En algunas ocasiones, la relación entre el gimnasio y tú se puede comparar a una relación amorosa. Al principio se firma un contrato por ambas partes, pero con el paso de los meses el acuerdo puede ir a peor. Es hora de plantearte si deberías llevar a cabo una ruptura con tu centro de entrenamiento, así que te mostramos las 7 señales más importantes que tienes que saber detectar.

La instalación y el material debería renovarse

Un contrato requiere de un compromiso por ambas partes, tanto por que tu pagues como por que el gimnasio ofrezca los servicios que promete. Cuanta más gente se inscriba en un centro, mayor cantidad de dinero debería ir destinada a la mejora de la instalación, máquinas o incluir diferentes clases colectivas. En el caso contrario, tienes que pensar si te merece seguir siendo miembro y apostando por ellos.

Por ejemplo, si llevas un año en tu gimnasio y notas que no han agregado material nuevo (foam rollers, cajones, TRX) o que las barras están oxidadas; está claro cuál es la iniciativa del propietario.

La cuota no para de subir

Hay personas que pagan cuotas de membresías bastante altas, y adivina qué: casi ninguna acude al gimnasio. Es cierto que muchos piensan que en el precio viene dada la exclusividad o una mejora en la profesionalidad de sus monitores, pero no siempre ocurre esto. De hecho, hay centros que suben el precio de sus cuotas después de haber pasado una cantidad de meses. Si no se especifica en el contrato, no es legal. Así que asegúrate de leerlo todo antes de firmar.

Asimismo, si la política de la empresa decide aumentar la cuota general, debería tener un detalle con los socios que apostaron por ellos desde el principio. Si no obtienes recompensa de alguna forma, ¿para qué seguir?

Los entrenadores desean no trabajar

Soy consciente de lo agotador que resulta ser monitor de gimnasio y dedicarte exclusivamente a ello. Si tú acabas agotado después de una clase colectiva, imagina lo que supone dar 4 clases al día. Pero siendo realistas, ese no es tu problema, sino del coordinador del gimnasio. Tú pagas por un buen servicio, por equipos de alta calidad, instalaciones limpias y entrenadores bien entrenados.Hay tres puntos que deben despertar una alerta en ti:

  • No ves a los monitores entrenar nunca. Es paradójico que un entrenador no se preocupe por su propia saluda, ¿no? Si él no es capaz de realizar todo lo posible, no te motivará lo suficiente para que lo consigas tú. Todos los monitores deberían estar orgullosos de sus capacidades y físicos deportistas.
  • Les fallan las habilidades y conocimientos. Si un entrenador no tiene el conocimiento necesario para conseguir el acondicionamiento físico de sus clientes, ¿qué clase de entrenador es? No tengas vergüenza en preguntar acerca de sus estudios o certificaciones. Incluso también puedes preguntar por qué aman su trabajo.
  • No te motiva. Quizá este puede ser uno de los peores puntos en un monitor de gimnasio. Si no te motiva o tiene una mentalidad negativa, vas a terminar por no asistir a sus sesiones de entrenamiento. Un entrenador debe ser un líder natural, al que admiras y respetas. Y, además, alguien que te genere confianza y comodidad.

Sientes que no es tu ambiente

Personalmente, no estoy de acuerdo con las personas que afirman que el gimnasio es aburrido. Pienso que su forma de entrenar es lo que hace que sea aburrida, pero el gimnasio es un centro en el que tú decides si pasarlo bien o mal. Aun así, es cierto que puede darse cierto ambiente poco motivador o en el que no te sientes completamente cómodo. Y, lógicamente, el ambiente es crucial para conseguir tu objetivo.

El malestar puede venir dado por la presencia de ciertos miembros que se creen con la capacidad de juzgar al resto de clientes, o también puede afectarte la continua comparación con otras personas. Si no estás conforme, cambia de centro.

Tus rutinas son aburridas

La culpa de que tu entrenamiento sea aburrido es tuya y de tu entorno. Si sientes que estás envuelto en una monotonía, pide ayuda a tus monitores para encontrar nuevos estímulos. En el caso de acudir a clases colectivas, es conveniente que sepas que tienen que cambiar las coreografías o rutinas cada pocos meses. Si no varías de estímulos, no vas a notar avances en tu objetivo.

Te da miedo ir

La inquietud inicial es algo que todos sentimos cuando comenzamos en un entorno nuevo. Hay quienes al principio están muy entusiasmados en ir, pero después comienzan a desganarse. Y te das cuenta que no eres tú, sino ellos. (Como en cualquier relación amorosa).
El gimnasio suele considerarse como ese espacio que no es ni tu trabajo, ni tu casa, así que debe ser lo más divertido posible. Cuando pasas tiempo en lugares que te hacen sentir bien, mejorarás tu calidad de vida significativamente.

Si no sientes esa comodidad y bienestar en tu gimnasio, cambia a otro diferente.