La mayoría de personas tienen un trabajo, hijos, colegio y responsabilidades familiares que no permiten dedicar horas y horas a hacer deporte. Y realmente, no es necesario ni inteligente. Los días en los que te pasas una hora en la cinta y otra hora y media haciendo musculación, deben acabar. Para desarrollar músculo y perder grasa corporal no debemos echar más horas que el monitor de gimnasio.

El entrenamiento real en el gimnasio se puede clasificar en dos categorías: volumen e intensidad. Hoy hablaremos de ambos para que sepas qué hacer en tu rutina.

¿Hacer más es mejor?

El volumen de tu entrenamiento se divide básicamente en el número de minutos de cardio que realizas y las series y cantidad de repeticiones que haces; es decir, la cantidad total de entreno que realizas cuando estás en el gimnasio. Personalmente, opino que tener un volumen alto en todo es contraproducente para la mayoría de las personas.

Te habrás dado cuenta de que cuanto más cardio haces, más peso pierdes, ¿verdad? ¿Se debe a la quema de calorías? Mi consejo es que reduzcas esa hora de entrenamiento aeróbico y la inviertas en hacer comidas saludables o saber cómo influyen los hidratos de carbono en la sangre.
Casi todos se centran en quemar y quemar calorías, sin tener en cuenta lo que ocurre en el organismo. Cuando esto ocurre, tu cuerpo se pone en modo de inanición y a largo plazo ganarás peso.

Si haces más series o repeticiones, aumentarás tu masa muscular y quemarás más grasa. Vale, ¿pero le dedicas tiempo a tu recuperación? Ponerte como un burro a trabajar tus músculos de espalda con siete ejercicios de 4 series de 15 repeticiones, dos veces a la semana… ¿cómo piensas que tu cuerpo se puede recuperar? ¡Y eso solo una parte del cuerpo!

Dale a tu cuerpo el tiempo necesario para recuperarse del entrenamiento que ha realizado. Cuando hay demasiado volumen, tu cuerpo se ve comprometido en la recuperación y no lo hace de forma eficiente para adaptarse a los estímulos. Esto deriva en fatiga, agotamiento, sobrecargas, estrés, insomnio, falta de apetito…

Así que no, hacer más no siempre es mejor.

Aumenta la intensidad

Por supuesto, la intensidad es otra variable fundamental del entrenamiento en el gimnasio. Con esto nos referimos a lo duro que está trabajando tu cuerpo y el porcentaje al que te estás esforzando al máximo cada vez.

Antes decíamos que no es necesario realizar miles de repeticiones, y ahora te cuestiono la intensidad. Bien, pregúntate si en cada repetición estás esforzándote todo lo que puedes. Eso es la intensidad. ¿Estás haciendo 12 repeticiones con ganas de morirte, o está resultando un paseo? Seguro que si digo que no, acierto a tu pensamiento.

Si te animo a hacer tan solo 2 series de sentadillas (una de ocho repeticiones y otra de 12), pensarías que es de débiles y que tú necesitas mucho más. Insisto, busca una carga (mancuerna, kettlebell, balón medicinal, saco de arena) y realiza las dos series. Ahí estarás aumentando la intensidad de tu entrenamiento, sin la necesidad de aumentar el volumen.

Cuando incrementamos la intensidad, estamos potenciando la unión entre tu cuerpo y la mente. Mejorarás tu capacidad de esfuerzo y maximizarás el rendimiento. Si mantienes este consejo durante semanas, te garantizo que progresarás favorablemente.