El deporte al aire libre es un lujo que debemos aprovechar. La naturaleza nos brinda verdaderos paraísos en los que desarrollar algunas actividades. El yoga busca el equilibrio entre la mente, el cuerpo y el espíritu y no se nos ocurre mejor manera de lograrlo que en la playa.

Si eres de esos que ha introducido en su vida la práctica del yoga, y ya no puede prescindir de ella, deberías plantearte ampliar horizontes. Este estilo de vida tiene innumerables beneficios para tu salud y para mantenerte en forma. Sin embargo, experimentar otros escenarios puede darte un aporte extra de motivación y ganas.

Si te hemos abierto el apetito y ya estás pensando algún lugar cercano, recuerda tener en cuenta algunos factores que te vendrán muy bien. Aunque ahora tenemos un pie casi en el verano, si tienes la fortuna de vivir cerca de la playa, debes saber que puedes disfrutar de ella durante todo el año. En los meses más fríos, practicar yoga sobre la arena, y junto al mar, también es una opción que deberías plantearte. Es una manera de conectar con la naturaleza, respirar aire puro y relajarse con la ayuda del sonido del mar. ¿Te imaginas un plan mejor?

Consejos para practicar yoga en la playa

El lugar

El primer factor que debes tener en cuenta es la playa a la que vas a acudir. Intenta que sea un lugar limpio y cuidado. Además, si tienes opción a encontrar una playa tranquila, que no esté masificada y lo más virgen posible, aún mejor. Seguro que en este ambiente conectas a la perfección contigo mismo y te recargas de energía y bienestar.

El momento

Nuestro consejo es que te decantes por la primera hora de la mañana. Ese momento ideal en el que el sol sale y se respira un ambiente idílico, casi rozando la perfección. El sonido de las olas, las aves volando y el calor de los primeros rayos de sol, abrazarán tu práctica. Además, a primera hora, podrás evitar laaglomeración de algunas playas, y más en la temporada de verano.

Medita

Aprovecha para meditar en este ambiente idílico tras realizar tus posturas. Lograrás sentirte lleno de paz, armonía y serenidad. Sé agradecido por la naturaleza que te rodea y, a continuación, enfrenta el duro día con el estado de templanza que habrás conseguido.

Alimenta tu práctica

Otro de los factores que te recomendamos, es que no comas abundantemente antes del ejercicio. Algo que puedes hacer, para completar tu práctica, es elaborar un desayuno natural y nutritivo, y comerlo tras la meditación junto al mar. Después de esta maravillosa rutina de mañana, enfrentarás el día con mucha energía, fuerza y vitalidad.