En el deporte, como en todo en la vida, la calidad de tus pensamientos tiene una influencia directa sobre el resultado. Lo que te dices a ti mismo antes del entrenamiento es muy importante para la eficacia del mismo. Por ello, si sientes que algo no va bien en tus resultados, párate a analizar tu punto de vista ante la práctica.

¿Por qué los pensamientos son importantes para mi entrenamiento?

Si en ocasiones, te pasas el tiempo pensando que la dieta no está funcionando como esperas o que los logros de otras personas son más evidentes que los tuyos, párate y analiza cómo está funcionando tu mente. A veces, un cambio en la perspectiva, supone un cambio general en las emociones. A diario podemos dar con muchos mensajes de motivación, que nos alientan para perseguir nuestros sueños y lograr todo lo que nos proponemos. Sin embargo, por encima te la motivación externa, está aquella que tú mismo te generas con tus propios pensamientos.

Aquellas personas que son capaces de hablarse a sí mismas en positivo, darse un empujón cuando los resultados no son los esperados u ofrecerse una mayor comprensión, tienen muchas probabilidades de alcanzar el éxito. Por el contrario, quienes son excesivamente autoexigentes, se castigan cuando no consiguen lo que desean y visten de fracaso el mero aprendizaje, tienen el camino más complicado.

Si todo esto te suena, no te sientas mal por ello. Darte cuenta de que debes positivar tu diálogo interior, es el primer paso para hacerlo.

3 Trucos para mejorar la calidad de tus pensamientos

Crea tus propias expresiones positivas

Tanto si eres deportista profesional, como si entrenas en el gimnasio para mantenerte o estás pensando en iniciarte en el mundo deportivo, encuentra tu frase. Lánzate a ti mismo un mensaje de apoyo previo a la práctica. “Venga, tú puedes”, “No hay nada que se te resista”, “eres capaz”, “lo vas a conseguir”, “¡A por ello!” …

No te anticipes a las consecuencias

Deja de anticiparte sobre lo que va a ocurrir. Cambia las expresiones “si voy a entrenar estaré cansado”, “seguro que hago el ridículo”, “hoy estoy cansado y no voy a poder dar lo mejor de mí”, “para qué voy a entrenar si no estoy notando resultados”, … ¿Te suena?

¿Por qué no observas lo positivo en lugar de lo negativo? “Si voy a entrenar luego me sentiré mejor conmigo mismo”, “si no se hacer algo, preguntaré y aprenderé”, “aunque hoy esté cansado, intentaré adaptar el entrenamiento y daré lo mejor de mí”, “aunque me parezca que no obtengo resultados, si echo la vista atrás hay muchas cosas que he conseguido”, …

Trátate a ti mismo con comprensión

¿Qué pasa si te encuentras un compañero derrotado porque no consigue mejorar sus marcas, acaba de perder una competición o se ha lesionado y no puede entrenar por un tiempo? ¿Qué le dirías? ¿Le dirías que no vale para nada, que tendría que haber trabajado más, que cómo se le ocurre lesionarse? ¿Le harías sentir responsable de todo o culpable? ¿A qué no? Pues ya sabes lo que debes hacer cuando algo te ocurra a ti. Cuida de ti mismo y consuélate desde la comprensión.