El panga no deja de ser protagonista de estudios científicos que recomiendan evitar su consumo. Desde hace unos años, los supermercados han dejado de venderlo, las residencias de mayores no lo cocinan y los comedores escolares no se lo sirven a los niños. Algunas personas no se han enterado aún de por qué está bajando su consumo, así que te contamos el nuevo estudio que ha realidazo la Universidad de La Laguna (Tenerife).

Sin duda, el panga es uno de los peces más consumidos a nivel mundial, pero según los niveles europeos de mercurio, este no cumple la normativa. Es un pez de origen vietnamita, concretamente del río Mekong, que es uno de los más largos del mundo y también de los más contaminados.
Ha sido la Organización Mundial de la Salud la que empezó a poner en alerta por sus altas concentraciones en metales como el mercurio.

El panga a examen

Los investigadores de la Universidad de La Laguna se han interesado en investigar el riesgo tóxico de mercurio que podría aportar el consumo de panga. Para ello, se han analizado 80 muestras de filetes congelados, que han sido almacenados en tres hipermercados diferentes y que los consumidores finales lo podían tomar en adobo o al natural. 

Se ha comprobado que el panga en adobo supera las concentraciones máximas permitidas por la legislación europea en 0’5 mg/kg. “Una vez obtenidos estos datos y asumiendo un consumo semanal de 350 gramos de panga, el porcentaje de contribución a la Ingesta Semanal Tolerable (IST) de mercurio es de 32 por ciento y 27,5 por ciento para mujeres y hombres, respectivamente“, comentaba Ángel J. Gutierrez,  el profesor titular del Área de Toxicología de la Universidad de La Laguna.

Bajo contenido nutricional

Algunos nutricionistas aseguran que comer panga cada semana no supondría un problema para la salud, en cuanto al tema del mercurio. Existen pescados como el atún, el pez espada o el tiburón que presentan unos niveles de mercurio mucho mayores que el panga, pero su valor nutricional es mucho mayor.

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda evitar el panga y apostar por otros pescados que sean más sostenibles, aporten más proteína y grasas saludables y, sobre todo, tengan un mejor sabor.
A pesar de que es un pescado barato y sin espinas, sería mejor que nuestros niños habituasen el paladar a otro tipo de sabores. Aun así, no deberíamos dejar de tomarlo por su contenido en metales, si esa es nuestra preocupación.