos.

El problema quizá está en el tamaño de las porciones: siempre son exageradamente grandes y cargadas de azúcares y grasas saturadas. Todo esto también contribuye de manera negativa al aumento de sobrepeso y obesidad en la población (además de diabetes y otras enfermedades cardiovasculares).
Por más que el contenido nutricional de una comida rápida esté bien documentado, en el caso de los restaurantes no se ofrece esta información. Conocemos los ingredientes (a veces, ni eso), pero nada de las calorías.

Restaurantes tradicionales vs comida rápida

En un estudio británico analizó el contenido calórico de 13.500 platos de 27 restaurantes británicos de cadena, siendo 21 restaurantes de servicio completo y el resto de comida rápida. En otra investigación estadounidense se contaron las calorías de los platos más populares de 116 restaurantes de cinco países (Brasil, China, Finlandia, Ghana e India), y se compararon con los de Estados Unidos.

Los investigadores conocieron que las calorías de los platos más populares en los restaurantes de Reino Unido eran demasiadas, y que solo unos cuantos platos cumplen las recomendaciones de salud pública. Se destacó que China es la que menos calorías sirve en sus comidas. Además, se concluyó con que la comida rápida contiene un 33% menos de calorías que los platos de los restaurantes tradicionales.

La secretaría de salud de Reino Unido recomendó a sus restaurantes que los platos de la noche no contuvieran más de 600 calorías, pero casi ninguno de los restaurantes examinados seguían los consejos. Un plato fuerte de una cadena de comida rápida en Reino Unido contiene una 751 calorías, pero uno de comida tradicional puede albergar 1.033 calorías. Tan solo el 11% de los platos examinados respetaba el límite recomendado (600 calorías), aunque en los de comida rápida la tasa fue del 17%.

Uno de los restaurante de comida rápida con peores resultados fue KFC, con una media de 987 calorías por menú, pero curiosamente fue mejor que el de más de la mitad de los restaurantes tradicionales. Incluso un menú de Burger King (711 calorías) aporta menos calorías que todos los bares tradicionales estudiados.

El problema de no saber el contenido calórico

Por más que queramos conocer cuántas calorías hay en un plato de solomillo al whisky, por ejemplo, no será posible. Los restaurantes no ofrecen esa información y variará dependiendo del tamaño de la porción, los ingredientes usados y el método de cocina. Vivimos en una sociedad que fomenta que las personas ingiramos más calorías de las que necesitamos, por lo que información es clave para cambiar.

Hasta ahora, la comida rápida se había clasificado como basura, y resulta que podría ser el bueno de la película. Lógicamente, sigue siendo una pésima opción para alimentarnos, pero tiene un 33% menos de calorías frente a cualquier otro restaurante tradicional. Un buen remedio podría ser disminuir el tamaño de las porciones o elevar el precio conforme más cantidad haya en el plato.
Muchas veces hemos tenido que pedir un plato enorme porque no tienen diferentes versiones, por lo que nos incitan a comer más.